Los trenes británicos tendrán una campaña nacional contra la música sin auriculares. El primer ministro británico, Andy Burnham, la presentó este lunes 19 de octubre junto a nuevas normas para los autobuses de Inglaterra: en el tren, quien se niegue a parar cuando se lo pida el personal autorizado puede ser bajado en la siguiente estación o multado con hasta 1000 libras, una sanción que ya existía.
En el autobús, las autoridades locales de transporte de Inglaterra podrán poner multas fijas de hasta 100 libras por la música alta, la basura, el vapeo o las amenazas. Al cambio de referencia del Banco Central Europeo del 19 de octubre (0,84205 libras por euro), son unos 1188 euros en el tren y unos 119 euros en el autobús.
Qué es el «loudcasting»
El Gobierno lo llama loudcasting: poner audio por el altavoz del teléfono en un espacio compartido. La nota del Departamento de Transporte (DfT) lo describe como una de las partes más irritantes del trayecto diario de la vida moderna. «Te saca de quicio y puede estropear el viaje en un momento», dijo Burnham.
La campaña recuerda a los pasajeros que usen auriculares en los trenes, y los líderes locales tendrán nuevos poderes contra la música alta, el vapeo y la basura en los autobuses. Burnham lo presentó como un gesto sencillo que hará los viajes un poco mejores para todos.
La ministra de Transportes, Heidi Alexander, lamentó que «los actos de unos pocos desconsiderados estropeen los viajes al resto». A su juicio, incluso pequeños cambios de comportamiento pueden marcar una diferencia enorme en la experiencia de la gente en el transporte público.
Una sola campaña para toda la red ferroviaria
El lema de la campaña ferroviaria es share the carriage, not the noise (comparte el vagón, no el ruido). La impulsa el propio sector y sustituye al mosaico de campañas de cada operadora. La mayoría pondrán el mensaje en sus webs, redes sociales, vagones y estaciones, con carteles y avisos por megafonía.
Las 1000 libras ya estaban en los reglamentos ferroviarios del DfT. Su norma 7 prohíbe que nadie, sin permiso escrito de una operadora, cante o use un aparato que produzca o reproduzca sonido si con ello molesta a otra persona. La sanción llega hasta el nivel 3 de la escala estándar de multas, y el personal autorizado también puede pedir al infractor que abandone el tren o la estación.
Hasta 100 libras en el autobús
La novedad legal está en el autobús. La Bus Services Act 2025, la ley de servicios de autobús, permite desde el 5 de agosto de 2026 que todas las autoridades locales de transporte de Inglaterra fijen y hagan cumplir sus propias normas a bordo y en sus instalaciones.
Hasta ahora, según la guía publicada el 19 de octubre por el DfT, las autoridades combinadas, que agrupan a varios municipios como la de West Midlands, no podían aprobar este tipo de normas.
La guía da ejemplos de normas que cada autoridad puede copiar: prohibir fumar o usar cigarrillos electrónicos, tirar basura fuera de las papeleras o usar un aparato que reproduzca sonido si molesta a alguien. La lista incluye también el vandalismo en marquesinas, beber alcohol y el comportamiento escandaloso o amenazante. La basura abandonada también es un problema fuera del transporte, como recuerda la campaña de LIBERA contra la basuraleza en España tras el verano.
Los conductores no pondrán las multas
Los conductores de autobús no tendrán que hacer cumplir las normas. Se encargarán agentes autorizados, como los agentes de seguridad del transporte, y la policía, que seguirán tres pasos: hablar con la persona, explicarle las normas y su efecto en los demás pasajeros y, si se niega, multarla.
El alcalde de West Midlands, Richard Parker, recordó que la inmensa mayoría de los viajes transcurren sin incidentes, pero que el comportamiento antisocial arruina la experiencia de todos. «Con esta guía clara y el respaldo del Gobierno podemos ir más allá», dijo.
Ruido y vapeo pueden alejar a viajeros
Ben Plowden, director ejecutivo de la asociación Campaign for Better Transport, advirtió de que estas conductas «no solo molestan: pueden disuadir de verdad a la gente de usar el transporte público», sobre todo a las personas con distintas necesidades de accesibilidad. Si los nuevos poderes se aplican de forma adecuada y visible, sostuvo, deberían ayudar a que todo el mundo se sienta seguro y cómodo.
La guía del DfT recuerda que la ley de autobuses quiere hacer crecer la red tras más de una década de caída en el número de viajes. Transport for London (TfL) ya midió la molestia: en una encuesta a 1000 adultos del Gran Londres hecha en junio de 2025, el 70 %, unas 700 personas, dijo que la música alta y las llamadas sin auriculares le molestan, según su nota del 26 de agosto de 2025.
TfL añadía que el problema puede ser especialmente agudo para quienes tienen afecciones que aumentan la sensibilidad al ruido, como el autismo. El ruido, además, pesa en la salud, como se recordó en el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido 2026.
Plowden pide también a los viajeros que no pongan bolsas ni pies en los asientos y que cedan el sitio a quien lo necesite. Subir más gente al tren y al autobús es la meta de programas como el Verano Joven, que cerró su edición de 2026 con 6,4 millones de viajes en España.
Lo que todavía no se sabe
Las multas de 100 libras no serán inmediatas. Cada norma local necesita el visto bueno de la ministra de Transportes y las autoridades tienen que darlas a conocer antes de multar. La guía insiste en que la aplicación nunca debe verse como una forma de recaudar y en que una política general de tolerancia cero difícilmente funcionará.
Quien reciba la multa fija puede no pagarla y defenderse en un juzgado, aunque si le condenan se arriesga a una multa mayor y a antecedentes penales.
Las normas de autobús son para Inglaterra, incluida Londres a través de TfL. La nota del DfT no dice cuántas autoridades han pedido ya aprobar sus normas ni cuándo llegarán las primeras multas. En España, las multas por ruido van por otro lado: usar el claxon sin motivo puede costar 80 euros.
Las medidas se recogen en la nota publicada el 19 de octubre de 2026 por el Departamento de Transporte y la oficina del primer ministro en GOV.UK.
Foto: Department for Transport / GOV.UK













