Un exbanquero compró una mina de carbón por más de 1,5 millones de dólares pero no sabía que iba a encontrar un yacimiento de tierras raras valorado en más de 31.500 millones de euros

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Publicado el: 16 de mayo de 2026 a las 23:36
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Randall Atkins en la Brook Mine de Wyoming tras el hallazgo de un gran yacimiento de tierras raras.

Randall Atkins, exbanquero y actual presidente de Ramaco Resources, compró en 2011 la antigua Brook Mine, en Wyoming, por unos 2 millones de dólares, alrededor de 1,7 millones de euros. La operación parecía una apuesta más por el carbón. Años después, ese terreno se ha convertido en una pieza inesperada de la carrera mundial por las tierras raras.

La cifra que más llama la atención es enorme, unos 37.000 millones de dólares en valor potencial, que algunas informaciones han traducido en torno a 31.500 millones de euros. Pero aquí conviene ir con cuidado. Ramaco insiste en que Brook Mine sigue siendo un proyecto exploratorio y que sus recursos inferidos no son reservas minerales probadas ni tienen todavía viabilidad económica demostrada.

De carbón a tierras raras

La historia tiene un punto casi de película. Atkins compró una mina pensada para carbón y acabó encontrando elementos que hoy son básicos para coches eléctricos, turbinas eólicas, semiconductores y tecnología militar. No es poca cosa.

Brook Mine se encuentra cerca de Sheridan, en el noreste de Wyoming, una zona que lleva décadas asociada al carbón. Ahora, el interés no está solo en quemarlo o venderlo como combustible, sino en extraer minerales críticos que aparecen asociados al propio carbón, arcillas y rocas blandas del yacimiento.

¿Qué significa esto en la práctica? Que una mina vieja de carbón puede acabar jugando un papel en la transición energética. Suena contradictorio, pero esa es precisamente la clave de esta noticia.

Qué han encontrado

El proyecto apunta a elementos como neodimio, praseodimio, disprosio y terbio, además de galio, escandio y germanio. Son nombres raros para la mayoría, pero están detrás de tecnologías muy cotidianas. Los imanes permanentes de alto rendimiento, por ejemplo, son esenciales en motores eléctricos y aerogeneradores.

La propia Ramaco afirma que Brook Mine podría llegar a ser una fuente nacional importante de materiales para tecnología avanzada, baterías, dispositivos médicos, semiconductores y defensa. La palabra clave es «podría». Todavía falta demostrar que todo eso puede extraerse de forma rentable y segura.

Randall Atkins resumió el objetivo con una frase muy directa. «Tenemos intención de extraerlo aquí en Wyoming, procesarlo aquí en Wyoming y venderlo a clientes nacionales, incluido el Gobierno», dijo el directivo.

La cifra tiene truco

Hablar de miles de millones impresiona, pero una cosa es tener metales en el subsuelo y otra muy distinta convertirlos en producto vendible. Entre medias hay perforaciones, análisis, permisos, diseño industrial, financiación, consumo de reactivos y mucho riesgo técnico.

El informe técnico de Weir International señala que las estimaciones de Brook Mine no son reservas minerales y que no existe certeza de que se conviertan en reservas futuras. Además, los cálculos proceden de resultados de exploración y pueden cambiar a medida que se hagan más estudios.

Ahí está el matiz importante. No es un tesoro listo para sacar con una pala. Es un posible recurso estratégico que necesita pasar por el filtro más duro de la minería moderna.

El reto es separarlos

La evaluación preliminar preparada para Ramaco estima que la planta de procesamiento tendría un coste de capital de 533,1 millones de dólares, sin incluir ciertos gastos ligados a la mina y a los residuos. También calcula costes operativos de 71,22 dólares por tonelada de alimentación de molino, con un peso muy alto de reactivos y consumibles.

El propio informe identifica problemas que no son menores. Entre ellos aparecen la baja ley del mineral, el alto consumo de reactivos y la complejidad de combinar tierras raras con otros minerales críticos. En palabras sencillas, hay metal valioso, pero cuesta separarlo.

A cambio, la geología ofrece una posible ventaja. Ramaco sostiene que estos elementos aparecen en materiales más blandos que los yacimientos clásicos de roca dura, algo que podría reducir parte del esfuerzo de trituración y procesamiento. Y eso, en minería, se nota.

La parte ambiental pesa

El lado ambiental no puede quedar fuera. Las tierras raras son necesarias para tecnologías limpias, pero extraerlas y refinarlas no es una actividad limpia por arte de magia. Hace falta agua, energía, productos químicos y una gestión muy estricta de residuos.

En el informe técnico de marzo de 2025 se indicaba que, en esa fase del proyecto, no se habían completado estudios ambientales o sociales. Eso no significa que el proyecto sea inviable, pero sí que queda una parte decisiva por cerrar antes de hablar de una explotación plenamente madura.

La paradoja es clara. Para fabricar parte de la tecnología que ayuda a reducir emisiones hacen falta más minas. El problema es que el reloj de la transición energética corre deprisa, pero la minería responsable siempre exige tiempo.

China mira de fondo

El hallazgo también tiene una lectura geopolítica. China domina buena parte del suministro mundial de tierras raras, y AP sitúa esa dependencia cerca del 90 %. Por eso Estados Unidos busca nuevas fuentes internas para no depender tanto de un solo país.

Para quien vive lejos de Wyoming, esto puede parecer una pelea industrial sin relación con su vida diaria. Pero está detrás del precio de un coche eléctrico, de la fabricación de una turbina eólica o de la disponibilidad de ciertos componentes electrónicos. La cadena empieza mucho antes de llegar al concesionario o al enchufe.

Brook Mine no cambia por sí sola el mapa mundial. Pero sí muestra algo importante. La transición energética también se decide en lugares que antes parecían atados al carbón.

Qué viene ahora

La actualización más reciente de Ramaco señala que la compañía espera recibir a finales de junio de 2026 un estudio conceptual revisado de Hatch y después un nuevo informe técnico de Weir. Ambos trabajos analizarán un proceso de carbocloración para recuperar minerales críticos.

La empresa también afirma que la estructura del edificio de la planta piloto ya se está construyendo en Wyoming y que las operaciones piloto a escala completa deberían comenzar en 2027. Hasta entonces, la gran pregunta sigue abierta. ¿Será Brook Mine una revolución minera o solo una promesa muy atractiva?

El resumen oficial del «Preliminary Economic Assessment» de Brook Mine, preparado para Ramaco y presentado ante la SEC, ha sido publicado en el archivo oficial de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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