Más allá de Neptuno, unos diminutos cuerpos helados están ofreciendo pistas sobre cómo nació nuestro sistema solar. Webb ha descubierto 27 nuevos objetos transneptunianos y, al combinar sus observaciones con las del Hubble, los investigadores han encontrado patrones de color similares a los de sus parientes mayores.
La sorpresa es doble. Además de esa semejanza, hay menos cuerpos pequeños de los que predecían algunos modelos de formación planetaria. Los resultados, publicados el 8 de septiembre de 2026 en dos trabajos de The Astronomical Journal, sugieren que estos objetos conservan información de su origen pese a su larga historia.
Restos del sistema solar primitivo
Los objetos transneptunianos reciben ese nombre porque orbitan alrededor del Sol más allá de Neptuno. Muchos son restos de los planetesimales, los cuerpos sólidos que sirvieron como piezas para construir planetas cuando nuestro sistema solar todavía estaba tomando forma.
En otras regiones, aquellos materiales terminaron formando mundos mucho mayores. Pero en esta zona lejana quedaron numerosos cuerpos pequeños que permiten estudiar una etapa anterior de ese proceso. Es como encontrar piezas sueltas de una construcción antigua y utilizarlas para entender cómo empezó.
Dos telescopios mirando juntos
Para investigar estos cuerpos, los equipos observaron una pequeña región del cielo con instrumentos que se complementan. Webb aportó observaciones en el infrarrojo cercano y Hubble añadió luz visible, ampliando la información disponible sobre el brillo y los colores de sus superficies.
Hay un detalle que ayuda a entender el alcance del trabajo. Webb descubrió 27 objetos y los investigadores recuperaron 13 de ellos en las imágenes del Hubble para el análisis conjunto de colores. Esta parte de la investigación estuvo encabezada por Anastasia Morgan, doctoranda de la Universidad del Norte de Arizona.
Qué significa «fríos» y «calientes»
Los astrónomos distinguen dos grandes grupos dentro de estas poblaciones. Los llamados dinámicamente «fríos» recorren órbitas relativamente circulares y poco inclinadas, mientras que los «calientes» siguen trayectorias más alargadas e inclinadas. Esos nombres describen su movimiento, no su temperatura actual.
Según la reconstrucción que recoge la NASA, los segundos se formaron entre las posiciones actuales de Urano y Neptuno. La migración de los planetas gigantes los desplazó hacia fuera durante las primeras etapas del sistema solar. Por eso, comparar ambos grupos permite investigar materiales nacidos en lugares distintos y sometidos a historias diferentes.
Colores que guardan pistas
¿Por qué importa tanto el color de un objeto tan lejano? La luz que refleja aporta indicios sobre los materiales de su superficie. El estudio encontró que los pequeños cuerpos «fríos» siguen una secuencia de colores estrecha, mientras que los «calientes» muestran mayor variedad, como sucede entre los miembros grandes de cada grupo.
Los investigadores esperaban que los impactos y la fragmentación hubieran cambiado más esas superficies. Sin embargo, la semejanza observada apunta a que parte de la señal original ha sobrevivido. «Conservan una señal del lugar donde nacieron, aunque sus órbitas se hayan alterado desde entonces», explicó David Trilling, coautor del trabajo.
Menos objetos diminutos
El estudio dirigido por Marielle Eduardo, doctoranda de la Universidad de Victoria, examinó cuántos objetos aparecen con distintos brillos para investigar su distribución de tamaños. Los resultados son compatibles con distribuciones similares en las poblaciones «fría» y «caliente». A la vez, la escasez relativa de cuerpos muy pequeños plantea preguntas para algunos modelos.
La NASA sitúa el menor tamaño observado en unos cinco kilómetros de diámetro, pero se trata de una estimación. Como explica la Universidad de Victoria, el brillo por sí solo no permite distinguir siempre entre un cuerpo pequeño y reflectante y otro mayor y oscuro. Calcular su tamaño exige asumir cuánta luz devuelve la superficie.
Una historia todavía incompleta
Los hallazgos no demuestran que estos cuerpos hayan permanecido intactos desde su nacimiento. Una posibilidad es que hayan sufrido menos colisiones de las previstas, y otra es que los choques no hayan borrado sus características superficiales originales. Distinguir entre ambas explicaciones sigue siendo parte del trabajo.
El siguiente paso será ampliar las observaciones y comprobar hasta dónde llegan estas semejanzas. La Universidad de Victoria señala que Eduardo y Wesley Fraser preparan un programa más extenso con Webb para buscar objetos de alrededor de un kilómetro. Llegar a esos tamaños permitiría contrastar mejor cómo se formaron las primeras piezas de los planetas.
Los estudios sobre colores y distribución de tamaños se han publicado en The Astronomical Journal. El comunicado oficial que reúne sus resultados, actualizado el 21 de septiembre de 2026, está disponible en la web de la NASA.
Imagen: NASA/Johns Hopkins APL/Southwest Research Institute / Wikimedia Commons (dominio público)







