Objeto interestelar: qué sabemos de ‘Oumuamua, Borisov y 3I/ATLAS, los tres llegados de otras estrellas

Adrian Villellas
Publicado el 2 de noviembre de 2026 a las 14:30
Síguenos
El cometa interestelar 3I/ATLAS fotografiado con el Very Large Telescope de ESO en enero de 2026

La lista de visitantes llegados de otras estrellas tiene, a 1 de noviembre de 2026, tres nombres: 1I/’Oumuamua (2017), 2I/Borisov (2019) y 3I/ATLAS (2025). Así los cuenta NASA en su página sobre 3I/ATLAS, donde explica que la «I» significa interestelar y el número, el orden de descubrimiento. Un objeto interestelar es un cuerpo formado alrededor de otra estrella que cruza el sistema solar una sola vez, sin quedar atado al Sol, y se marcha para no volver; el último de la lista, 3I/ATLAS, ya está más allá de la órbita de Saturno.

Lo que lo delata es su órbita. Los planetas, los asteroides y casi todos los cometas giran en elipses cerradas, con una excentricidad (la medida de lo estirada que está una órbita) menor que 1, y por eso vuelven, mientras que un visitante de fuera traza una hipérbola, una curva abierta con excentricidad mayor que 1: la gravedad del Sol desvía su camino, pero no basta para retenerlo. Así lo aplicó el Minor Planet Center (el centro que registra las órbitas de estos cuerpos y les asigna la designación) en noviembre de 2017: explicó que las órbitas de ‘Oumuamua, antes y después de su paso por el Sol, eran claramente hiperbólicas, que no estaba ligado al sistema solar y que su visita sería probablemente la única, y estrenó en ese mismo aviso las designaciones con «I».

Los tres, frente a frente

Dos son cometas y el tercero, en principio, no, ya que la diferencia está en la coma, la nube de gas y polvo que un cometa suelta cuando el Sol lo calienta: Borisov y 3I/ATLAS la tuvieron y ‘Oumuamua, no.

1I/’Oumuamua2I/Borisov3I/ATLAS
Descubrimiento19 oct. 2017, telescopio Pan-STARRS1 (Hawái)30 ago. 2019, Gennady Borisov, observatorio MARGO (Crimea)1 jul. 2025, telescopio ATLAS (Río Hurtado, Chile)
TipoSin coma; el JPL lo lista como asteroideCometaCometa
Excentricidad1,23,366,12
Paso más cercano al Sol38 millones de km (9 sept. 2017)300 millones de km (8 dic. 2019)202 millones de km (29 oct. 2025)
Tamaño estimadoHasta unos 400 m de largoNúcleo de 1 km o menosNúcleo de 440 m a 5,6 km
Lo más llamativoForma muy alargada y una aceleración sin causa aclaradaMuy rico en monóxido de carbonoDióxido de carbono, metano y agua con mucho deuterio

Tabla revisada el 1 de noviembre de 2026 con los datos del Minor Planet Center, de la base de datos de cuerpos menores del JPL (el Laboratorio de Propulsión a Chorro de NASA) y de NASA Science. Ningún tamaño es una medida directa: son estimaciones, casi siempre a partir del brillo de cada objeto y de suposiciones sobre cuánta luz refleja. Los tres miden, como mucho, unos pocos kilómetros, muy lejos de los gigantes del universo, como TON 618.

‘Oumuamua, el primero y el más difícil de explicar

El telescopio Pan-STARRS1 de la Universidad de Hawái lo detectó el 19 de octubre de 2017, cuando ya se alejaba del Sol, y solo se pudo seguir unos 80 días. Había pasado junto al Sol a 87,3 km/s (unos 314.000 km/h) y entre las estrellas viaja a unos 26,4 km/s, según la ficha de NASA.

