Hito en la defensa de Japón: elimina los helicópteros Cobra y Apache para reemplazarlos por drones inteligentes

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Publicado el: 20 de abril de 2026 a las 23:42
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Helicóptero AH-1S Cobra de Japón durante maniobras militares antes de su sustitución por drones inteligentes.

Japón ha puesto cifras y calendario sobre la mesa para una transformación que ya se estaba viendo venir. Su presupuesto de defensa para el ejercicio fiscal 2026 incluye la compra de cinco drones de “amplio alcance” para la Fuerza Terrestre, con una partida de 11,1 mil millones de yenes. Es el primer paso con dinero real para reforzar la vigilancia y la respuesta desde el aire con sistemas no tripulados.

Lo llamativo es que el cambio no se queda en lo militar. En el mismo documento oficial, el Ministerio de Defensa japonés dedica un apartado a cómo el cambio climático afectará a sus misiones y a qué medidas piensa financiar, desde energía más eficiente en bases hasta infraestructura preparada para inundaciones. ¿Qué significa esto en la práctica para el ciudadano de a pie? Que la tecnología y el clima ya van en el mismo paquete.

El paso que ya está presupuestado

La compra de cinco UAV “wide range” (drones de amplio alcance) aparece como una medida para mejorar funciones de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y localización de objetivos. El documento explica que servirán para aportar información a los mandos y apoyar la proyección de potencia de fuego detectando buques a larga distancia.

Además, el presupuesto incluye un bloque amplio dedicado a capacidades con sistemas no tripulados. Dentro de ese capítulo, Japón asigna 100,1 mil millones de yenes a un concepto llamado SHIELD, que agrupa UAV, drones de superficie (USV) y drones submarinos (UUV) para operaciones litorales.

También hay partidas para pruebas de control simultáneo de varias plataformas no tripuladas (2,2 mil millones de yenes). Es una pista clara de por dónde va la doctrina, más sensores, más automatización y más coordinación digital.

Qué tipo de drones busca el Ejército

En paralelo al presupuesto, el Ejército de Tierra japonés (JGSDF) publicó un aviso de solicitud de información (RFI) sobre el “multi purpose UAV” (dron de uso múltiple). Ahí define el sistema como un UAV capaz de volar durante largos periodos sobre Japón y sus mares cercanos, con funciones de recogida de información, vigilancia y ataque (incluida guerra electrónica).

Este matiz importa porque no se habla solo de “ver”, sino también de “actuar”. Y eso acerca estos sistemas al debate clásico de seguridad, pero también a otro menos comentado, el de qué coste energético y qué huella material tiene sostener más horas de vuelo y más electrónica en el aire.

El propio aviso del RFI recuerda algo básico, pero conviene tenerlo presente. Pedir información a empresas no es lo mismo que comprar, ni garantiza un contrato. Es una fase de recopilación para comparar capacidades, costes y logística antes de decidir.

Los helicópteros que se quedan atrás

Varios medios han vinculado este salto a los planes de retirada progresiva de helicópteros de ataque AH 1S Cobra y AH 64D Apache, con la idea de traspasar parte de sus misiones de reconocimiento y apoyo de fuego a drones. En esa misma línea, se habla de crear una unidad dedicada a drones multipropósito alrededor de 2032.

Este movimiento no se explica solo por tecnología. Japón arrastra un problema demográfico serio y bien documentado, con previsiones oficiales que apuntan a que su población caería por debajo de 100 millones a mediados de siglo (por ejemplo, 99,13 millones en 2048 según proyecciones del National Institute of Population and Social Security Research). Menos población suele significar menos personal disponible para muchas funciones, incluidas las militares.

Aquí es donde el dron encaja como “solución práctica”. Puede mantener vigilancia durante muchas horas sin exponer a una tripulación dentro de una aeronave, y además permite rotar operadores sin mover el aparato del cielo. No es poca cosa.

El clima entra en la ecuación militar

Lo más “ecoticias” de esta historia está en el propio documento oficial. El Ministerio de Defensa japonés afirma que es “esencial” responder al cambio climático mientras mantiene y refuerza sus capacidades, porque las misiones se harán en entornos cada vez más condicionados por el clima.

El texto también recuerda el objetivo del Gobierno de Japón de reducir emisiones de gases de efecto invernadero un 50 por ciento para 2030 respecto a 2013, y menciona metas posteriores (65 por ciento para 2035 y 79 por ciento para 2040). Además, vincula estas medidas a un plan gubernamental aprobado por decisión de gabinete el 18 de febrero de 2025.

En medidas concretas, el presupuesto reserva 7 mil millones de yenes para resiliencia de bases e infraestructuras frente a desastres asociados al clima, como prevención ante inundaciones y suministro eléctrico de emergencia. Y deja por escrito que la instalación de sistemas fotovoltaicos está incluida en otros proyectos de mejora de instalaciones.

Lo que conviene vigilar desde la perspectiva ambiental

La primera pregunta es sencilla. ¿Se está midiendo públicamente cómo cambian el consumo energético y las emisiones cuando se sustituyen ciertas misiones de helicópteros por drones? El documento habla de eficiencia y de reducción de emisiones en bases (con 21,5 mil millones de yenes para medidas como iluminación LED y vehículos híbridos), pero no aporta un balance específico “helicóptero contra dron”.

La segunda cuestión es menos visible, pero igual de real. Más drones significa más electrónica, más baterías, más sensores y más recambios, y eso se traduce en una cadena de suministro con metales, componentes y residuos tecnológicos. Si el despliegue crece, la gestión del “final de vida” del material también debería crecer al mismo ritmo. Y ahí suele haber poca transparencia.

La tercera es la parte útil para la ciudadanía en emergencias. El propio documento contempla reforzar capacidades de respuesta a desastres (1,1 mil millones de yenes) y menciona la compra de drones multipropósito y equipos relacionados para recopilar información en misiones de ayuda. En un mundo con más olas de calor e inundaciones, tener ojos en el aire cuando fallan carreteras o comunicaciones puede marcar la diferencia.

El documento oficial más reciente con el detalle de estas partidas y el apartado climático se ha publicado en la web del Ministerio de Defensa de Japón.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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