El 1 de marzo de 1982, la sonda soviética Venera 13 aterrizó cerca de Phoebe Regio y siguió enviando datos durante 127 minutos. Su vida útil prevista era de 32 minutos. Permaneció activa casi cuatro veces más de lo esperado, midiendo un entorno de unos 460 grados y cerca de 90 atmósferas de presión.
Lo que logró en poco más de dos horas: fotografiar una superficie de placas de roca bajo una luz anaranjada, perforar el suelo, analizar una muestra y registrar señales acústicas. También envió las primeras fotos en color tomadas desde la superficie del planeta Venus, y todavía hoy conserva el récord de funcionamiento confirmado de un módulo en ese planeta.
Una cápsula contra Venus
Si bien Venus es el planeta más caliente del sistema solar, la NASA calcula el promedio de la temperatura superficial de Venus en unos 467 grados y la presión en 93 veces la de la Tierra, una presión similar a la correspondiente a más de 900 metros bajo el agua.
La culpa la tiene una atmósfera que está compuesta principalmente por dióxido de carbono, ya que atrapa el calor en un efecto invernadero descontrolado. Es como una manta que nunca suelta lo que ha absorbido. Sus densas nubes de ácido sulfúrico ocultan además el suelo en luz visible, por lo que ver la superficie desde fuera es prácticamente imposible.
La sonda Venera 13 fue fabricada por la empresa NPO Lavochkin dentro del marco del programa soviético Venera y utilizó cápsulas selladas, aislantes térmicos y nitrato de litio. La NASA tiene un informe técnico en el que se subraya que la transmisión finalizó cuando la sonda se apartó demasiado, es decir que, los 127 minutos marcan el tiempo seguro de operación, no necesariamente el momento en el cual la sonda dejó de funcionar.
Panoramas bajo luz anaranjada
Se puede observar como dos cámaras de exploración miraban en semidirección opuesta y realizaban las observaciones con el filtro rojo, verde y azul. En cuanto a las diferentes secuencias comprobadas como rocas, alisadas, o angulosas, como suelos de grano oscuro y fino, partes del propio módulo que afloraban en un llano cercano a Phoebe Regio.
El tono anaranjado, sin embargo, exige requerir cautela porque el color de la imagen de Venus es muy difícil de precisar, dado que la atmósfera de Venus analiza la luz azul, así que las reconstrucciones a posteriori no siempre concuerdan las unas con las otras.
Un taladro en otro planeta
Un brazo mecánico atravesó la capa exterior del material y tomó una pequeña muestra hasta que se depositó dentro de una cámara sellada, y un espectrómetro de fluorescencia de rayos X pudo determinar los elementos que lo constituyen a partir de la respuesta del propio material tras la exposición a los rayos X.
Yuri Surkov y su equipo colocaron la muestra en el grupo de las rocas alcalinas potásicas, pero una segunda revisión realizada por el equipo de Martha Gilmore, de la Universidad Wesleyan, argumenta que los datos encajan en el entorno de lo que para ellos sería un basalto alcalino, siempre recordando que la precisión de las mediciones no permite hacer clasificaciones ni mucho menos definitivas.
El sonido y el legado
Venera 13 también transmitió datos acústicos, Leonid Ksanfomaliti y sus compañeros, comparando el ruido registrado con medidas en laboratorio, estimaron vientos superficiales cercanos a 0,5 metros por segundo.
Han pasado más de 40 años y todavía es una referencia ya que las observaciones directamente desde el propio suelo creativo de Venus siguen siendo escasas. La NASA lleva a cabo DAVINCI para descender por la atmósfera y hacer fotografías de Alpha Regio. Veritas no se prevé que sea lanzado antes de 2031. La misión de EnVision presenta una previsión para noviembre de 2031.
La información oficial de la misión se ha publicado en el Deep Space Chronicle de la NASA.



