Europa está rediseñando su mapa eléctrico a toda prisa. Ya no basta con instalar más eólica y solar, también hace falta mover esa energía entre países cuando sobra en un sitio y falta en otro. En ese contexto, ENTSO-E (la red europea que coordina a los operadores de transporte) ha incluido dos nuevas interconexiones entre España e Italia en la cartera del Plan Decenal de Desarrollo de la Red 2026.
Se llaman Apollo Link e IberiaLink y, sobre el papel, funcionarían como una autopista eléctrica bajo el Mediterráneo. ¿Qué significa esto en la práctica para alguien que vive en España y ve cómo, algunos días, la electricidad se abarata hasta rozar el cero? Red Eléctrica recoge que en 2025 hubo 798 horas con precios horarios iguales o inferiores a 0 €/MWh en el mercado diario, con mínimos horarios históricos de -15 €/MWh en varios días de mayo.
Dos cables para coser el Mediterráneo
ENTSO-E acaba de publicar su cartera completa del TYNDP 2026, un listado que reúne proyectos para reforzar la red y evitar cuellos de botella. En total aparecen 199 proyectos de transmisión y 69 de almacenamiento, y dentro de las novedades se incluyen nuevas conexiones transfronterizas.
La idea de fondo es simple, aunque ambiciosa. Si una zona produce mucha electricidad renovable y otra la necesita para su industria, la red debería poder «coser» esos dos puntos con pocas pérdidas y con reglas comunes.
Qué dicen los números de Apollo Link e IberiaLink
Apollo Link se describe como un enlace de corriente continua de alta tensión (HVDC) entre España e Italia Norte. En la ficha del TYNDP 2026 figura con 2.000 MW de capacidad, operación a 525 kV y una puesta en servicio estimada en 2032, además de un diseño HVDC bipolar con convertidores VSC.
IberiaLink va en la misma dirección tecnológica, pero con menor potencia, 1.200 MW. Su detalle más llamativo es la longitud, ya que la propuesta habla de 1.034 kilómetros de cable submarino entre el sur de España y el norte de Italia, y también aparece con año objetivo 2032 en la cartera.
Otro matiz importante es quién los promueve. En el portafolio aparecen como proyectos «merchant», impulsados por promotores privados, lo que suele implicar que buscan rentabilizar la interconexión con el comercio de electricidad entre zonas de precio distinto.
Por qué España sigue siendo una «isla energética»
Cuando en España hay mucho sol y viento, el sistema puede producir más de lo que consume. Pero, si no hay suficiente capacidad para exportar, ese exceso no siempre se aprovecha, y ahí aparecen los precios cero o incluso negativos.
Red Eléctrica recuerda que el sistema peninsular está conectado con Francia, Portugal, Andorra y Marruecos, y que la capacidad de intercambio con el resto de Europa está en torno a 3 GW, un nivel bajo para una península con tanta potencia renovable instalada. También menciona el objetivo europeo de alcanzar al menos un 15% de interconexión en 2030.
Por eso siguen en marcha otras piezas del puzle, como la interconexión por el Golfo de Bizkaia. Este enlace pretende duplicar el intercambio con Francia y elevarlo hasta 5.000 MW, según la propia Red Eléctrica.
Qué puede cambiar en precios y emisiones
En la práctica, más interconexión significa más opciones. Si España puede vender parte de su excedente renovable a Italia en horas de mucha producción, se reduce el riesgo de que esa energía se quede sin salida y el sistema europeo puede apoyarse menos en tecnologías más caras o emisoras cuando toca.
¿Se notará en la «factura» de la luz? En parte, sí, pero con matices. El precio final también depende de peajes, impuestos y del diseño de la tarifa, aunque una red más mallada suele suavizar picos y valles del mercado mayorista.
Además, España ya está jugando ese papel exportador con las interconexiones actuales. Red Eléctrica señala que en 2025 el país exportó 12.794 GWh y aumentó sus exportaciones un 25,1%, cerrando el cuarto año consecutivo con saldo exportador.
La letra pequeña de un proyecto aún «en estudio»
Que un proyecto aparezca en el TYNDP 2026 no significa que esté aprobado ni que tenga permisos. En el propio portafolio, Apollo Link e IberiaLink figuran con estado «Under Consideration», así que siguen en fases tempranas y todavía deben demostrar su utilidad con análisis coste beneficio y estudios técnicos más detallados.
Además, al ser trazados submarinos, la tramitación ambiental será clave. No solo por la obra, también por el tipo de fondo marino que atraviesa y por la compatibilidad con pesca, navegación o infraestructuras ya existentes.
Cuándo sabremos si van en serio
El siguiente momento relevante no es mañana, sino el calendario europeo. ENTSO-E prevé publicar los resultados del análisis coste beneficio del TYNDP 2026 en el último trimestre de 2026, y ahí se verá qué proyectos «pasan el corte» con números y escenarios.
Si los resultados acompañan, quedará el tramo más duro, permisos, financiación final, acuerdos regulatorios y, en última instancia, construcción. Para decirlo sin tecnicismos, el mapa ya está dibujado, pero ahora toca comprobar si el terreno permite abrir la carretera.
En palabras del secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, 2025 trajo «muchos avances» para tener un sistema «más fuerte» y «más sofisticado». La pregunta es si la red europea, y sus interconexiones, correrán lo bastante rápido para aprovechar toda esa electricidad limpia.
El documento oficial con la cartera del TYNDP 2026 (donde aparecen Apollo Link e IberiaLink) ha sido publicado por ENTSO-E.










