En Ceres, el planeta enano situado entre Marte y Júpiter, una montaña rompe la monotonía de las llanuras cubiertas de cráteres. Se llama Ahuna Mons y se eleva unos cuatro kilómetros sobre el terreno que la rodea. La principal interpretación científica apunta a un volcán que expulsó agua salada y barro desde el interior de este pequeño mundo.
Las imágenes y mediciones de la misión Dawn de la NASA indican que esa mezcla se acumuló hasta formar una enorme cúpula. Pero conviene separar las pruebas de la reconstrucción científica, porque la sonda no vio ninguna erupción y los investigadores siguen estudiando cómo pudo ascender el material.
Una montaña fuera de lugar
Ahuna Mons tiene unos 17 kilómetros de anchura y unas laderas que destacan sobre el paisaje circundante. En sus flancos aparecen vetas brillantes con carbonato de sodio, una sal que también se ha identificado en otras zonas de Ceres. Su aspecto ofrece pistas sobre lo que ocurrió bajo la superficie.

El estudio publicado en Science en 2016 comparó su forma con la de los domos volcánicos terrestres. Estas elevaciones se construyen cuando un material muy espeso sale al exterior y se amontona cerca del punto de salida, como la pasta de dientes al apretar el tubo. Las grietas de la cima y las pendientes encajaban con ese proceso.
Cómo funciona un volcán frío
¿Cómo puede levantarse un volcán en un mundo helado? La clave está en la composición del material, que en Ceres puede incluir agua, sales y partículas minerales. Las sales reducen la temperatura a la que el agua se congela y facilitan que ciertas mezclas permanezcan móviles bajo condiciones muy frías.
Los científicos llaman criomagma a ese material capaz de ascender y alimentar un criovolcán. En Ahuna Mons habría tenido una consistencia parecida a la de un barro espeso, adecuada para acumularse en una montaña de laderas pronunciadas. La proporción exacta de líquido, hielo y sólidos sigue sin conocerse.
Hablar de un volcán de hielo puede llevar a imaginar un enorme bloque transparente. Sin embargo, las observaciones apuntan a una mezcla de materiales, y el hielo expuesto puede perderse por sublimación, al pasar directamente a vapor. Las sales y otros componentes sólidos permanecen como testigos de esa transformación.
La pista estaba bajo tierra
Dawn también permitió estudiar variaciones en la gravedad de Ceres, que reflejan diferencias en la distribución de su masa. Un trabajo publicado en Nature Geoscience en junio de 2019 analizó una anomalía asociada a Ahuna Mons. La señal aportaba información sobre lo que había debajo de la montaña.
Los autores interpretaron los datos como un ascenso de material del interior, rico en salmuera y partículas sólidas, que habría alimentado el domo. Es una explicación basada en modelos, no una imagen directa de una bolsa subterránea. Aun así, conecta las pistas de la superficie con un posible origen profundo.
Joven a escala geológica
Una revisión científica publicada en 2025 recoge una edad aproximada de entre 50 y 240 millones de años para Ahuna Mons. Esa estimación procede del recuento de cráteres y de los modelos empleados para interpretar cuántos impactos se acumulan con el tiempo. Por eso se ofrece un intervalo, no una fecha exacta.
Puede parecer muchísimo tiempo, pero es relativamente poco frente a los aproximadamente 4500 millones de años del sistema solar. El perfil marcado y la escasez de cráteres en la montaña también apuntan a una formación geológicamente joven. Eso no significa que esté en erupción hoy.
Por qué parece estar sola
La soledad de Ahuna Mons plantea otra pregunta. Si Ceres pudo construir esta montaña, ¿dónde están las demás? Una hipótesis propone que los antiguos domos ricos en hielo se deformaron lentamente bajo su propio peso hasta convertirse en elevaciones más bajas y anchas.
Los modelos publicados en 2017 mostraron que esa deformación podía producirse durante cientos de millones de años. El hielo parece rígido a nuestra escala, pero puede fluir muy despacio cuando soporta presión durante periodos tan largos. Una montaña puede ir perdiendo altura sin derrumbarse de golpe.
La edad quizá no sea toda la explicación. Un análisis de 22 domos presentado en un congreso científico en 2024 sugirió que Ahuna Mons podría estar formado por materiales más rígidos que los de otras elevaciones. Es un resultado preliminar que añade una posibilidad al debate.
Lo que queda por resolver
«El criovolcán Ahuna Mons nos permite ver el interior de Ceres», explicó el investigador Ottaviano Ruesch en el comunicado de la NASA de 2016. La montaña conserva indicios de materiales que ascendieron desde zonas inaccesibles para una cámara orbital. Comprender su origen ayuda a reconstruir cómo evolucionó este mundo.
Todavía falta una explicación definitiva del mecanismo que sostuvo el criovolcanismo de Ceres. La revisión que recoge estos avances y preguntas pendientes fue publicada el 23 de enero de 2025 en Astrobiology.
Imagen: NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA / Wikimedia Commons (dominio público)







