¿Está realmente paralizado el túnel que une España y Marruecos? El proyecto está parado por posibles riesgos geológicos y por una factura que podría estar por encima de los 15.000 millones de euros.
Sin embargo, la documentación oficial no confirma dicha paralización, mientras tanto, ambos países mantienen acuerdos técnicos, aunque tampoco hay autorización para una obra, tampoco un presupuesto definitivo ni una fecha de apertura. Sobre el papel, el proyecto es mucho más real de lo que dice la realidad.
El proyecto sigue en estudio
El pasado año 2023, España y Marruecos reiniciaron los trabajos para unir los dos países, después de 14 años sin que se reuniera el Comité Mixto Hispano-Marroquí. España se guardó 2,3 millones de euros de fondos europeos para la actualización de los estudios.
Esta cooperación continuó en 2025 con la firma de nuevos acuerdos sobre ingeniería, suelos y rocas. El pasado mes de enero, SECEGSA mantenía abiertos los trabajos de actualización del anteproyecto que debía entregarse este pasado mes de agosto. Pero para iniciar las obras, hace falta un nuevo acuerdo entre ambas partes.
La ruta evita el punto más hondo
No siempre la distancia más corta es la más sencilla, y en este caso, que es la ruta en la que se había trabajado, hay una profundidad de 800 metros, así que se cambió al umbral de Camarinal.
Este nuevo trazado sería de 28 kilómetros que uniría bajo el mar Punta Paloma y Punta Malabata, un recorrido donde la profundidad máxima es de solo 300 metros. Este nuevo diseño contempla dos tubos ferroviarios de vía única, más una galería entre ambas, para servicio y seguridad.
El terreno es el gran problema
El principal obstáculo, no el único, está en dos antiguos canales enterrados y rellenos de brecha. La brecha es una mezcla compuesta de piedras y bloques de dentro de una matriz de arcilla.
Este material está saturado de agua, podría deformarse de tal forma durante la excavación, que podría acabar en el interior del túnel, lo que se conoce como *squeezing*. Según varios estudios de la ETH de Zúrich, una solución podría ser drenar el agua antes de perforar, de esta forma se reducirían las deformaciones, pero no se eliminaría la incertidumbre.
También hay riesgo sísmico que se está estudiando. El año pasado se instalaron cuatro sismómetros en el fondo del mar, y así poder identificar fallas activas. También para poder conocer mejor los terrenos de la zona.
El coste todavía no está cerrado
Se habla de 15.000 millones porque así consta en algunas informaciones procedentes de una auditoría pública de 2023, aunque este recoge características del proyecto adaptadas al año 2009.
Hay otra estimación de finales del 2025 que habla solo de 8.700 millones de euros, pero solo para la parte española. Nada de esta información es oficial.
Los estudios señalan que contamos con la tecnología necesaria para llevar a cabo esta obra, pero un reconocimiento y acuerdo definitivo entre ambos países, podría tardar entre seis y nueve años.
La documentación oficial del proyecto se publica en SECEGSA.



