Cabe en la yema de un dedo pero tiene 4.404 millones de años: este cristal hallado en Australia es uno de los fragmentos más antiguos de la Tierra y su edad coincide con la de la Luna
Un diminuto cristal de circón hallado en Jack Hills, en Australia Occidental, conserva una edad de 4.404 millones de años. Apenas mide unas décimas de milímetro, pero es uno de los materiales terrestres más antiguos conocidos.
Lo llamativo aparece al compararlo con un trabajo de 2025 sobre muestras lunares. El análisis sitúa la cristalización de más del 99 por ciento del océano de magma de la Luna hace 4.429 millones de años, dentro de un margen de incertidumbre que también incluye la edad del circón terrestre.
Un reloj mineral de Jack Hills
Simon Wilde, de la Universidad Curtin, John Valley, de la Universidad de Wisconsin en Madison, y sus colegas presentaron el cristal en Nature en 2001. Lo dataron siguiendo la desintegración natural del uranio en plomo, un proceso que convierte el circón en una especie de reloj geológico.
El mineral resiste mejor que muchos otros la erosión, el calor y los cambios químicos que borran antiguos registros. En 2014, un equipo dirigido por Valley aplicó tomografía de sonda atómica a otro circón de Jack Hills de unos 4.400 millones de años y concluyó que el movimiento microscópico del plomo no invalidaba su antigüedad.
La Tierra ya se había enfriado
La química del grano de 4.404 millones de años apunta a que creció en un magma evolucionado que incorporó material alterado a baja temperatura por agua líquida. En la práctica, eso sugiere que ya había corteza y agua superficial cuando la Tierra apenas llevaba unos 150 millones de años formada.
No demuestra que hubiera océanos idénticos a los actuales, y mucho menos vida. Pero sí debilita la vieja imagen de un planeta cubierto sin descanso por roca fundida durante gran parte de su primera etapa, conocida como eón Hádico.
Una Luna cubierta de magma
La explicación más aceptada propone que un gran impacto dejó a la Luna recién nacida cubierta por un océano global de roca fundida. Al enfriarse, ese magma formó minerales y dejó un último residuo líquido rico en ciertos elementos, conocido como KREEP.
Nicolas Dauphas, de la Universidad de Chicago, y sus colaboradores estudiaron circones traídos por las misiones Apolo para calcular cuándo apareció ese residuo. Su resultado indica que la Luna había cristalizado en más de un 99 por ciento hace 4.429 millones de años, con una incertidumbre de 76 millones de años.
Una coincidencia con límites
La edad del circón terrestre entra de lleno en ese intervalo, de modo que ambos procesos se solapan en el tiempo geológico. Eso no significa que ocurrieran el mismo día, ni siquiera en el mismo millón de años, pero sí que pertenecen a una fase muy próxima del joven sistema solar.
Otros cristales lunares muestran que la cronología sigue afinándose. Un estudio de 2009 dató un circón lunar en 4.417 millones de años, mientras que un trabajo de 2023 respaldó una edad de 4.460 millones de años para otro grano de las muestras de Apolo 17.
La comparación no reescribe por sí sola el origen de la Tierra y la Luna. Sí ofrece una imagen más nítida de aquel comienzo, con una Tierra capaz de formar corteza y conservar señales de agua en una franja temporal que se solapa con las últimas etapas del enfriamiento lunar.
El estudio principal sobre el final de la cristalización lunar se ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.
Imagen: Gretarsson / Wikimedia Commons (CC BY 4.0)