El observatorio Pan-STARRS en la cumbre de Haleakalā, en Maui (Hawái)
El telescopio Pan-STARRS, en la cumbre de Haleakalā (Hawái), con el que se descubrió ‘Oumuamua en 2017. Foto: R. Ratkowski, vía Wikimedia Commons (dominio público), recortada

No hay ninguna foto que muestre su forma, y las imágenes que circulan son ilustraciones. Todo lo que se sabe de su aspecto sale de su brillo, que se multiplicaba por diez al girar (una vuelta cada siete u ocho horas), y de ahí NASA deduce un cuerpo rocoso y rojizo de hasta unos 400 metros de largo, quizá diez veces más largo que ancho; Jewitt y su equipo rebajaron esa proporción a unos 6 a 1 en 2017.

Tampoco mostró coma ni polvo, y aquel estudio descartó hielo al descubierto en más de unos pocos metros cuadrados. Aun así, aceleró un poco sin que la gravedad lo explicara, hasta el punto de que el JPL tuvo que añadir ese empujón a su cálculo de la órbita. NASA cuenta que por eso pasó a verse como algo más parecido a un cometa, aunque el JPL lo sigue listando entre los asteroides y la causa de la aceleración sigue en discusión.

Esa rareza alimentó la idea de una nave extraterrestre, pero el equipo internacional del ISSI (Instituto Internacional de Ciencias Espaciales) concluyó en Nature Astronomy, en julio de 2019, que las observaciones son «consistentes con un origen puramente natural» (el estudio). Con 3I/ATLAS volvió la pregunta, y la búsqueda de señales tecnológicas tampoco encontró nada.

Borisov, el cometa de un aficionado

El astrónomo aficionado Gennady Borisov comunicó su primera observación al Minor Planet Center el 30 de agosto de 2019 desde el observatorio MARGO, en Nauchnyj (Crimea), y NASA lo presenta como el primer cometa interestelar confirmado. Su órbita es más abierta que la de ‘Oumuamua y pasó lo más cerca del Sol el 8 de diciembre de 2019, a unos 300 millones de kilómetros, según la ficha del Minor Planet Center.

El cometa interestelar 2I/Borisov visto por el telescopio espacial Hubble tras su paso más cercano al Sol
El cometa 2I/Borisov, fotografiado por el Hubble el 12 de diciembre de 2019, cuatro días después de su máximo acercamiento al Sol. Foto: NASA, ESA y D. Jewitt (UCLA), vía Wikimedia Commons (dominio público), recortada

NASA calcula que su núcleo mide unos 975 metros de ancho, pero el primer análisis, de Jewitt y Luu, solo pudo fijar un techo (3,8 km de radio) y un valor probable de unos cientos de metros de radio, así que lo prudente es hablar de un kilómetro o menos.

Lo que lo hizo especial fue su química: era muy rico en monóxido de carbono (CO). Con los radiotelescopios ALMA, el equipo de Cordiner midió entre un 35 % y un 105 % de CO respecto al agua, y con el ultravioleta del Hubble, Bodewits y sus colegas obtuvieron al menos un 173 %. Las dos cifras salen de técnicas distintas y no coinciden, de modo que lo prudente es dar la horquilla y no un solo valor.

Dónde está 3I/ATLAS ahora, a 1 de noviembre de 2026

El telescopio ATLAS de Río Hurtado (Chile) lo comunicó el 1 de julio de 2025. Tiene la órbita más abierta de los tres (excentricidad de 6,12) y es retrógrada, es decir, recorre el sistema solar en sentido contrario al de los planetas. Pasó lo más cerca del Sol el 29 de octubre de 2025, a unos 202 millones de kilómetros, según el JPL, y a 68,4 km/s (unos 246.000 km/h), la velocidad que da NASA. Su máxima aproximación a la Tierra llegó el 19 de diciembre de 2025, a unos 270 millones de kilómetros, como contamos ese mismo día.

Según las efemérides del sistema Horizons del JPL, el 1 de noviembre de 2026 está a 12,88 unidades astronómicas del Sol (una unidad es la distancia media entre la Tierra y el Sol), más allá de la órbita de Saturno (9,5) y lejos aún de la de Urano (19), y a unos 1.870 millones de kilómetros de la Tierra. Se aleja del Sol a 58,7 km/s, ya es invisible para cualquier telescopio de aficionado y, según NASA, dejará el sistema solar «sin volver nunca», aunque no da fecha.

