Analizan el ADN de la Sábana Santa de Turín con Carbono 14 y el hallazgo reescribe lo que sabíamos de la historia: descubren los secretos genéticos

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Por HoyECO
Publicado el: 13 de abril de 2026 a las 23:31
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Sábana Santa de Turín con imagen frontal y dorsal tras análisis de ADN y carbono 14.

Un nuevo análisis genético de la Sábana Santa de Turín ha puesto el foco en algo que, en el fondo, todos conocemos de casa. El polvo no es solo suciedad, también es una mezcla de restos biológicos que se pega a tejidos, muebles y vitrinas durante años. En este caso, ese “polvo” guarda ADN humano, microbiano, vegetal y animal.

El dato que más titulares está generando es que el estudio atribuye un 38,7% del conjunto de señales humanas a linajes indios. Suena a pista sobre el origen de la tela, pero el propio trabajo y varios expertos recuerdan que el gran elefante en la habitación es la contaminación por manipulación y exposición ambiental a lo largo de siglos. Y eso se nota.

ADN ambiental en una reliquia

El trabajo es un preprint (aún sin revisión por pares) y analiza muestras oficiales recogidas en 1978, con filamentos de lino y también material asociado a polvo aspirado. Se aplica secuenciación masiva y metagenómica, que es la misma lógica que se usa para rastrear biodiversidad con ADN ambiental en aire, agua o suelo.

¿La idea clave? En vez de buscar “un ADN” concreto, se intenta identificar de qué seres vivos proceden los fragmentos genéticos que han quedado atrapados en la muestra. Eso permite reconstruir una especie de paisaje biológico, aunque no diga por sí solo cuándo se depositó cada rastro.

El 38,7% que apunta a India

En el texto del preprint aparece un dato muy concreto, la presencia de “38.7% of the overall human genomic data from Indian lineages”. Los autores consideran este resultado inesperado y lo relacionan como posibilidad con interacciones históricas ligadas a la importación de lino o hilo desde regiones cercanas al valle del Indo.

Aquí conviene respirar hondo. El propio enfoque metagenómico no permite fechar la Sábana Santa, y el estudio insiste en que esta metodología no puede aportar una prueba robusta que incline la balanza, por sí sola, hacia un origen medieval o hacia una historia de dos milenios. En la práctica, el porcentaje sugiere conexiones, pero no demuestra un “lugar de fabricación” sin más.

Animales, plantas y microbios en las fibras

Más allá del debate histórico, lo más llamativo desde una mirada ambiental es el “inventario” biológico. El preprint describe un microbioma con microbios habituales de la piel humana, comunidades arqueanas adaptadas a alta salinidad y hongos, incluidos mohos, lo que se interpreta como una pista sobre condiciones de conservación y exposición.

En plantas y animales aparecen señales que encajan con un objeto muy tocado y muy expuesto. Live Science resume algunos datos de forma clara, con ADN de coral rojo mediterráneo, una fuerte presencia de zanahoria dentro del conjunto vegetal y rastros de muchos animales domésticos, además de especies diversas que podrían llegar por polvo y contacto.

Y hay un detalle que actúa como aviso luminoso. Entre las plantas detectadas se citan también cultivos como tomate, pimiento y patata, que reflejarían prácticas agrícolas mediterráneas o europeas y, a la vez, recuerdan que la Sábana ha podido seguir acumulando material biológico durante periodos recientes. Cuando en una muestra conviven señales de muchos contextos, separar “lo antiguo” de “lo añadido después” se vuelve un rompecabezas.

Por qué la contaminación manda

El propio preprint incluye un ejemplo directo de este problema. Entre los linajes mitocondriales identificados aparece uno que coincide con el mitogenoma del recolector oficial de 1978, lo que apunta a transferencia moderna de ADN durante la manipulación de las muestras.

Fuera del equipo investigador, la lectura crítica va en la misma dirección. En declaraciones recogidas por Live Science, el historiador Andrea Nicolotti pone el foco en cuántas manos, instrumentos y procesos de mantenimiento pueden haber intervenido, y cómo eso complica sacar conclusiones geográficas a partir de rastros biológicos dispersos.

Por eso, el hallazgo de un porcentaje alto asociado a linajes indios puede ser compatible con rutas y contactos, pero también con una historia larga de exhibiciones, almacenaje y contacto con objetos y personas de orígenes muy distintos. En ciencia de ADN antiguo, la pregunta no es solo “qué hay”, también “cómo llegó ahí”.

Qué significa para el lector

Conviene colocar este estudio en el mapa de evidencias. La datación por radiocarbono publicada en Nature situó el lino en un rango medieval (1260 a 1390), y sigue siendo una referencia central cuando se habla de la edad del tejido.

Además, en 2025 se difundió un análisis digital en 3D que sugiere que la imagen podría encajar mejor con una tela colocada sobre un bajorrelieve que con un cuerpo humano real, lo que reforzaría hipótesis de producción artística medieval. No es una “sentencia definitiva”, pero sí otra pieza del puzle que explica por qué el debate sigue abierto.

La lectura práctica es sencilla. Este preprint no “prueba” que la Sábana sea india, ni que sea de un lugar concreto, pero sí muestra algo muy actual. Los objetos textiles, si se exponen al aire y al contacto humano, se convierten en archivos biológicos llenos de señales mezcladas. Y ahí está la lección ambiental, el rastro que dejamos viaja con nosotros más de lo que parece.

El preprint con el análisis metagenómico se ha publicado en bioRxiv.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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