En plena carrera por electrificarlo todo (del coche a la calefacción), la red eléctrica europea necesita algo más que paneles solares y aerogeneradores. También necesita un «pulmón» que guarde energía cuando sobra y la devuelva cuando falta, sin que el sistema se quede temblando.
Por eso llama la atención lo que está tomando forma en Laufenburg, una localidad suiza pegada a Alemania y al río Rin. Allí, el grupo FlexBase está levantando un gran sistema de almacenamiento con baterías de flujo redox, una tecnología de electrolitos líquidos que, según FlexBase, podría absorber o inyectar hasta 1,2 gigavatios (GW) en milisegundos. La escala impresiona, pero conviene mirar los detalles.
Un proyecto bajo tierra en un punto clave de la red
Las obras pasan por una fase poco vistosa, pero muy reveladora. Según Swissinfo, FlexBase está excavando una estructura subterránea de unos 27 metros de profundidad para alojar la instalación. La empresa prevé que la batería entre en funcionamiento en 2029.
El proyecto se integra en el Technology Center Laufenburg, un complejo de unos 20.000 m² que también incluye un centro de datos de inteligencia artificial, oficinas y laboratorios. En un mundo de datos, esa combinación es un mensaje. Aumer reconoce además que Japón, China y Corea del Sur llevan «unos siete años de ventaja» en esta tecnología, mientras que en Latinoamérica su uso sigue siendo más bien marginal.
La ubicación tampoco es casual. En su web, FlexBase recuerda que el «Star of Laufenburg» es un nudo histórico de la interconexión eléctrica europea, ligado a la conexión de redes de Alemania, Francia y Suiza en 1958. Estar cerca de un gran nodo facilita conectar el almacenamiento donde más se necesita.
Qué es una batería de flujo redox
Estas baterías se parecen poco a las de un móvil. En lugar de almacenar energía en electrodos sólidos, usan electrolitos líquidos que se guardan en grandes tanques y se bombean a una pila de celdas que convierte energía química en electricidad. (swissinfo.ch)
La gracia del diseño es que separa potencia y capacidad. La potencia depende sobre todo de la pila de celdas. La energía almacenada depende del tamaño de los tanques, así que ampliar «horas» puede ser más sencillo que en otros sistemas.
FlexBase subraya tres ventajas. En su información pública explica que el electrolito es acuoso y puede contener en torno a un 75% de agua, por lo que no sería inflamable ni explosivo como ocurre con ciertos riesgos del ion litio. También afirma que el sistema es ampliable y que el fluido puede reprocesarse y reciclarse casi al 100%.
Por qué esto importa para renovables y para el día a día
Aquí viene la pregunta práctica. ¿Qué significa todo esto para alguien que paga la factura de la luz, carga el coche eléctrico o aguanta ese calor pegajoso del verano con el aire acondicionado a tope? En gran medida, significa flexibilidad para la red.
El principio es simple. La batería se recarga con excedentes de renovables, sobre todo solar y eólica, y devuelve energía en los picos de demanda. Si funciona como se espera, ayuda a aprovechar más energía limpia y a depender menos del gas en los momentos tensos.
Swissgrid, la operadora suiza de alta tensión, considera que grandes baterías pueden convertirse en un componente clave de la red del futuro. Su portavoz Gabriele Crivelli lo resumió con una idea directa, «almacenar energía cuando hay mucha y liberarla cuando se necesita», y destacó que esa flexibilidad ayuda a estabilizar una producción eólica que fluctúa con el tiempo.
800 MW de conexión y más de 2,1 GWh anunciados
El 23 de enero de 2026, FlexBase publicó un comunicado en el que afirmaba que Swissgrid aprobó la conexión a red para la primera fase del proyecto con una capacidad de 800 MW. Según la empresa, este paso permite iniciar la planificación y la construcción de esa conexión.
En ese mismo texto, FlexBase habla de una capacidad total de más de 2,1 gigavatios hora (GWh) y una potencia superior a 1,2 GW, comparable a la central nuclear de Leibstadt. También insiste en el electrolito acuoso y en que el sistema es reciclable y ampliable «casi sin límite».
Son cifras grandes, y por eso hay que interpretarlas bien. Potencia y energía no son lo mismo. Una cosa es responder en milisegundos para estabilizar la red y otra es sostener una entrega alta durante horas, que es lo que marca la diferencia en episodios de baja producción renovable.
El elefante en la habitación, el precio y el dominio del ion litio
No todo el mundo compra la promesa sin matices. En la propia pieza de Swissinfo aparece una voz crítica, Tobias Schmidt, profesor de política energética y tecnológica en la ETH Zúrich. Él sostiene que la tecnología de flujo redox prevista en Laufenburg «no tiene ninguna posibilidad» y que «no invertiría» en ella.
Su argumento va al corazón del mercado. El ion litio ha mejorado y abaratado durante años gracias a la escala industrial empujada por el vehículo eléctrico. Y, según señala, tecnologías posteriores como el sodio ion podrían beneficiarse de esa misma curva de aprendizaje.
Esto no significa que el proyecto esté sentenciado. Pero sí recuerda que, en almacenamiento, la batalla no se gana solo con una buena idea. Se gana con costes, eficiencia, operación diaria y, sobre todo, con resultados medibles.
Qué vigilar de aquí a 2029
Si miramos más allá del titular, hay varias preguntas concretas. La primera es si la obra y la conexión a red avanzan al ritmo anunciado. La segunda, si la instalación alcanza la potencia y la capacidad prometidas sin problemas operativos.
La tercera es económica. El proyecto se financia con capital privado y Swissinfo sitúa su coste entre 1.000 y 5.000 millones de francos suizos, con una previsión de unos 300 puestos de trabajo. La clave será cuánto cuesta almacenar un kilovatio hora útil cuando se suman mantenimiento y vida útil real.
Si Laufenburg demuestra que puede aportar estabilidad, almacenar excedentes renovables y responder rápido cuando la red tiembla, Europa tendrá un caso de uso muy potente para el almacenamiento de larga duración. Si no, el mercado seguirá el camino más fácil. Y eso también dice mucho.
El comunicado oficial sobre la aprobación de Swissgrid para la conexión a red de la primera fase del Centro Tecnológico de Laufenburg ha sido publicado en FlexBase.








