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Una zona del «corazón» de Plutón lleva borrando sus propios cráteres durante millones de años, y los científicos calculan que su hielo se renueva cada 500.000 años desde el interior del planeta

El hielo de Sputnik Planitia renueva la superficie de Plutón y borra sus cráteres en un proceso que dura unos 500.000 años.

Una zona del «corazón» de Plutón lleva borrando sus propios cráteres durante millones de años, y los científicos calculan que su hielo se renueva cada 500.000 años desde el interior del planeta

La llanura brillante que forma el lóbulo izquierdo del corazón de Plutón parece inmóvil, pero su superficie cuenta otra historia. Sputnik Planitia, un glaciar de nitrógeno de unos 1.000 kilómetros de ancho, no muestra ningún cráter de impacto identificable en las imágenes disponibles de New Horizons. Todo apunta a que el terreno se renueva y pierde sus cicatrices.

Los modelos indican que el hielo puede circular y reemplazar el material visible en unos 500.000 años. Eso no significa que toda la llanura sea más joven que la humanidad, pero sí abre una posibilidad llamativa. Algunas zonas recién expuestas podrían llevar menos tiempo en la superficie que nuestra propia especie.

Una llanura sin cráteres

Los científicos calculan la edad de una superficie contando impactos en un área conocida. Cuanto más tiempo permanece expuesto un terreno, más cicatrices debería acumular, aunque la frecuencia de impactos en el Cinturón de Kuiper todavía presenta grandes incertidumbres. En 2016, David Trilling, de la Universidad del Norte de Arizona, no encontró cráteres mayores de dos kilómetros en la cobertura amplia ni de 625 metros en la mejor franja.

Aquel trabajo situó la edad máxima compatible con los cráteres por debajo de diez millones de años. Un análisis posterior dirigido por Kelsi Singer, del Southwest Research Institute, elevó ese techo aproximado a entre 30 y 50 millones de años al emplear una estimación revisada de los objetos que pueden golpear Plutón. La diferencia muestra por qué la ausencia de cráteres es un límite superior dependiente del modelo, no una fecha exacta.

Un glaciar de nitrógeno

Sputnik Planitia ocupa el lóbulo occidental de Tombaugh Regio, la formación conocida como el corazón de Plutón. La cuenca contiene hielo de nitrógeno, metano y monóxido de carbono. En las condiciones del planeta enano, el nitrógeno sólido puede deformarse y fluir como un glaciar extremadamente frío.

Un mapa geológico dirigido por Oliver White, del Centro de Investigación Ames de la NASA, concluyó que la llanura se renueva mediante varios procesos. El hielo circula, avanza desde zonas elevadas y también se sublima, es decir, pasa directamente de sólido a gas, antes de volver a condensarse. En la práctica, un cráter puede deformarse, quedar enterrado o desaparecer poco a poco.

Los polígonos se mueven

Gran parte de Sputnik Planitia está dividida en polígonos de entre 10 y 40 kilómetros de ancho. Sus centros suelen estar algo elevados y los bordes forman canales estrechos. La explicación más aceptada es la convección, una circulación causada por diferencias de temperatura que recuerda a una lámpara de lava moviéndose a cámara muy lenta.

El equipo dirigido por William McKinnon, de la Universidad Washington en San Luis, calculó que una capa de nitrógeno de más de un kilómetro puede empezar a circular bajo las condiciones actuales de Plutón. Una capa de varios kilómetros reproduce mejor el tamaño de las células observadas. Con velocidades de unos pocos centímetros al año, el transporte o la renovación a través de una célula tardaría alrededor de 500.000 años.

La comparación con Homo sapiens

Los fósiles de Jebel Irhoud, en Marruecos, sitúan a los primeros Homo sapiens conocidos hace unos 300.000 años. El ciclo completo calculado para una célula de Sputnik Planitia es más largo que esa cifra. Por eso, el modelo no permite decir que toda la llanura sea más joven que nuestra especie.

La circulación, sin embargo, no necesita completar una vuelta para sacar hielo nuevo a la superficie. El material asciende por el centro, se extiende hacia los lados y desciende cerca de los bordes. Por eso, y solo como inferencia del modelo, algunas zonas recién expuestas podrían haber permanecido en la superficie menos de 300.000 años, aunque ninguna imagen permite fechar un punto concreto.

Por qué importa

Plutón ronda los 40 kelvin, una temperatura cercana al cero absoluto, pero no es una bola de hielo muerta. El calor que escapa lentamente de su interior y el movimiento de hielos volátiles pueden remodelar paisajes enteros sin necesidad de roca fundida. Es geología a otro ritmo, pero geología al fin y al cabo.

New Horizons solo sobrevoló Plutón el 14 de julio de 2015, de modo que no pudo observar una célula completando su movimiento. La actividad se deduce de los polígonos, el flujo glaciar, la composición y la falta de cráteres detectables. Una futura misión orbital sería la opción más clara para seguir esos cambios durante años y comprobar directamente cuánto se mueve el hielo.

El estudio principal sobre la convección de Sputnik Planitia se publicó en la revista Nature.

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