La energía nuclear vuelve a ganar espacio en el debate climático, aunque sigue siendo una tecnología incómoda para muchos. No es renovable, genera residuos y exige controles muy estrictos, pero también produce electricidad sin emisiones directas de CO2 durante su funcionamiento. En plena transición energética, ese detalle pesa.
Ahora, una empresa estadounidense afirma haber dado un paso importante con un combustible nuclear basado en torio que podría aprovecharse mucho más que el combustible usado en ciertos reactores actuales. Se llama ANEEL y acaba de superar una prueba de irradiación en el Reactor de Pruebas Avanzadas del Idaho National Laboratory, en Estados Unidos. La clave está en una cifra que suena técnica, pero que importa mucho: más de 60 GWd/MTU de quemado, según Clean Core Thorium Energy.
Qué se ha probado
Clean Core Thorium Energy anunció el 5 de mayo de 2026 que su combustible ANEEL completó una prueba de alto quemado en el Advanced Test Reactor del Idaho National Laboratory. La compañía asegura que las últimas cápsulas irradiadas superaron los 60 GWd/MTU, una cifra que representa más de ocho veces el quemado típico de descarga en reactores tradicionales PHWR y CANDU.
¿Qué significa esto en la práctica? El quemado mide cuánta energía se extrae del combustible antes de retirarlo del reactor. Dicho de forma sencilla, cuanto más alto es el quemado, mejor se aprovecha el material antes de cambiarlo. Y eso no es poca cosa.
Pero conviene no correr demasiado. Decir que «dura ocho veces más» no significa que cualquier central nuclear vaya a multiplicar mañana por ocho sus ciclos de operación. La prueba indica un potencial técnico en un tipo concreto de combustible y para ciertos reactores de agua pesada.
Qué es ANEEL
ANEEL es un combustible que combina torio con uranio de bajo enriquecimiento de alta ley, conocido como HALEU. El Idaho National Laboratory explica que el HALEU está enriquecido entre el 5 % y el 20 %, mientras que el combustible típico de muchos reactores de agua pesada presurizada usa uranio natural con menos del 0,72 % de uranio 235.
El torio no funciona como una varita mágica. Es más abundante en la naturaleza que el uranio, pero no es fisible por sí mismo de la misma forma, por lo que necesita combinarse con un material fisible para sostener la reacción nuclear. Ahí entra el HALEU.
En el fondo, lo que busca ANEEL es una idea bastante práctica. No pretende inventar una central nuclear completamente nueva, sino adaptar un combustible diferente a reactores ya existentes. Menos obra, menos cambios y, si todo sale bien, más aprovechamiento del combustible.
Una prueba exigente
La campaña de irradiación comenzó en mayo de 2024. Según Clean Core, se cargaron doce pequeñas barras de combustible ANEEL en el reactor de Idaho con tres objetivos de quemado: 20, 40 y 60 GWd/MTU. Ocho de esas muestras ya habían superado los dos primeros objetivos y estaban en examen post irradiación.
Las cuatro restantes alcanzaron el objetivo más alto, por encima de 60 GWd/MTU. Después de un periodo corto de enfriamiento, pasarán al Materials and Fuels Complex para estudiar cómo ha quedado el combustible por dentro. Ahí se miran cosas muy concretas, como su microestructura, su comportamiento y su capacidad para retener gases de fisión.
La compañía sostiene que los resultados obtenidos hasta ahora son positivos. Las observaciones iniciales apuntan a que el combustible mantiene su integridad estructural y presenta una retención favorable de gases de fisión. Es una buena señal, aunque todavía falta analizar las muestras de mayor quemado.
Por qué importa
La gran promesa de este combustible es aprovechar mejor cada carga nuclear. Si un combustible genera más energía antes de retirarse, se reduce la cantidad de material gastado por unidad de electricidad producida. Para un sector donde los residuos son uno de los puntos más sensibles, esto tiene mucho peso.
Clean Core también defiende que ANEEL puede mejorar la economía de operación, aumentar márgenes de seguridad y reforzar la resistencia a la proliferación nuclear. Son afirmaciones importantes, pero hay que leerlas con cuidado. De momento, forman parte de los datos y objetivos comunicados por la empresa, no de una adopción comercial generalizada.
También hay un matiz ambiental. La energía nuclear no elimina la necesidad de gestionar residuos, ni borra los debates sobre seguridad, costes o aceptación social. Pero un combustible que aproveche mejor el material podría reducir parte de esa presión. No resuelve todo. Pero puede cambiar una parte del problema.
Lo que no conviene exagerar
Este avance no significa que el torio vaya a sustituir mañana al uranio en todo el mundo. Tampoco implica que todas las centrales puedan usar ANEEL sin más. El combustible está pensado para reactores PHWR y CANDU, y conserva la geometría externa de combustibles existentes para facilitar su integración en esos sistemas.
Eso limita el alcance inmediato. Para países con otros tipos de reactores, el impacto sería más indirecto. En la práctica, esta noticia habla sobre una vía concreta para mejorar ciertos reactores ya construidos, no sobre una revolución instantánea de toda la energía nuclear.
A cambio, tiene una ventaja clara. Si la tecnología avanza, podría utilizar infraestructuras ya existentes en lugar de esperar décadas a nuevos diseños. Y en energía, donde cada permiso, cada obra y cada inversión cuentan, esa diferencia se nota.
El siguiente paso
El propio equipo reconoce que todavía falta una fase crucial. Clean Core prevé una demostración de irradiación en un reactor comercial, el paso que debería mover ANEEL desde un concepto probado en laboratorio hacia una aplicación real.
Mehul Shah, consejero delegado de Clean Core Thorium Energy, calificó superar los 60 GWd/MTU como un «hito importante» para el programa ANEEL. Kelley Walker, investigadora principal de la campaña en INL, señaló que espera ver qué se aprende de los próximos análisis de las muestras de alto quemado.
Así que la noticia es prometedora, pero no definitiva. ANEEL ha superado una prueba clave y pone sobre la mesa una posibilidad interesante para reducir residuos y aprovechar mejor el combustible nuclear. Ahora toca demostrarlo fuera del entorno experimental. Ahí es donde empieza la parte más difícil.
La nota de prensa oficial ha sido publicada por Clean Core Thorium Energy.












