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Lo que empezó con un trozo de moneda hallado por casualidad ha terminado en uno de los mayores tesoros celtas de Europa: encuentran más de 500 monedas de oro y plata y lingotes bajo un campo de cultivo

Descubren uno de los mayores tesoros celtas de Europa con más de 500 monedas de oro y plata bajo un campo de cultivo.

Lo que empezó con un trozo de moneda hallado por casualidad ha terminado en uno de los mayores tesoros celtas de Europa: encuentran más de 500 monedas de oro y plata y lingotes bajo un campo de cultivo

Un terreno agrícola del norte de Pilsen, en la República Checa, ha sacado a la luz unas 500 monedas celtas de oro y plata, alrededor de 80 piezas de oro cortado, joyas y fragmentos de lingotes. Los objetos proceden de la fase final de la cultura de Hallstatt y del periodo de La Tène, entre los siglos VI y I antes de Cristo.

La cifra impresiona, pero la conclusión más interesante va más allá del metal precioso. La Academia de Ciencias de la República Checa describió el lugar en junio de 2026 como un centro regional de la Edad del Hierro desconocido hasta ahora, aunque su función exacta todavía plantea preguntas.

Empezó con una moneda

La historia comenzó en 2021, cuando un aficionado que colaboraba con los arqueólogos encontró y entregó un estátero de oro del siglo II antes de Cristo. Aquella pieza diminuta cambió el rumbo de la investigación, porque las exploraciones posteriores demostraron que no era un objeto aislado.

Desde entonces, los equipos del Instituto de Arqueología de Praga y del Museo y Galería del Norte de Pilsen han estudiado un terreno de entre 12 y 16 hectáreas. El punto exacto permanece oculto para evitar saqueos en un campo que sigue cultivándose y arándose con regularidad.

Qué apareció

El inventario conocido incluye cerca de 500 monedas, unas 80 piezas de oro cortado, adornos de oro y objetos de bronce. También aparecieron broches, agujas, pulseras, colgantes, fragmentos de lingotes y una pequeña figura de caballo.

Muchas de estas piezas caben en la yema de un dedo. Las monedas suelen medir menos de 1,5 centímetros, mientras que los pequeños óbolos de plata pesan solo unas décimas de gramo. Los estáteros de oro van desde menos de medio gramo hasta unos 8,5 gramos, con ejemplares cuya pureza supera el 90 por ciento y se acerca al 99 por ciento.

No era un cofre

¿Estamos ante un tesoro enterrado de una sola vez? La distribución de los objetos no encaja bien con la imagen de un recipiente lleno de monedas que alguien escondió y nunca recuperó. Las piezas estaban dispersas en capas poco profundas por una superficie muy extensa.

La explicación que gana fuerza es más cotidiana. Allí pudieron reunirse decenas o cientos de personas para comerciar, intercambiar materias primas o participar en encuentros periódicos, perdiendo pequeñas monedas y adornos con el paso de los años. Como ocurre hoy después de un mercadillo, el suelo se quedó con lo que nadie logró encontrar.

Los fragmentos de lingotes también encajan con esta posibilidad. Según los investigadores, el oro y la plata cortados pudieron utilizarse directamente en los intercambios o transformarse en moneda bajo la supervisión de alguna autoridad regional. No es un detalle menor.

Un centro inesperado

La actualización oficial de junio de 2026 resume el resultado como el descubrimiento y la documentación de un centro regional desconocido de la segunda Edad del Hierro. David Daněček, responsable del proyecto, recordó que “estas localidades son raras en Bohemia, Moravia y Silesia”.

La ubicación sorprende porque los arqueólogos no esperaban un foco celta de esta importancia en el norte de Pilsen. Además, faltan pruebas inequívocas de actividades cotidianas que demuestren una ocupación permanente, por lo que todavía no puede hablarse con seguridad de una ciudad o un poblado estable.

¿Qué significa esto en la práctica? Que algunos lugares clave para el comercio y la reunión de comunidades pudieron funcionar solo durante determinados momentos del año, sin necesidad de mantener casas habitadas de manera continua. Y eso cambia el mapa conocido.

Monedas desconocidas

Entre las monedas de oro y plata hay tipos que no figuraban en los catálogos arqueológicos. Daniel Stráník, arqueólogo del museo, explicó que “hay acuñaciones hasta ahora desconocidas”, capaces de modificar lo que se sabía sobre la fabricación y circulación de moneda celta en Bohemia.

No se trata únicamente de contar piezas brillantes. Las diferencias entre las monedas pueden ayudar a identificar talleres, contactos entre comunidades y zonas donde se controlaba la transformación del metal. Cada ejemplar aporta una pequeña pista, pero ninguna moneda explica por sí sola toda la historia.

De dónde salió el oro

Una de las grandes preguntas sigue abierta. El yacimiento se encuentra en una zona con presencia natural de oro, aunque eso no demuestra que el metal utilizado por los celtas fuera extraído allí. Los investigadores quieren recurrir a análisis isotópicos para comparar su composición con depósitos locales y posibles fuentes más lejanas.

En la práctica, estas pruebas permitirán saber si el enclave controlaba recursos cercanos o estaba conectado con rutas comerciales de larga distancia. Hasta que se conozcan los resultados, no puede afirmarse que todo el oro procediera de la actual República Checa ni que llegara desde otro territorio. Esa cautela importa.

Proteger el campo

El valor arqueológico no depende solo de la cantidad de oro. Una moneda separada de su posición y de los objetos que la rodeaban pierde buena parte de la información que podía aportar, por eso Jan Mařík, director del Instituto de Arqueología, señaló que la prioridad era “salvar los hallazgos amenazados por buscadores ilegales, el arado y los factores naturales”.

El trabajo agrícola puede desplazar, rayar o romper piezas tan pequeñas. A cambio, mantener la ubicación en secreto ha permitido documentar el conjunto sin las alteraciones ilegales que afectan a muchos yacimientos comparables de Europa Central. No es poca cosa.

Lo que falta

Los especialistas todavía deben relacionar las monedas, los fragmentos de metal y los adornos con su distribución dentro del terreno. Solo entonces podrán precisar cómo cambió el lugar durante los siglos y si su actividad estuvo centrada en el comercio, la redistribución de recursos o la posible acuñación de moneda.

Una parte de los objetos se mostró en Mariánská Týnice durante una exposición que terminó el 30 de noviembre de 2025. Las piezas más singulares quedaron almacenadas en un lugar seguro hasta completar la evaluación científica, por lo que la muestra temporal ya no debe presentarse como abierta al público.

La investigación no termina con el recuento de las monedas, porque ahora toca reconstruir quién acudía al lugar, con qué frecuencia y para qué.

El detalle del descubrimiento figura en el comunicado del Instituto de Arqueología de Praga.

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