Encuentran una supertierra potencialmente habitable a solo 10,7 años luz de distancia de la Tierra

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Publicado el: 23 de mayo de 2026 a las 08:03
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Recreación artística de la supertierra GJ 887 d orbitando una estrella enana roja a 10,7 años luz de la Tierra

Un equipo internacional de astrónomos ha confirmado la existencia de una supertierra llamada GJ 887 d, situada en la zona habitable de una estrella cercana. La estrella, conocida como GJ 887 o Lacaille 9352, está a solo 10,7 años luz de la Tierra, una distancia enorme para viajar, pero muy cercana en términos astronómicos.

La noticia es llamativa, pero necesita una aclaración importante. «Potencialmente habitable» no significa que haya vida, océanos o plantas en su superficie. Significa que, si el planeta tiene una atmósfera adecuada, podría estar a una distancia compatible con la presencia de agua líquida. Y esa diferencia lo cambia todo.

Un mundo muy cercano

GJ 887 d orbita una enana roja, una estrella más pequeña y fría que el Sol. Este tipo de estrellas son objetivos muy interesantes para buscar planetas, porque sus mundos son más fáciles de detectar cuando tiran ligeramente de la estrella con su gravedad. Es como ver una farola moverse un poco desde muy lejos. Hay que medirlo con una precisión enorme.

El planeta completa una vuelta alrededor de su estrella en unos 50,77 días. Según los datos del estudio, recibe aproximadamente un 81 % de la energía que recibe la Tierra del Sol y se encuentra dentro de la zona habitable calculada para GJ 887, que va de órbitas de 43 a 122 días. No es poca cosa.

Qué se ha confirmado

La estrella GJ 887 ya era conocida por tener dos planetas, con órbitas de unos 9 y 21 días. También había una señal sospechosa cercana a los 50 días, pero no estaba claro si era un planeta real o una especie de «ruido» causado por la actividad de la estrella. Eso es habitual en astronomía. Las estrellas también tienen manchas, cambios magnéticos y ciclos que pueden engañar a los instrumentos.

El nuevo trabajo revisó el sistema con 277 mediciones de HARPS y 12 de ESPRESSO, dos espectrógrafos de alta precisión instalados en Chile. Con esos datos, el equipo recuperó los dos planetas ya conocidos y confirmó otros dos, incluido GJ 887 d en la zona habitable. También aparece una quinta señal, pero todavía no se puede llamar planeta con seguridad.

Por qué importa tanto

La cercanía es la clave. GJ 887 d es, según el estudio, la segunda supertierra confirmada en zona habitable más cercana conocida, después de Proxima Centauri b. Para los astrónomos, eso convierte al planeta en un objetivo muy valioso para futuras observaciones.

¿Qué significa esto en la práctica? Que no solo interesa saber que existe, sino intentar averiguar qué tipo de mundo es. Podría ser rocoso, rico en agua o parecerse más a un pequeño subneptuno con una envoltura gaseosa. Por ahora, sin una medida directa de su radio, no se puede calcular bien su densidad ni saber su composición real. Ahí está el gran misterio.

No es una segunda Tierra

La masa mínima estimada de GJ 887 d está en torno a seis masas terrestres. Eso lo sitúa dentro del grupo de las supertierras, planetas más masivos que el nuestro pero más pequeños que gigantes como Neptuno. Aun así, una supertierra no tiene por qué parecerse a la Tierra. El nombre puede sonar familiar, pero no garantiza nada.

Tampoco se ha detectado que pase por delante de su estrella desde nuestro punto de vista. El equipo revisó datos de TESS y no encontró tránsitos claros. Esto complica las cosas, porque cuando un planeta transita, es más fácil medir su tamaño y estudiar parte de su atmósfera. Sin ese dato, los científicos tienen que ir paso a paso.

La estrella también cuenta

Uno de los puntos delicados del estudio era separar la señal del planeta de la actividad de la estrella. GJ 887 tiene un periodo de rotación cercano a 38,7 días, y esa actividad puede crear señales que se parezcan a las de un planeta. El equipo usó modelos estadísticos para distinguir ambos efectos.

Al final, los autores concluyen que la señal de unos 50 días es «muy probablemente» causada por un planeta y la confirman como GJ 887 d. Ese matiz es importante. La ciencia no funciona a base de titulares redondos, sino de señales, pruebas, dudas y más observaciones. Y aquí las pruebas han dado un salto claro.

El quinto planeta sigue en duda

Además de GJ 887 d, el equipo confirmó GJ 887 e, un planeta de masa parecida a la terrestre que orbita cada 4,4 días. Está demasiado cerca de la estrella como para considerarse habitable. En otras palabras, aunque sea más pequeño, no está en el lugar adecuado.

La posible quinta señal, llamada GJ 887 f, tendría una órbita de unos 2,2 días y una masa inferior a la de la Tierra si realmente fuera un planeta. Pero el estudio deja claro que no alcanza el umbral estadístico necesario para confirmarlo. Harán falta más datos, probablemente con instrumentos todavía más precisos.

Lo que viene ahora

GJ 887 d podría convertirse en un objetivo prioritario para futuras misiones capaces de estudiar atmósferas de exoplanetas cercanos. El propio estudio menciona proyectos como LIFE, HabEx y el Habitable Worlds Observatory. La idea sería buscar pistas químicas en su atmósfera, si es que la tiene y si los telescopios pueden separarla del brillo de su estrella.

El problema es que el planeta está muy cerca de su estrella en el cielo visto desde la Tierra. No físicamente cerca como para quemarse necesariamente, sino visualmente pegado a ella para nuestros telescopios. Es como intentar ver una luciérnaga al lado de un foco. Se puede soñar con lograrlo, pero la tecnología tendrá que afinar mucho.

Un hallazgo con cautela

La confirmación de GJ 887 d no responde todavía a la gran pregunta sobre si estamos solos. Lo que sí hace es señalar un lugar concreto, cercano y científicamente prometedor donde buscar mejor. En astronomía, eso ya es muchísimo.

Por ahora, lo más responsable es quedarse con la idea principal. Hay una supertierra confirmada en la zona habitable de una estrella muy cercana, pero no sabemos si tiene atmósfera, agua líquida o condiciones estables para la vida. La emoción está justificada. La prudencia también.

El estudio completo ha sido publicado en Astronomy & Astrophysics.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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