¿Existe algún animal que no duerma? Los que menos duermen, según los estudios

Adrian Villellas
Publicado el 3 de noviembre de 2026 a las 20:18
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Fragata grande hembra, un ave marina de alas largas y cola bifurcada, en el aire

No se ha demostrado que exista ningún animal que no duerma. Lo que sí se ha medido son especies que duermen muy poco o de forma muy extraña, como las fragatas, que durmieron unos 41 minutos al día mientras volaban durante días sobre el Pacífico, según un estudio publicado en Nature Communications en 2016.

Esa respuesta tiene un matiz importante: el sueño se ha estudiado en muy pocas especies. Chiara Cirelli y Giulio Tononi concluyeron en una revisión publicada en PLoS Biology en 2008 que “no hay evidencia clara de una especie que no duerma”. Ese mismo año, Jerome Siegel señaló en Trends in Neurosciences que, de casi 60.000 especies de vertebrados, menos de 50 se habían analizado con todos los criterios del sueño (entre ellos, una quietud que se revierte rápido, una respuesta más lenta a los estímulos y la necesidad de recuperar el sueño perdido), y defendió que algunos animales no muestran ningún estado que encaje en esa definición. De esta forma, “no se ha demostrado” no equivale a “no existe”: en la gran mayoría de las especies el sueño apenas se ha estudiado y quedan casos en discusión.

Los animales que menos duermen, con las horas medidas

Cada cifra tiene detrás un estudio publicado, pero se tomó en condiciones distintas, así que la última columna importa tanto como la segunda.

AnimalSueño al díaCómo y dónde se midió
Fragata grande0,69 horas (unos 41 minutos)Solo durante el vuelo; 14 hembras con electroencefalograma en Galápagos
Elefante africanoUnas 2 horasDos matriarcas salvajes en Botsuana; estimación por la quietud de la trompa
Elefante marino del norteUnas 2 horasEn el mar, durante 7 meses; estimación con datos de 334 animales
Pez cavernícola mexicanoTan poco como 2 horasPoblaciones ciegas de cueva, frente a unas 8 horas del pez de superficie
Jirafa4,6 horasSiete jirafas de un zoo, a partir de vídeo; en libertad un estudio no pudo calcular un total
Delfín mularUnas 8 horasSeis adultos; duerme sobre todo con un solo hemisferio del cerebro cada vez

El delfín está en la tabla para comparar: no figura entre los que menos duermen, y lo raro en su caso es cómo lo hace.

El dato del elefante africano procede de un estudio de Gravett y su equipo publicado en PLoS ONE en 2017, que siguió durante 35 días a dos matriarcas en el Parque Nacional de Chobe (Botsuana). Una durmió de media 2,3 horas al día y la otra 1,8, lo que según los autores es el sueño diario más corto registrado en un mamífero. Conviene tomarlo con cautela, ya que no se midió la actividad del cerebro: se contó como sueño cualquier periodo de al menos cinco minutos con la trompa totalmente quieta (gracias a un registrador de movimiento implantado en ella), un método que, según los propios autores, puede sobrestimar el sueño real. Las dos elefantas dormían casi siempre de noche (el 94,6 % de los periodos de sueño cayó entre la puesta y la salida del sol, sobre todo de madrugada), solo se tumbaban cada tres o cuatro días y en cinco ocasiones pasaron hasta 46 horas sin dormir.

La otra cifra de dos horas es de un animal muy distinto. Un estudio publicado en Science en 2023 calculó, con datos de 334 animales, que el elefante marino del norte duerme una media de 2 horas al día durante siete meses en el mar, en siestas de menos de 20 minutos que hace mientras bucea (las siestas registradas llegan a los 377 metros de profundidad).

Elefante marino del norte macho durmiendo en la playa, con cicatrices en el cuello
Un elefante marino del norte macho durmiendo en tierra. En el mar, según un estudio de Science de 2023, duerme de media unas 2 horas al día. Foto: Matthew Field (Mfield), vía Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0, recortada

Con la jirafa circulan muchas cifras sin respaldo. La que tiene un estudio detrás es de 4,6 horas al día, medida en un zoo con grabaciones de vídeo por Tobler y Schwierin con ocho jirafas durante 152 noches (Journal of Sleep Research, 1996; la media excluye a la cría), y solo el 4,7 % de ese sueño era REM (la fase de movimientos oculares rápidos), que los autores identificaron por la postura de la cabeza. En libertad, un estudio con 77 jirafas en Namibia publicado en Ecology and Evolution en 2020 reconoce que no pudo calcular un total nocturno, así que ni los 20 minutos al día ni la horquilla de media hora a dos horas que repiten muchas listas tienen apoyo en esos trabajos.

La rana toro: un caso de 1967 sin confirmar

Cuando se busca cuál es el animal que no duerme, la rana toro (Rana catesbeiana) es uno de los nombres que más se repiten. Esa fama sale, según Cirelli y Tononi, de un único estudio, publicado por Hobson en 1967. Según resume Siegel, el autor concluyó que estas ranas no dormían porque reaccionaban a los estímulos con más facilidad cuando estaban quietas, justo lo contrario de lo que ocurre al dormir. Cirelli y Tononi recuerdan que la rana toro se cita a menudo como ejemplo de animal que no duerme, pero aquel trabajo no pudo medir el umbral de despertar (la intensidad de estímulo que hace falta para que el animal reaccione) en las fases de menor actividad respiratoria, y piden más experimentos antes de dar el caso por cerrado. Es un caso abierto y no una prueba de que exista un animal sin sueño.

