Jorge Cárdenas, oncólogo: ‘Calentar la comida en recipientes plásticos libera sustancias que actúan como disruptores endocrinos’

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Publicado el: 6 de mayo de 2026 a las 09:46
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Recipiente de plástico calentándose en microondas con comida en su interior, asociado a liberación de sustancias químicas.

Meter la comida de ayer en el microondas sin cambiarla de recipiente es casi un gesto automático. Lo hacemos con prisas y pensando que, si el táper aguanta el calor, todo está bajo control. ¿Seguro que es tan simple?

En redes, el oncólogo Jorge Cárdenas ha intentado poner orden con un mensaje claro, no todo el plástico es igual. Y, al mismo tiempo, Europa ya ha movido ficha con uno de los compuestos más conocidos, el bisfenol A (BPA). Eso ayuda a entender por qué este debate no es solo una moda.

El aviso que ha encendido el debate

Cárdenas explica que ciertos plásticos pueden liberar sustancias químicas cuando se exponen al calor. Él menciona el BPA y algunos ftalatos, que pueden actuar como disruptores endocrinos (sustancias que interfieren con el sistema hormonal).

También añade un matiz que conviene tener presente. Asegura que «no hay evidencia sólida» de que calentar comida en recipientes de plástico cause cáncer en humanos, pero recomienda reducir riesgos usando vidrio o cerámica, sobre todo si el envase no está diseñado para calentar o está viejo y muy rayado.

Qué pasa cuando calientas plástico

En materiales que tocan la comida, el calor puede aumentar la migración de componentes del envase hacia el alimento. La propia Comisión Europea explica que en la UE se controla esa migración con límites y pruebas, pero siempre bajo condiciones de uso definidas.

En paralelo, otra preocupación va ganando peso, los microplásticos. La EFSA recuerda que son fragmentos pequeños presentes en el medio ambiente y que, por su tamaño, pueden entrar en la cadena alimentaria y aparecer en alimentos y agua. A día de hoy, el conocimiento sobre la exposición dietética y los efectos en salud sigue siendo limitado, sobre todo para nanoplásticos.

BPA y bisfenoles, el giro regulatorio en Europa

El BPA se usa para fabricar ciertos plásticos y resinas. La EFSA explica que aparece, por ejemplo, en policarbonato y en resinas epoxi empleadas en recubrimientos de latas y otros envases, y que puede migrar al alimento en cantidades muy pequeñas.

En abril de 2023, la EFSA concluyó que la exposición dietética al BPA es un motivo de preocupación para consumidores de todas las edades. Identificó efectos potencialmente dañinos en el sistema inmunitario y rebajó la ingesta diaria tolerable a 0,2 nanogramos por kilo de peso corporal y día (unas 20.000 veces menos que la referencia anterior).

El 19 de diciembre de 2024, la Comisión Europea anunció la adopción de una prohibición del BPA en materiales en contacto con alimentos. La medida afecta a recubrimientos de latas, botellas reutilizables de plástico y otros utensilios de cocina, con un periodo general de retirada de 18 meses y excepciones muy limitadas.

Microplásticos y microondas, lo que muestran los estudios

Un estudio con autores de la University of Nebraska-Lincoln analizó la liberación de microplásticos y nanoplásticos desde recipientes y bolsas reutilizables en distintos escenarios. Su conclusión principal fue directa, el microondas produjo la mayor liberación frente a refrigeración o almacenamiento a temperatura ambiente.

El mismo trabajo estimó que algunos recipientes podían liberar hasta 4,22 millones de microplásticos y 2,11 mil millones de nanoplásticos por cada centímetro cuadrado de plástico en solo 3 minutos. Y añadió otro dato que sorprende, incluso sin calentar, guardar durante más de seis meses también puede liberar millones o miles de millones de partículas.

Conviene leerlo con calma. Incluye modelización de exposición y pruebas in vitro en células, pero eso no es lo mismo que demostrar un daño directo en personas en condiciones reales. Aun así, deja una idea práctica, «aguanta el calor» no siempre significa «no migra».

Qué significa que un recipiente sea apto

En la UE existe un marco legal para materiales que tocan la comida. La Comisión Europea explica que no deben liberar componentes a niveles perjudiciales para la salud ni alterar de forma inaceptable la composición, el sabor o el olor del alimento.

En plásticos, esto se traduce en listas de sustancias permitidas y límites de migración (incluido un límite global de 60 mg por kilo de alimento o 10 mg por decímetro cuadrado). Las pruebas se hacen con condiciones estandarizadas y con simulantes que representan tipos de alimentos, como ácido acético al 3 por ciento para comida ácida.

Cambios sencillos que reducen exposición

La recomendación más fácil es mover la comida a vidrio o cerámica antes de calentar. Se nota especialmente con platos grasos o muy calientes, que suelen favorecer más la migración.

Mira también el estado del recipiente. Si está deformado, muy rayado o huele raro, quizá ha llegado al final de su vida útil. Y si una botella de agua de un solo uso se queda al sol en el coche y se calienta, mejor no reutilizarla para beber si quieres minimizar exposición, reciclarla y listo.

Menos plástico, menos residuo

Este debate no va solo de lo que llega al plato. La EFSA recuerda que microplásticos y nanoplásticos son persistentes, se detectan en el medio ambiente y pueden entrar en la cadena alimentaria, incluida el agua de bebida.

La propia EFSA reconoce que aún no ha completado una evaluación de riesgo total de microplásticos y nanoplásticos en alimentos, así que no puede concluir con certeza sus efectos en salud. Su asesoramiento científico está previsto para finales de 2027. Mientras llega esa foto completa, reducir fuentes evitables (como calentar plásticos cuando no hace falta) es una forma prudente de cuidar la salud y, de paso, generar menos residuos.

El comunicado oficial de la Comisión Europea sobre la prohibición del BPA en materiales en contacto con alimentos ha sido publicado en Food Safety.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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