El séptimo sentido de estos animales que lo cambia todo: nos da la clave para comprender la electricidad

D. García
Publicado el 29 de marzo de 2024 a las 15:00
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La electricidad siempre ha sido un misterio para los seres humanos, puesto que son numerosísimas las cosas que nos quedan por comprender acerca de esta. Justo hace varios meses que aprendimos a producirla con estas turbinas eólicas situadas bajo el mar, y ahora nos han dado un pequeño impulso. ¿Sabes cómo? Gracias al séptimo sentido de estos animales que son tremendamente inteligentes.

El séptimo sentido de estos animales, clave para comprender la electricidad

Los delfines han fascinado a la humanidad durante siglos. Estos inteligentes mamíferos marinos parecen tener habilidades sobrehumanas, desde su increíble capacidad de ecolocalización hasta su aparente empatía por otros seres vivos.

Pero recientemente, los científicos han descubierto que los delfines poseen un misterioso séptimo sentido: la capacidad de detectar campos eléctricos en su entorno. Este fenómeno se conoce como electrorecepción y les permite a ciertas especies de delfines «ver» el mundo de una manera completamente nueva.

Al poder detectar los campos eléctricos generados por otros animales, los delfines obtienen información crucial sobre su presa, depredadores y entorno que complementa sus otros sentidos. La electrorecepción podría ser la clave para comprender mejor la electricidad.

La electricidad, más cerca de desvelar los secretos gracias a los delfines

Se han realizado numerosos estudios que demuestran la capacidad electroreceptiva de ciertas especies de delfines. Uno de los primeros fue llevado a cabo en la década de 1970 por científicos estadounidenses que entrenaron a un delfín mular para detectar campos eléctricos.

El animal fue capaz de distinguir entre objetos metálicos y no metálicos colocados detrás de una pantalla opaca. Investigadores de la Universidad Estatal de Florida también trabajaron con delfines mulares a los que se les vendaban los ojos y se les pedía encontrar objetos escondidos gracias a la electricidad.

Los delfines eran capaces de encontrar los objetos rápidamente gracias a su electrorecepción. De este modo, podríamos comprender mejor las fluctuaciones de tensión, el fenómeno de los superrayos (del que casi no sabemos nada) o la generación espontánea de corrientes.

Esta adaptación fisiológica única les permite a los delfines mulares «ver» el mundo de una manera completamente diferente a los humanos y otros animales. Su séptimo sentido abre una ventana a un tipo de percepción que permanece misteriosa e inaccesible para nosotros.

Los delfines saben más de la electricidad que nosotros: cómo lo hacen

Los delfines utilizan su sentido de la electrorecepción de múltiples maneras en su vida diaria. Les permite detectar presas enterradas en la arena del fondo marino que emiten pequeños impulsos eléctricos. Simplemente nadando sobre la arena, los delfines pueden percibir estos diminutos campos eléctricos.

Este sentido también les ayuda a navegar y orientarse en el océano. Los delfines pueden detectar campos magnéticos de la Tierra que les indican su ubicación y les permiten migrar largas distancias. Además, pueden sentir campos eléctricos generados por la acción de las olas y las corrientes oceánicas.

La electrorecepción también juega un papel importante en la comunicación y socialización de los delfines. Pueden generar y detectar pequeñas descargas eléctricas a través de sus melones frontales para transmitir señales a otros delfines, ¿no te parece impresionante?

Las madres también usan pulsos eléctricos para mantener unido al grupo y reconocer a sus crías. De hecho, la capacidad de geolocalizar corrientes en un campo para aprovecharlas es algo que podría inspirar a los científicos para construir maquinaria de generación más precisa, algo que denominamos de última frontera.

Como ves, el séptimo sentido de los delfines resulta clave para comprender la electricidad, justo lo que jamás nos habríamos imaginado. Lo cierto es que todavía son varios los enigmas que nos quedan por resolver, especialmente, en lo relativo a su generación. De hecho, hace poco dimos un nuevo salto al aprender a producirla con agua de lluvia gracias a este proyecto.

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