Las fragatas duermen volando, en siestas de once segundos

Para comprobar si las fragatas duermen en el aire, el equipo del investigador Niels Rattenborg colocó en agosto de 2014 registradores de electroencefalograma (el aparato que mide la actividad eléctrica del cerebro) a 15 hembras adultas de fragata grande (Fregata minor) en la isla Genovesa, en las Galápagos, y obtuvo datos válidos en vuelo de 14. En viajes de hasta 10 días y unos 3.000 kilómetros sobre el océano, las aves durmieron en vuelo una media de 0,69 horas al día, repartidas en microsiestas: las de sueño profundo duraban 10,9 segundos de media y el episodio de sueño continuo más largo, que incluía fase REM, llegó a 348 segundos, algo menos de seis minutos. Casi todo ese sueño llegaba de noche, unas veces con un solo hemisferio del cerebro y otras con los dos a la vez.

En tierra, las fragatas del estudio dormían más de la mitad del tiempo, así que en vuelo se conformaban con una pequeña fracción de su sueño habitual. El estudio solo incluyó hembras en época de cría, y los autores señalan que hacen falta registros que abarquen vuelos y tiempo en tierra para saber si las aves compensan del todo el sueño perdido en el aire.

Del vencejo común se sospecha algo parecido, ya que los vencejos del estudio pasaron más del 99 % de sus diez meses sin criar en el aire, según Hedenström y su equipo en Current Biology (2016), pero ese trabajo no midió el sueño.

Los delfines duermen unas ocho horas, pero con medio cerebro

La revisión de Lyamin y otros cuatro investigadores sobre el sueño de los cetáceos, publicada en Neuroscience & Biobehavioral Reviews en 2008, recoge que el delfín mular pasa de media el 33,9 % del día en sueño de ondas lentas (unas 8 horas, según nuestra cuenta), en su mayor parte con un solo hemisferio (entre el 70 y el 90 % del sueño de los cetáceos estudiados). Mientras una mitad del cerebro duerme, el ojo del lado contrario suele estar cerrado o entornado y el otro, abierto, y el animal sigue respirando. En los delfines no se ha encontrado sueño REM creíble.

Elefantes africanos de sabana en el Parque Nacional de Chobe, en Botsuana
Elefantes africanos en el Parque Nacional de Chobe, en Botsuana, donde se siguió a dos matriarcas durante 35 días. Foto: Diego Delso, vía Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0, recortada

Lo que sí aguantan es una vigilancia muy larga. En un experimento publicado en PLoS ONE en 2012, dos delfines mantuvieron activa la ecolocalización (el sonar natural con el que se orientan) durante tres sesiones de cinco días, y uno completó 15 días con un rendimiento casi perfecto, aunque ese trabajo midió su atención y no su sueño. Sigue en discusión, en cambio, la idea muy repetida de que las crías de delfín y de orca y sus madres apenas duermen durante semanas o meses después del parto: las fuentes ni siquiera coinciden en cuánto dura (de 4 a 6 semanas según Siegel, varios meses según Lyamin), y Cirelli y Tononi citan trabajos que apuntan a sueño de un solo hemisferio desde el nacimiento.

Qué les pasa a los que casi no duermen

Los animales que duermen muy poco no lo resuelven todos igual. El pez cavernícola mexicano (Astyanax mexicanus) es un caso llamativo: varias poblaciones ciegas de cueva duermen tan poco como 2 horas al día, frente a unas 8 del pez de superficie, pero cuando se les priva de sueño lo recuperan, lo que indica que su regulación del sueño sigue intacta, según un estudio publicado en 2020 en el Journal of Experimental Zoology.

La foca peletera del norte (Callorhinus ursinus) hace otra cosa. En un experimento publicado en Current Biology en 2018, cuatro ejemplares jóvenes pasaron entre 10 y 14 días en agua de mar y su sueño REM cayó de unos 80 minutos al día a unos 3, un 96,4 % menos. Al volver a tierra casi no recuperaron el REM perdido, igual que las elefantas de Botsuana, que en general no durmieron más después de sus 46 horas en vela.

El correlimos pectoral (Calidris melanotos) es más difícil de explicar. Según la revisión de John Lesku y Niels Rattenborg en Sleep Advances (2022), los machos más activos de esta ave limícola estuvieron activos en torno al 95 % del tiempo durante tres semanas, a base de cientos de siestas cortas, y fueron los que más crías engendraron. Los dos autores concluyen, para todos los casos que repasan, que estas especies tienen una forma de compensar que aún se desconoce o pagan un coste que todavía no se ha encontrado.

Un estado parecido al sueño se ha descrito incluso en animales sin cerebro, como las medusas, que solo tienen una red de nervios. Un estudio publicado en Current Biology en 2017 observó que la medusa invertida (Cassiopea) se queda quieta por la noche, sale enseguida de esa quietud si se la estimula, tarda más en reaccionar mientras está quieta y, si se le impide descansar, se mueve menos al día siguiente.

Ninguna de estas cifras tiene que ver con la hibernación, un estado distinto del sueño en el que el animal reduce mucho su gasto de energía. En el extremo contrario están los animales que más duermen, una lista en la que algunas cifras también cambian al medirlas en libertad: el perezoso de tres dedos, habitual en los récords del reino animal, como el del animal más lento, duerme unas 9,6 horas al día en libertad, más de seis horas menos de lo publicado en cautividad, según un estudio de Rattenborg y su equipo en Biology Letters (2008).

Adrian Villellas

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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