Los silos de cereal forman parte del paisaje rural de Extremadura. Durante décadas guardaron grano, sostuvieron campañas agrícolas y fueron una pieza silenciosa de muchos pueblos. Ahora, algunos de esos edificios podrían tener una segunda vida muy distinta, almacenar energía renovable sobrante en forma de calor.
El proyecto se llama THESILO y busca transformar silos de grano en desuso en baterías térmicas. La idea arranca con un piloto experimental en Torremocha (Cáceres), donde se probará si estas construcciones pueden ayudar a resolver uno de los grandes problemas de la transición energética. Producir energía limpia ya no basta, también hay que guardarla bien.
El problema no es producir
Extremadura ya tiene mucho peso renovable. En 2025, la región alcanzó un récord histórico de producción eléctrica, con unos 16.400 gigavatios hora, y el 52 % procedió de fuentes renovables, según datos recogidos por Canal Extremadura a partir del Observatorio de Energías Renovables de Opina 360.
El problema aparece cuando la producción supera a la demanda y la red no puede absorberlo todo. ¿Qué sentido tiene generar electricidad limpia al mediodía, con mucho sol, si parte de esa energía no puede usarse después? Ahí entra en juego el almacenamiento.
Un silo que guarda calor
La propuesta de THESILO es sencilla de explicar, aunque compleja de ejecutar. Se trata de aprovechar silos ya construidos, adaptar su interior y usarlos para acumular calor mediante materiales sostenibles, reciclados y eficientes.
En la práctica, la electricidad renovable sobrante se transformaría en calor mediante sistemas Power to Heat. Después, ese calor quedaría retenido en el material de almacenamiento y podría aprovecharse cuando hiciera falta. Es como no dejar escapar el sol de las horas punta. Y eso se nota.
Torremocha será el laboratorio
El primer ensayo se hará en el silo de Torremocha, en Cáceres. La Junta de Extremadura ha explicado que allí se validará el piloto experimental y se comprobará la eficiencia del sistema para su posible uso posterior en la industria agroalimentaria y en otros municipios de la zona.
No es un detalle menor que la prueba se haga en un entorno rural. Los silos están ahí, llevan años formando parte del paisaje y muchos ya no cumplen su función original. Si la tecnología funciona, podrían pasar de ser un recuerdo agrícola a una pieza útil del nuevo sistema energético.
La EUROACE mira al granero
THESILO se desarrollará en el territorio transfronterizo de la EUROACE, que reúne Alentejo, Centro de Portugal y Extremadura. Según la Junta, en esa zona hay 1.050 silos de cereal en desuso, una cifra que explica por qué el proyecto mira a estas infraestructuras con tanto interés.
Pero no todos los silos valdrán automáticamente. La ficha oficial de POCTEP señala que habrá que seleccionar y adecuar las instalaciones, estudiar su estructura, revisar el aislamiento y aplicar herramientas de digitalización. Primero toca comprobar. Luego, si los datos acompañan, replicar.
Qué se va a estudiar
El proyecto se apoya en cuatro líneas principales. La primera será elegir y adaptar los silos. La segunda consistirá en optimizar los materiales de almacenamiento. La tercera abordará los sistemas Power to Heat, los intercambiadores de calor y los fluidos que transportan esa energía térmica.
La cuarta parte será igual de importante, aunque suene menos llamativa. THESILO analizará la viabilidad legal, ambiental y económica del modelo. Porque una batería térmica en un antiguo silo puede ser una buena idea, pero solo tendrá sentido si funciona, si es segura y si las cuentas salen.
Para qué puede servir
AGENEX explica que su papel en THESILO será identificar productores y consumidores de energía, además de facilitar que el conocimiento generado llegue a empresas y autoridades locales. Dicho de forma más directa, no se trata solo de hacer un experimento bonito, sino de ver quién podría usar de verdad ese calor almacenado.
La industria agroalimentaria aparece como una de las grandes candidatas. Muchas actividades necesitan calor para sus procesos y están cerca de los pueblos donde estos silos existen. Si la energía se produce cerca, se almacena cerca y se consume cerca, se reducen pérdidas y se gana eficiencia.
Una oportunidad rural
El proyecto también tiene una lectura territorial. POCTEP recoge que THESILO busca impulsar la revitalización de zonas rurales, fomentar inversión en infraestructura sostenible, crear empleo y avanzar hacia una economía baja en carbono. No es poca cosa.
Javier de Francisco Morcillo, secretario general de Ciencia, Tecnología e Innovación, señaló durante la presentación que Europa pide que el conocimiento generado desemboque en «una transferencia de resultados» con impacto socioeconómico inmediato. En el fondo, esa es la clave, que la investigación no se quede en un laboratorio.
Lo que todavía falta
THESILO figura oficialmente como proyecto en ejecución dentro del Programa Interreg España Portugal POCTEP. Su periodo de desarrollo va del 1 de enero de 2026 al 31 de diciembre de 2028, con un coste total indicativo de 1.389.577,83 euros y una ayuda FEDER aprobada de 1.042.183,38 euros.
Ahora toca medir, ajustar y comprobar si el viejo granero puede convertirse en una batería térmica útil. La idea tiene algo de símbolo, pero también mucho de necesidad práctica. La energía limpia del futuro no solo tendrá que generarse, también tendrá que esperar su momento.
La ficha oficial del proyecto THESILO ha sido publicada por el Programa Interreg España Portugal POCTEP.








