La NASA ya confirma que su viaje espacial a Marte será en diciembre de 2028 pero antes necesita poner en marcha el Space Reactor-1 Freedom con tecnología de propulsión nuclear-eléctrica

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Publicado el: 13 de mayo de 2026 a las 22:03
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La nave nuclear SR-1 Freedom de la NASA viajando hacia Marte con propulsión eléctrica nuclear.

La NASA quiere poner rumbo a Marte con una misión que suena a ciencia ficción, pero que ya aparece en sus propios planes oficiales. Se llama Space Reactor-1 Freedom (SR-1) y su objetivo es probar una nave con propulsión eléctrica alimentada por un reactor nuclear de fisión, con lanzamiento previsto para diciembre de 2028. No llevará astronautas. Llevará tres helicópteros tipo Ingenuity para estudiar el planeta rojo desde el aire.

La clave no está solo en llegar a Marte. Está en demostrar si la energía nuclear puede mover cargas por el espacio profundo cuando la luz solar ya no basta o se vuelve poco fiable. En la Luna hay zonas en sombra permanente, en Marte las tormentas de polvo pueden bloquear el Sol durante semanas y, más allá de Júpiter, los paneles solares pierden casi todo su sentido práctico. Y ahí entra este reactor.

Un reactor rumbo a Marte

La NASA presentó SR-1 Freedom dentro de su evento «Ignition», como parte de una nueva estrategia para impulsar la energía nuclear en el espacio. Según la agencia, será la primera nave interplanetaria que use un reactor de fisión nuclear para propulsión más allá de la órbita terrestre. No es poca cosa.

Vídeo oficial de NASA | Fuente: NASA Jet Propulsion Laboratory

El anuncio también tiene una lectura más amplia. La NASA quiere sacar esta tecnología del laboratorio y ponerla en una misión real, con destino real y calendario real. Amit Kshatriya, administrador asociado de la agencia, lo resumió diciendo que con Space Reactor-1 Freedom están poniendo la propulsión nuclear «fuera del laboratorio y hacia el espacio profundo».

En la práctica, esto no significa que el reactor vaya a encenderse en la rampa como si fuera el motor principal de un cohete. La nave despegará con un lanzador convencional y, una vez en el espacio, el sistema nuclear entrará en juego para alimentar los propulsores eléctricos. Es una diferencia importante.

Cómo funcionará SR-1

La propulsión eléctrica nuclear no empuja como un cohete químico tradicional. Su idea es más paciente. Un reactor produce calor por fisión, ese calor se convierte en electricidad y esa electricidad acelera un propulsante para dar empuje a la nave durante mucho tiempo. Es menos espectacular a simple vista, pero muy eficiente para viajes largos.

La hoja técnica de la NASA habla de una conversión Brayton y de más de 20 kilovatios eléctricos. También indica que el reactor se activaría en menos de 48 horas tras el lanzamiento y que la nave tardaría alrededor de un año en llegar a Marte con su carga científica. Dicho de otra forma, no busca un fogonazo de potencia, sino una marcha constante.

Este tipo de energía también puede alimentar comunicaciones y otros sistemas de la nave. En misiones largas, eso cuenta mucho. Una sonda lejos de casa necesita moverse, orientarse, hablar con la Tierra y mantener vivos sus instrumentos. Todo eso consume energía.

Los helicópteros Skyfall

La carga científica se llama Skyfall y estará formada por tres helicópteros de la clase Ingenuity. La idea es aprovechar la experiencia del pequeño helicóptero marciano que demostró que volar en Marte era posible, aunque allí el aire sea muy fino y cada despegue sea un pequeño desafío de ingeniería.

Estos nuevos aparatos llevarán cámaras, radar de penetración terrestre y radios. Su misión será explorar posibles zonas de aterrizaje para futuras misiones humanas, buscar agua bajo la superficie y enviar datos de navegación para futuros módulos de descenso. En Marte no hay carreteras ni señales. Mirar desde el aire puede ahorrar muchos sustos.

La misión no promete encontrar vida ni convertir Marte en un destino cercano. Eso sería exagerar. Lo que busca es más concreto, probar una tecnología de transporte y, a la vez, obtener información útil sobre el terreno marciano.

Por qué no basta el Sol

Cerca de la Tierra, la energía solar funciona muy bien. Lo vemos incluso aquí abajo, en tejados, autoconsumo y parques fotovoltaicos. Pero en el espacio la situación cambia mucho según el lugar. La NASA recuerda que algunas zonas lunares pasan días sin luz y que los cráteres en sombra permanente no reciben Sol.

En Marte, además, el polvo puede cubrir el cielo durante semanas. Y cuanto más se aleja una misión del Sol, menos energía recibe. La propia NASA explica que elegir entre energía solar y nuclear depende de dónde tenga que operar una nave y de lo que deba hacer allí. Parece una obviedad, pero en una misión de años marca la diferencia.

También conviene aclarar algo. La NASA ya ha usado energía nuclear en misiones espaciales mediante sistemas de radioisótopos, como en rovers marcianos o sondas lejanas. Pero SR-1 Freedom sería otro paso, porque usaría un reactor de fisión para propulsión eléctrica interplanetaria, no solo calor de desintegración radiactiva para producir electricidad.

Lo que aún debe pasar

El calendario es ambicioso. En la línea temporal presentada por la NASA aparecen desarrollo de hardware y software, pruebas en tierra, preparación de operaciones, coordinación regulatoria y ambiental, desarrollo de la carga útil y llegada al lugar de lanzamiento en octubre de 2028. Después vendrían el montaje final, las pruebas y el lanzamiento.

Esa parte es importante para el lector. No basta con tener una idea brillante. Un reactor nuclear en una nave exige controles, permisos, ensayos y una revisión técnica muy fina. Más todavía cuando el objetivo es sentar precedente para futuras misiones.

La NASA sostiene que Estados Unidos ha invertido durante seis décadas más de 20 000 millones de dólares en programas nucleares espaciales y que solo llegó a lanzar un reactor, el SNAP-10A, en 1965, sin salir de la órbita terrestre. SR-1 intenta cerrar esa larga pausa.

Una prueba con efecto dominó

Si SR-1 funciona, su valor irá más allá de Marte. La NASA lo presenta como un paso previo para Lunar Reactor-1 (LR-1), un sistema de energía de fisión pensado para mantener una base lunar durante periodos de oscuridad y en lugares donde los paneles solares no pueden llegar.

Ese es el fondo de la historia. No se trata solo de una nave curiosa con un reactor. Se trata de comprobar si una fuente de energía constante puede sostener exploración, ciencia y futuras infraestructuras lejos de la Tierra. El espacio, al final, también va de energía. Sin ella, nada se mueve.

La nota de prensa oficial ha sido publicada por la NASA.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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