Hallazgo demoledor en China: activan la turbina eólica más grande del mundo, capaz de dar electricidad a 96.000 casas al año, y descubren que está cambiando el clima

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Publicado el: 20 de mayo de 2026 a las 09:43
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Turbina eólica marina gigante de 20 MW instalada en China frente al mar.

China ha conectado a la red una turbina eólica marina MySE18.X-20MW de Mingyang en Hainan, en el mar de China Meridional. Es una máquina enorme, con potencia flexible de hasta 20 MW, un rotor que puede alcanzar entre 260 y 292 metros y una producción estimada de 80 millones de kWh al año en condiciones medias de viento, suficiente según la empresa para cubrir el consumo anual de 96 000 hogares.

Pero la noticia no va solo de tamaño. También abre una pregunta que la eólica marina tendrá que responder cada vez mejor. ¿Qué ocurre alrededor de estas máquinas cuando sus palas cambian el movimiento del aire durante horas y días? La respuesta está en el microclima, no en el clima global. Y ese matiz es importante.

Un gigante en Hainan

La turbina fue izada el 28 de agosto de 2024 y se conectó a la red el 26 de septiembre, según la información publicada por Science and Technology Daily a partir de datos de Mingyang. En aquel momento fue presentada como una de las máquinas eólicas marinas más ambiciosas del mundo por potencia unitaria y diámetro del rotor.

El dato impresiona porque resume hacia dónde va esta industria eólica. Cuanto más potente es una turbina, menos unidades hacen falta para lograr una producción parecida. En la práctica, eso puede significar menos cimentaciones, menos cables y menos ocupación del mar para una misma cantidad de electricidad.

Eso sí, el récord se mueve rápido. En 2025, Dongfang Electric conectó en China una turbina eólica marina de 26 MW en Dongying, presentada por su desarrollador como la mayor de su tipo hasta ese momento. La carrera ya no va solo de quién llega primero, sino de quién consigue que estas máquinas funcionen de forma segura y estable.

La estela del viento

Una turbina no se limita a «coger» viento y convertirlo en electricidad. Al hacerlo, deja detrás una estela con menos velocidad y más turbulencia. Es algo normal en la eólica, igual que se nota el rebufo detrás de un camión en una carretera, aunque aquí hablamos de aire, mar y máquinas de cientos de metros.

El BOEM de Estados Unidos explica que los parques eólicos marinos pueden generar cambios localizados en velocidad del viento, humedad y temperatura detrás de las turbinas activas. No es un calentamiento neto de la atmósfera, sino una redistribución de masas de aire. Dicho de forma sencilla, el aire se mezcla de otra manera.

Ahí nace la confusión. Decir que una turbina «influye en el clima» puede sonar a catástrofe, pero lo correcto es hablar de microclima o de condiciones locales. Es una diferencia pequeña en palabras, pero enorme en significado.

No es el clima global

La eólica marina ayuda a reducir emisiones cuando sustituye electricidad producida con combustibles fósiles. En el caso de la turbina de Mingyang, la empresa calcula una reducción de 66 000 toneladas de CO2 al año, siempre bajo el supuesto de viento medio de 8,5 m/s y con los cálculos comunicados por el fabricante.

El debate ambiental, por tanto, no está en negar su utilidad climática. Está en medir bien sus efectos locales. Un estudio publicado en Bulletin of Atmospheric Science and Technology observó cambios pequeños, pero estadísticamente significativos, en viento y precipitación cerca de dos parques eólicos marinos del Reino Unido.

¿Significa eso que cualquier gran turbina cambia el tiempo de una costa? No necesariamente. Depende del tamaño del parque, la distancia a tierra, la dirección del viento y la estabilidad atmosférica. La propia evidencia disponible pide prudencia, no titulares demasiado redondos.

Más tamaño, más vigilancia

El tamaño tiene ventajas claras. Una máquina de 20 MW puede concentrar mucha producción en una sola unidad y reducir parte de la infraestructura necesaria. En tiempos de facturas eléctricas caras y objetivos de descarbonización, no es poca cosa.

Pero una turbina más grande también obliga a vigilar mejor. Sus palas barren una superficie enorme y pueden generar estelas más relevantes para el diseño del parque. Por eso hacen falta mediciones antes, durante y después de la instalación, no solo modelos sobre el papel.

En esa vigilancia entran el viento, la temperatura, la humedad, las aves, la fauna marina y el comportamiento de los hábitats costeros. No porque la eólica sea «mala», sino porque ninguna infraestructura gigante es invisible para el entorno. Y eso también forma parte de hacer renovables bien.

El matiz del prototipo

Hay otro punto que no conviene pasar por alto. La MySE18.X-20MW ha sido tratada como un salto tecnológico, pero también como un prototipo en pruebas. En diciembre de 2024, Mingyang reconoció daños en palas durante ensayos en condiciones extremas y anormales, sin daños personales.

La empresa afirmó entonces que «el producto sigue en fase de pruebas y no ha sido comercializado ni producido en masa». Esa frase baja la euforia al suelo. La innovación real no solo consiste en fabricar algo enorme, sino en demostrar que puede trabajar durante años en un entorno tan duro como el mar.

Esto no invalida el avance. Lo pone en contexto. Las turbinas gigantes son una pieza clave para la eólica marina profunda, pero su despliegue tendrá que ir acompañado de pruebas, mantenimiento, transparencia y seguimiento ambiental.

Lo que hay que tener en cuenta

La conclusión principal es sencilla. China ha dado otro paso enorme en la eólica marina, pero el tamaño ya no puede ser el único titular. La pregunta de fondo es cómo integrar estas máquinas en el mar sin perder de vista sus efectos locales.

Para el lector, la clave está en distinguir entre impacto climático global y microclima. La turbina no «cambia el clima del planeta», pero sí puede modificar el aire que circula alrededor de ella. Ese efecto debe medirse, entenderse y tenerse en cuenta en la planificación de futuros parques.

La información sobre la conexión a red fue publicada en Science and Technology Daily.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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