Cuatro adolescentes entraron el 12 de septiembre de 1940 en la cueva de Lascaux, en Montignac (Dordoña, Francia). Dentro encontraron paredes llenas de animales pintados hace entre 18.000 y 20.000 años. Este año se cumplen 86 años del hallazgo. En diciembre, Lascaux IV, la réplica que permite verla sin tocar el original, cerrado desde 1963, cumple diez.
La cifra de 17.000 años que suele acompañar a esta historia se queda corta. El Ministerio de Cultura francés fecha las obras entre 20.000 y 18.000 años antes del presente, y los análisis más recientes apuntan aún más atrás.
Robot, el perro de Ravidat
Todo empezó cuatro días antes, el 8 de septiembre, cuando Marcel Ravidat paseaba por la colina de Lascaux con su perro, Robot. Según la oficina de turismo de Lascaux Dordogne Vallée Vézère, el animal desapareció por un agujero que había dejado la caída de un árbol, y Ravidat, aprendiz de mecánico, tiró una piedra dentro y la oyó rodar hacia el fondo.
La misma oficina recuerda que Ravidat y Jacques Marsal eran de Montignac, que Georges Agniel pasaba allí las vacaciones con su abuela y que Simon Coencas había llegado con su familia huyendo de la guerra.
Los cuatro volvieron el jueves 12 de septiembre y, según el relato del Ministerio de Cultura, ensancharon la entrada, bajaron por una pequeña chimenea vertical y, con una lámpara fabricada a toda prisa, cruzaron una sala de unos 30 metros hasta ver las primeras pinturas del actual Divertículo Axial. Al día siguiente volvieron con una cuerda, y Ravidat bajó por un pozo de ocho metros y encontró la escena del hombre frente al bisonte.
Los chicos avisaron a su maestro, Léon Laval, que bajó a la cueva el 18 de septiembre. El abate Henri Breuil hizo una primera visita el día 21.

Huesos de reno y calcita
Las paredes reúnen animales, figuras humanas y signos, en dibujos, pinturas de dos o más colores y grabados, y el Ministerio ve en Lascaux una síntesis de los unos 300 sitios decorados de Francia y la península ibérica. Lo que decidía la técnica era la roca. En la Sala de los Toros, la calcita blanca formaba una costra dura que invitaba a pintar, mientras que en la parte derecha de la cueva la caliza se deshace, y por eso domina el grabado.
Lo que sí se ha fechado son cuatro restos de reno de la cueva, analizados con carbono 14 por Mathieu Langlais y Sylvain Ducasse, del programa LasCo. El CNRS explica que dan unos 17.600 años sin calibrar y que, calibrados, sitúan la ocupación entre 21.500 y 21.000 años antes del presente, unos 4000 años más que la cifra redonda de 17.000.
Lascaux no es la única cueva con rastros así: en Italia quedaron huellas de cinco humanos y un perro, y hay una cueva sumergida que habitó el Homo sapiens. En Angkor Wat, en cambio, fue un algoritmo de la NASA el que reveló pinturas ocultas.
Malraux la cerró en 1963
Para abrir la cueva al público, el propietario sacó piedra y sedimento y en 1957 instaló luces y extracción de aire, recoge la UNESCO. A partir de 1960, con tanta gente dentro, el microclima cambió, y luego vinieron las algas y el carbonato que se depositaba sobre las pinturas.
En sus últimos meses abierta llegó a recibir 1800 visitantes al día. André Malraux, entonces ministro, la cerró en abril de 1963, y el Ministerio ve en aquel cierre el nacimiento de la «conservación preventiva».
Cerrar no bastó, y la UNESCO cuenta que el desequilibrio se volvió crítico en 2001 y de nuevo en 2007, con manchas blancas del hongo Fusarium solani y manchas negras de Ulocladium.
El balance del Ministerio de 2020 describe la Sala de los Toros y el Divertículo Axial como muy estables, mientras que el Ábside sigue siendo la zona más delicada y se vigila desde 2008.
Hoy solo entran técnicos e investigadores, menos de 200 horas al año, unos 33 minutos de media al día. El Estado, dueño de la cueva desde 1972, gasta más de 500.000 euros al año en su estudio.
Dos réplicas en Montignac
Lascaux II abrió en 1983 a 200 metros de la cueva y reproduce el 85 % de las pinturas. Lascaux IV abrió en diciembre de 2016 y copia la cueva entera, con unas 2000 pinturas y grabados a escala.
Según la oficina de turismo, el centro celebra el aniversario durante todo 2026, y la web de Lascaux IV anuncia para el 30 de octubre una velada con visita Prestige y cena de un chef con estrella Michelin.
Pinturas todavía sin fecha directa
Los renos dicen cuándo hubo gente en la cueva, no cuándo se pintó cada animal. El CNRS lo reconoce: «su arte nunca ha podido fecharse directamente, por falta de carbón en la composición de los pigmentos».
El seguimiento microbiológico que difunde el Ministerio en su web es de 2020, y la UNESCO admite además que ya es imposible devolver a la cueva las condiciones de 1940. El plan es mantener su equilibrio con un acceso mínimo, sin saber cuánto tiempo bastará.
Foto: Les Coflocs / Office de tourisme Lascaux Dordogne Vallée Vézère









