Las Earthships son casas que vistas de primeras, parecen más un experimento, y en cierta forma lo son. Están fabricadas con neumáticos usados llenos de tierra con botellas y, a veces, latas, y ya en 2012, un modelo en Taos, Nuevo México, su dormitorio estuvo todo el año a una temperatura de entre 20 y 24 grados durante el 80% del tiempo sin calefacción ni aire acondicionado.
La clave de esta temperatura estable está en las paredes gruesas, la propia orientación respecto al sol, el aislamiento y la ventilación natural. Pero esto no quiere decir que se obtengan los mismos resultados allá donde se instalen, el clima y el diseño juegan un papel determinante en el rendimiento.
Paredes de 70 centímetros
Michael Reynolds es un arquitecto estadounidense que comenzó a desarrollar el concepto Earthship en Taos en 1969, nada más acabar sus estudios superiores. Se valía de neumáticos rellenos de tierra compactada con grandes bloques, para poder levantar los muros principales. Cada uno de los neumáticos se llena y apisona, hasta que formen una pieza con mucho peso y con 70 centímetros de grosor.
Para tabiques y zonas decorativas, también se pueden usar latas y botellas, aunque estos materiales no sustituyen a los muros principales.
Una batería hecha de tierra
La clave está en los materiales pesados que son capaces de absorber lentamente el calor y liberarlo después, lo que sería la masa térmica. La tierra compactada guarda parte del calor del sol durante el día, y lo devuelve cuando las temperaturas bajan por la noche. Las ventanas están orientadas para captar el máximo calor durante el invierno y ese aislamiento es el que reduce los cambios bruscos de temperatura.
Investigadores de la Universidad de Adelaida analizaron una Earthship de Taos en el año 2012, y el dormitorio estuvo el 80% del tiempo a una temperatura de entre 20 y 24 grados, aunque la vivienda solo se ocupó durante periodos muy cortos durante los meses de invierno.
El clima cambia el resultado
Pero ese mismo modelo se trasladó a París, Londres, Albacete, Valladolid y Sevilla. Si bien, en las tres ciudades españolas se lograron temperaturas similares y confortables durante todo el año, Valladolid necesita algo de calefacción en las noches del duro invierno. Algo parecido pasaba en París y en Francia, quizá algo más. En ciudades más cálidas es posible que haga falta ayuda en los días de mucho calor, aunque en el experimento de Sevilla no hizo mucha falta.
Pero copiar al pie de la letra el experimento inicial de Earthship en Nuevo México, no va a ser igual de efectivo en todas las localizaciones, aunque se ha demostrado que, efectivamente, se puede obtener un mejor rendimiento de los suministros.
Siempre va a influir la localización, el clima, el propio suelo donde está fabricado, el paso de las tuberías… hay muchos factores para determinar la verdadera eficiencia de cada una de las Earthship, que no son una caja mágica, tienen un razonamiento científico que no siempre se cumple, depende de las circunstancias.
El estudio se publicó en las actas de Building Simulation 2013 de la International Building Performance Simulation Association.



