Una avioneta pasa sobre un lago de montaña y libera miles de peces junto con el agua que los transporta. La escena forma parte de un programa de Utah, en Estados Unidos, que abastece por aire más de 300 lagos al año para mantener oportunidades de pesca en lugares remotos.
Los animales son alevines, peces jóvenes cuyo pequeño tamaño ayuda a frenar la caída, según la División de Recursos de Vida Silvestre de Utah (DWR). El sistema resuelve un problema de transporte, pero también obliga a preguntarse qué ocurre en el ecosistema después de que los peces lleguen al agua.
Las cifras del programa
| Dato | Cifra |
|---|---|
| Lagos abastecidos por aire | Más de 300 al año |
| Avioneta | Cessna 185 Skywagon con 7 compartimentos |
| Altura de suelta | De 15 a 46 metros |
| Tamaño de los alevines | De 2,5 a 7,6 cm |
| Peces por vuelo | Más de 10.000 |
| Repoblación total en 2025 | 11.660.600 peces en 655 masas de agua |
Siete compartimentos para siete lagos
La aeronave descrita por la agencia es una Cessna 185 Skywagon, una avioneta monomotor equipada con un depósito dividido en siete compartimentos. Esa distribución permite llevar peces destinados a siete lagos diferentes en un mismo vuelo, sin regresar a tierra entre cada entrega.
Las sueltas se realizan normalmente desde unos 15 a 46 metros sobre el agua. La altura depende de los árboles, los riscos y otros obstáculos, porque el piloto necesita acercarse al lago manteniendo un margen de seguridad.
Con esta instalación pueden transportarse más de 10.000 peces de unos seis centímetros por vuelo. Para entender la ventaja basta pensar en lo que supone subir agua montaña arriba, ya que cada litro añade aproximadamente un kilo a la carga. Si se repartieran a partes iguales entre los siete compartimentos, cada lago recibiría unos 1400 alevines por vuelo.
Por qué sobreviven a una caída de hasta 46 metros
¿Cómo puede sobrevivir un pez a semejante viaje? La DWR utiliza ejemplares de entre unos 2,5 y 7,6 centímetros y explica que, al ser tan pequeños, la resistencia del aire ralentiza su descenso.
“Si los peces fueran más grandes, la tasa de supervivencia no sería tan alta”, señala la agencia. El tamaño, por tanto, es una condición del método, no un detalle secundario que pueda cambiarse sin consecuencias.
La DWR también indica que sus biólogos han realizado comprobaciones en algunos lagos pocos minutos después de las sueltas. Esos controles aportan información sobre la supervivencia inmediata, pero por sí solos no describen lo que sucede durante los meses siguientes.
Desde 1956: de los caballos a la avioneta
Utah utiliza la repoblación aérea al menos desde 1956. Antes de que las avionetas se consolidaran, los peces también viajaban hasta las montañas en recipientes cargados a caballo, según recuerda la propia agencia.
Llegar lejos no es el único problema del transporte terrestre. Según la DWR, mantener suficiente oxígeno en depósitos pequeños durante trayectos prolongados resulta difícil y puede aumentar el estrés de los peces.
Para qué sirve: mantener la pesca en lagos remotos
La agencia explica que estas sueltas permiten pescar en enclaves apartados y sostienen poblaciones que necesitan aportes periódicos. Sin embargo, el calendario cambia de un lago a otro, pues algunos reciben peces anualmente y otros siguen turnos de entre tres y cinco años.
En su programa general, Utah también emplea peces estériles para controlar las poblaciones. Que no puedan reproducirse facilita la gestión de su número, aunque no elimina las relaciones que establecen con otros animales mientras viven en el lago.
La escala del conjunto de las repoblaciones es mucho mayor que la de los vuelos. El balance oficial de 2025 recoge 11.660.600 peces liberados en 655 masas de agua mediante el programa estatal, una cifra que incluye distintas formas de transporte. De media, son unos 17.800 peces por masa de agua.
Qué cambia en un lago al que llegan truchas
Conviene detenerse en esta idea antes de identificar la introducción de peces con una mejora ambiental automática. Un lago puede albergar comunidades de pequeños animales aunque nadie encuentre una trucha al lanzar la caña.
Una investigación publicada en 1998 comparó 47 lagos de montaña de Utah. Determinados grupos de invertebrados grandes eran entre tres y siete veces menos abundantes en los lagos con truchas, mientras que otros grupos resultaban más abundantes.
El estudio muestra que las relaciones alimentarias pueden cambiar con la presencia de peces. No evaluaba la caída desde una avioneta ni permite atribuir esos mismos resultados a todos los lagos del programa actual.
Sequía y calor obligan a ajustar las sueltas
Las condiciones del destino también cuentan al decidir cuántos peces introducir. En su balance de 2025, la DWR explica que adapta las cantidades, las especies y las fechas de repoblación ante la sequía, el descenso del nivel del agua y el aumento de las temperaturas.
Por eso, valorar estas actuaciones exige mirar tanto el transporte como las condiciones del lago que recibe a los animales. La explicación oficial del sistema aéreo, actualizada el 22 de abril de 2026, está publicada en la web de la División de Recursos de Vida Silvestre de Utah.
Imagen: División de Recursos de Vida Silvestre de Utah (DWR)