Nunca supuso un peligro para la Tierra, y NASA lo dice expresamente. Aun así, los equipos de la defensa planetaria lo siguieron de cerca, y la ESA usó la cámara de navegación de la sonda Juice para afinar su trayectoria.

Probablemente más antiguo que el Sol: lo que se ha medido de 3I/ATLAS

Su tamaño se conoce mal, ya que la coma tapa el núcleo. NASA da una horquilla de 440 metros a 5,6 kilómetros de diámetro, y un análisis posterior del Hubble, con imágenes de diciembre de 2025 y enero de 2026, lo sitúa en unos 2,6 kilómetros, suponiendo que el núcleo refleja el 4 % de la luz que recibe. Un equipo del Observatorio del Teide estimó que gira cada 14 a 17 horas a partir de su chorro periódico, y el Hubble siguió también la evolución de sus chorros.

El telescopio Webb vio en agosto de 2025 una coma dominada por el dióxido de carbono, con 7,6 veces más CO2 que agua, una de las proporciones más altas medidas en un cometa (Cordiner y su equipo). En diciembre de 2025 encontró metano, la primera detección directa de ese gas en un objeto interestelar (Belyakov y su equipo), un resultado que recogimos junto con el análisis del agua con deuterio.

Ese deuterio (hidrógeno pesado) es la pista de su edad. Su agua tiene un 0,95 % de deuterio respecto al hidrógeno, más de diez veces lo que se mide en los cometas conocidos, y los autores deducen que se formó a unos -243 °C o menos. Con esos isótopos, el equipo de Cordiner calcula que se formó hace unos 10.000 a 12.000 millones de años, mientras que el Sol tiene unos 4.500 millones. NASA presenta el trabajo como publicado en Nature en junio de 2026, y lo explicamos en la datación del Webb y en el hallazgo de agua pesada. Hopkins y su equipo son más prudentes: le calculan más de 7.600 millones de años y ven muy improbable que comparta origen con ‘Oumuamua o Borisov.

La sonda Juice de la ESA midió el 2 de noviembre de 2025, cuatro días después de su paso junto al Sol, unos 2.000 kilos de vapor de agua por segundo, frente a los 300 del cometa 67P y los 20.000 del Halley, según la ESA; esas cifras dependen mucho del tamaño del cometa y de su distancia al Sol. Vista con su cámara, su actividad fue la de un cometa normal del sistema solar.

Los que vendrán

Los astrónomos estiman que un objeto como ‘Oumuamua cruza el sistema solar interior más o menos una vez al año, aunque casi todos son tan débiles que pasan sin ser vistos, según NASA; es una estimación, no un recuento.

El Observatorio Vera C. Rubin, que ya había captado 3I/ATLAS el 21 de junio de 2025, diez días antes de su descubrimiento (según su propio equipo), empezó en junio de 2026 el LSST, un rastreo del cielo del sur que durará diez años: cientos de imágenes cada noche, unos 10 terabytes diarios y cada zona fotografiada unas 800 veces. Un modelo de Dorsey y otros investigadores calcula que, con las densidades de objetos estimadas hasta ahora, el LSST detectaría entre 6 y 51 objetos interestelares en total, una predicción con mucha incertidumbre.

El siguiente se llamará 4I, y a 1 de noviembre de 2026 todavía no existe: la base de datos del JPL no encuentra ningún objeto con ese nombre y los avisos del Minor Planet Center de la segunda mitad de octubre de 2026 no recogen ningún visitante nuevo.

Adrian Villellas

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario

Boletín semanal de ECOticias.com

Las noticias más relevantes del medio ambiente, cada lunes en tu correo

hoyECO acerca la sostenibilidad a la vida cotidiana: actualidad, energía, movilidad, ciencia, construcción y consumo. Una sección de ECOticias.com para descubrir las tendencias que están cambiando nuestra manera de movernos, consumir y vivir.

© 2026 hoyECO · ECOticias.com, el periódico verde ↑ Arriba