Científicos reviven un «gusano zombi» de hace 24.000 años y ahora se está reproduciendo dentro de un laboratorio

Imagen autor
Publicado el: 7 de mayo de 2026 a las 23:31
Síguenos
Rotífero bdelloideo revivido tras permanecer congelado 24.000 años en el permafrost de Siberia

La historia parece sacada de una película, pero la base científica es real. Un animal microscópico que llevaba unos 24.000 años congelado en el permafrost siberiano fue descongelado en el laboratorio, volvió a la actividad y pudo reproducirse sin necesidad de pareja. La noticia ha vuelto a circular en abril de 2026, aunque el estudio científico original fue publicado en Current Biology.

El llamado “gusano zombi” no es en realidad un gusano de película de terror, sino un rotífero bdelloideo, un animal multicelular tan pequeño que hace falta un microscopio para verlo. Y aquí está lo importante para el medio ambiente. Su caso no habla solo de vida extrema, también recuerda que el suelo helado del Ártico guarda carbono, microbios y materia orgánica desde hace miles de años.

Qué han revivido realmente

Los rotíferos bdelloideos son animales diminutos que suelen vivir en ambientes de agua dulce. No tienen el aspecto de una criatura peligrosa, aunque el apodo de “gusano zombi” haya hecho mucho ruido. Son organismos conocidos por resistir situaciones durísimas, como la congelación, la sequía, la falta de alimento y la escasez de oxígeno.

Ese detalle cambia la forma de leer la noticia. No estamos ante un monstruo liberado del hielo, sino ante una especie microscópica capaz de apagar casi por completo su metabolismo para sobrevivir. Dicho de forma sencilla, es como si su cuerpo hubiera pulsado el botón de pausa durante miles de años.

El dato que sorprendió

Los investigadores usaron datación por radiocarbono para estimar que los rotíferos recuperados del permafrost tenían unos 24.000 años. Hasta entonces, las pruebas anteriores hablaban de rotíferos capaces de sobrevivir congelados durante varios años, incluso hasta una década. Pasar de años a milenios no es poca cosa.

Una vez descongelado, el animal perteneciente al género Adineta fue capaz de reproducirse mediante partenogénesis, un proceso clonal en el que no necesita pareja. En la práctica, eso significa que no solo “despertó”, sino que recuperó funciones biológicas suficientes para dejar descendencia. Y eso es lo que más llamó la atención.

Stas Malavin, del Laboratorio de Criología del Suelo en Pushchino, Rusia, lo explicó así. «Es la prueba más contundente hasta hoy de que animales multicelulares pueden resistir decenas de miles de años en criptobiosis».

Cómo pudo sobrevivir

La palabra clave es criptobiosis. Es un estado en el que el metabolismo queda casi detenido, como una vida escondida. No es inmortalidad, ni magia, ni resurrección en sentido estricto. Es una estrategia biológica extrema.

Para entender mejor el proceso, los científicos congelaron y descongelaron decenas de rotíferos actuales en el laboratorio. Los resultados indicaron que estos animales pueden soportar la formación de cristales de hielo durante una congelación lenta, lo que apunta a algún mecanismo que protege sus células y órganos.

La gran pregunta sigue abierta. ¿Qué hace exactamente que un organismo tan pequeño aguante tanto tiempo bajo el hielo? Los propios investigadores reconocen que todavía falta trabajo para entender los mecanismos internos que lo permiten.

Por qué importa el permafrost

El permafrost es suelo que permanece congelado durante largos periodos. En regiones como Siberia, Alaska o Canadá, puede conservar restos de plantas, animales, microbios y carbono durante miles de años. Es una especie de congelador natural del planeta, pero ese congelador se está calentando.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el permafrost mundial contiene unas 1.500 gigatoneladas de carbono, aproximadamente el doble del carbono que hay en la atmósfera. Cuando se descongela, parte de ese carbono puede transformarse en dióxido de carbono o metano, dos gases que aumentan el calentamiento global.

Además, el Arctic Report Card 2024 de la NOAA señaló que la tundra ártica, al contar también las emisiones de incendios, ha pasado a comportarse como fuente de CO₂ y sigue siendo fuente de metano. El problema es que el reloj climático corre más deprisa que muchas decisiones políticas.

Riesgos reales y límites

Conviene no mezclar ciencia con miedo fácil. Este rotífero no se presenta como una amenaza para las personas. El estudio demuestra una capacidad extraordinaria de supervivencia, pero no dice que el permafrost esté liberando criaturas peligrosas a cada minuto.

Aun así, los expertos sí advierten de que el deshielo puede liberar microbios antiguos o patógenos que estaban aislados. UNEP recuerda el brote de ántrax registrado en Siberia en 2016, vinculado al deshielo de un antiguo enterramiento de renos, y subraya que hay motivos para vigilar este fenómeno con atención.

Andrea Hinwood, científica jefa de UNEP, resumió el problema con cautela. «Estamos en un escenario de si y quizá». Esa frase importa, porque no convierte el asunto en una película apocalíptica, pero tampoco permite mirar hacia otro lado.

No es revivir mamuts

El hallazgo tampoco significa que podamos congelar y revivir animales grandes, ni mucho menos personas. Malavin fue claro al respecto. «Para los mamíferos, actualmente no es posible». Cuanto más complejo es un organismo, más difícil resulta conservarlo vivo congelado.

El avance está en otro sitio. Entender cómo un animal con intestino, sistema nervioso y órganos microscópicos puede sobrevivir tanto tiempo podría ayudar a mejorar la criopreservación de células, tejidos u órganos. También interesa a la astrobiología, que estudia cómo podría resistir la vida en condiciones extremas.

La lectura ecológica

El rotífero de Siberia es una pequeña señal de algo mucho más grande. Nos recuerda que el hielo no es solo paisaje blanco, sino memoria biológica, carbono atrapado y equilibrio climático. Cuando ese hielo pierde estabilidad, no solo cambia el Ártico, cambia una parte del sistema que regula el planeta.

La noticia impacta por el “gusano zombi”, pero la lección de fondo es más cercana. Menos emisiones, más vigilancia científica y más protección de las regiones polares. Parece lejano, pero está conectado con el calor que sufrimos en verano, con los incendios y con la factura ambiental que ya estamos pagando.

El estudio completo ha sido publicado en la revista Current Biology.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario