En el sur de Andalucía, el jabalí forma parte del paisaje desde siempre. Pero en algunas fincas y zonas abiertas se está colando un invitado incómodo, el «cerdolí», un híbrido que nace cuando se cruzan jabalíes con cerdos domésticos asilvestrados (incluido el conocido cerdo vietnamita). Y cuando esa mezcla se consolida, la biodiversidad paga la factura.
La consecuencia principal es doble. Por un lado, se pone en riesgo la «pureza genética» del jabalí, algo que no se ve a simple vista, pero que cambia poblaciones enteras con el tiempo. Por otro, crece la presión sobre cultivos, ganado y carreteras, hasta el punto de que la Junta de Andalucía ha reforzado medidas excepcionales de control por daños y por riesgo sanitario, en un contexto en el que la peste porcina africana (PPA) ya se ha confirmado en España.
Qué es el «cerdolí» y por qué aparece ahora
«El cerdolí es un híbrido entre jabalí (Sus scrofa) y cerdo vietnamita», una etiqueta popular que se ha ido extendiendo en España para hablar de estas mezclas en el campo.
La clave es que el cerdo vietnamita, que durante años se vendió como mascota, está incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras desde 2019 (Sus scrofa var. domestica raza VIETNAMITA). En la práctica, esto reconoce el riesgo ambiental que supone cuando se abandona o se escapa y termina viviendo en libertad.
En Andalucía, además, no todo es «cerdolí» en sentido estricto. También entra en juego el cerdo asilvestrado (cerdos domésticos que viven sueltos), que puede cruzarse con jabalíes y generar descendencia fértil, complicando todavía más el control. Y ahí es donde el problema deja de ser anecdótico.
La «contaminación genética» es real aunque no se vea
Hay una idea que conviene tener clara. En España, la normativa de biodiversidad considera especie exótica invasora a la que amenaza a la diversidad nativa «ya sea por su comportamiento invasor, o por el riesgo de contaminación genética». Dicho de forma sencilla, mezclar genes también puede ser un impacto ambiental.
¿Por qué importa esto en el caso del jabalí? Porque si los cruces se repiten generación tras generación, el jabalí «de siempre» puede perder rasgos propios de sus poblaciones locales, y la mezcla se vuelve difícil de revertir. Es como una mancha de tinta en un vaso de agua, al principio parece poca cosa, pero acaba en todas partes.
De hecho, la ciencia lleva tiempo avisando. Un estudio publicado en Animal Biodiversity and Conservation identificó 42 casos de cerdos vietnamitas viviendo en libertad en España y ya señalaba «posibles híbridos» con jabalí o con cerdos asilvestrados, además del riesgo de erosionar el acervo genético del jabalí y aumentar daños como los agrícolas o la transmisión de enfermedades.
Del daño al ganado al riesgo sanitario, el cóctel perfecto
En el campo, estos animales no solo hozan y rompen cercados. También se mueven, se adaptan y, si hay comida fácil, se quedan. Eso significa más conflictos en fincas, más presión sobre cultivos y más encuentros cerca de zonas habitadas.
Y luego está lo que preocupa a los veterinarios y a las autoridades sanitarias. En la resolución más reciente sobre el control de estas poblaciones, la Junta de Andalucía explica que el escenario ha cambiado con un «hecho nuevo de especial gravedad», la confirmación de un foco de peste porcina africana en Cataluña. La PPA no afecta a humanos, pero sí puede provocar grandes mortalidades en suidos y restricciones comerciales con un impacto económico enorme.
Además, el documento recuerda que jabalí y cerdo asilvestrado pueden actuar como reservorios y difusores de enfermedades, y recoge un dato muy concreto: en Andalucía se registraron 49 casos positivos de triquina entre 2020 y 2024. Eso ya no suena a teoría, suena a realidad en el territorio.
Y si alguna vez has tenido el típico susto al volante al amanecer o al anochecer, esto también te toca. Tráfico ha señalado que en los siniestros con fauna el jabalí destaca como la especie más frecuente (42%), por delante del corzo (32%). No es poca cosa.
Qué está haciendo Andalucía y qué conviene tener en cuenta
Con este escenario, la Junta de Andalucía ha declarado la emergencia cinegética temporal para el control de jabalí y cerdos asilvestrados en toda la comunidad, citando daños, riesgos sanitarios y también riesgos ambientales y de seguridad vial. El objetivo declarado es controlar y, en el caso del cerdo asilvestrado, buscar incluso su posible erradicación allí donde sea viable.
La misma resolución apunta a una tendencia que ayuda a entender por qué el problema no se enfría solo. Según el Plan Andaluz de Caza 2023-2033, las poblaciones de jabalí y cerdo asilvestrado mantienen una tendencia creciente, con tasas anuales estimadas del 4,8% en capturas y un 3% de incremento anual del territorio ocupado. Es decir, cada año hay más presión y en más sitios.
También hay un mensaje importante que a veces se pasa por alto. La normativa andaluza prohíbe liberar o favorecer la proliferación de especies alóctonas, híbridas o transgénicas en el medio natural, salvo excepciones muy concretas, y encaja este problema dentro de un marco ambiental y sanitario, no solo cinegético. En el fondo, la prevención empieza mucho antes de que aparezca una piara en una finca.
La resolución oficial más reciente sobre esta emergencia cinegética temporal se ha publicado en el BOJA.









