En 1978, el municipio de Yarmouth, en Massachusetts (Estados Unidos), empezó a colocar neumáticos lastrados con hormigón en el fondo de Nantucket Sound. Aquellas estructuras dieron origen a un arrecife artificial que hoy alberga peces, mejillones y otros animales marinos, según la División de Pesca Marina del estado.
La historia resulta llamativa porque muestra cómo unos materiales reutilizados pueden aportar refugios a un fondo arenoso. Pero también tiene un matiz fundamental para entenderla bien. El arrecife se ha ampliado con otros materiales y sus resultados requieren seguimiento, algo que las autoridades y los investigadores llevan años realizando.
Cómo se construyó
El proyecto fue impulsado por el Departamento de Recursos Naturales de Yarmouth con ayuda de la División de Pesca Marina. Se convirtió en el primer arrecife artificial autorizado de este tipo en Massachusetts, a unos 3,5 kilómetros al sur de la desembocadura del río Bass.
Los módulos originales agrupaban entre tres y cinco neumáticos lastrados con hormigón y sujetos entre sí. En 1978 se instalaron aproximadamente 1500 unidades y en 1994 se añadieron otras 1000, hasta alcanzar unas 2500.
El recinto autorizado abarca alrededor de 51 hectáreas, aunque eso no significa que toda esa superficie estuviera cubierta de neumáticos. La documentación de 2012 estimaba que los materiales ocupaban menos del 1 % del área permitida, un detalle que ayuda a imaginar su distribución real.
Qué midieron las cámaras
Simonetta Harrison y Mark Rousseau compararon Yarmouth con el arrecife artificial de Harwich, un arrecife natural y una zona de arena sin estructuras. Recogieron datos entre junio y septiembre de 2019 mediante cámaras submarinas con cebo, y publicaron el estudio en mayo de 2020 en Estuaries and Coasts.
Los peces aparecieron en las grabaciones tras una media de unos 33 segundos en los puntos con arrecife, frente a 502 segundos en la zona de control. Son ocho minutos y 22 segundos de espera sobre la arena, y una reducción del tiempo del 93,4 %.
¿Qué significa esa diferencia? El dato describe la primera aparición ante las cámaras en los lugares comparados, no cuánto tardó en colonizarse el arrecife desde su construcción. Tampoco corresponde exclusivamente a los neumáticos de Yarmouth.
Refugios bajo el agua
La clave está en el relieve que se añade al fondo. Los huecos entre las piezas ofrecen espacios donde resguardarse, mientras que las superficies duras permiten que se instalen organismos marinos, un proceso que va cambiando el hábitat con el paso del tiempo.
La ficha oficial recoge la presencia de lubinas negras, mejillones azules, calamares y varias especies de peces planos, entre otros animales. Para alguien que observa el mar desde la playa, todo queda oculto bajo el agua. Allí abajo, sin embargo, la forma del fondo marca diferencias.
También se ha comprobado la posición de los materiales. Las inspecciones con sonar y buceadores descritas por el club Cape Cod Salties, participante en el proyecto, encontraron en 2010 poco o ningún desplazamiento fuera del recinto autorizado y abundancia de peces en la zona.
Hormigón y granito
Las ampliaciones han ido cambiando el arrecife original. Una comunicación oficial de enero de 2020 describía dos actuaciones que sumaron más de 3000 yardas cúbicas de materiales, aproximadamente 2300 metros cúbicos, para añadir nuevas estructuras en varias zonas del fondo.
Entre las piezas había antiguos lastres de hormigón para boyas de la Guardia Costera y bloques de granito recuperados de demoliciones. Algunos procedían de un antiguo autocine y de un puente ferroviario, materiales de obras terrestres que recibieron un nuevo uso dentro del proyecto autorizado.
La ficha oficial disponible actualmente contabiliza 22 colocaciones de materiales desde la reapertura del permiso en 2014. También indica que las zonas ampliadas en enero de 2020 se vigilaron durante los cinco años siguientes mediante buceo y cámaras submarinas con cebo.
La lección de los neumáticos
El propio documento del proyecto de 2012 advertía que “los neumáticos ya no se consideran materiales adecuados para estructuras de arrecifes artificiales”. Por eso, la presencia de fauna en Yarmouth debe entenderse dentro de la historia y las condiciones de este emplazamiento.
Las imágenes de peces aportan información valiosa, pero por sí solas no demuestran que aumente su población en toda la región. Los autores del estudio recomendaron prolongar la vigilancia más allá de cinco años, porque las comunidades pueden seguir cambiando.
La evolución de Yarmouth obliga, por tanto, a mirar tanto los materiales como lo que ocurre a su alrededor. La información oficial del proyecto y sus ampliaciones está publicada en la ficha del arrecife de Yarmouth de la División de Pesca Marina de Massachusetts.
Imagen: Capsellanaut / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)







