Los geólogos no dan crédito porque parecía imposible pero la ciencia lo confirma: encuentran una cueva volcánica en Venus que reescribe la física

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Publicado el: 15 de abril de 2026 a las 15:36
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Recreación de una cueva volcánica gigante en Venus detectada por radar en el volcán Nyx Mons.

Venus lleva décadas con fama de “planeta imposible”. No solo por sus nubes de ácido sulfúrico y su calor extremo, también porque es muy difícil ver qué hay ahí abajo. Por eso ha llamado tanto la atención una nueva pista encontrada bajo su superficie.

Un equipo de la Universidad de Trento ha identificado, en imágenes de radar de la misión Magallanes de la NASA, una gran cavidad subterránea en la región del volcán Nyx Mons. El estudio, publicado el 9 de febrero de 2026, apunta a un tubo de lava de tamaño excepcional y reabre una pregunta incómoda. ¿Hasta qué punto está “apagado” Venus por dentro?

Una cavidad gigante bajo Nyx Mons

La investigación describe un conducto subterráneo vacío que podría ser un “tubo de lava” (en el artículo científico lo llaman “pyroduct”). Las cifras impresionan incluso con prudencia, con un diámetro de alrededor de 1 kilómetro, un techo de al menos 150 metros de grosor y una altura de vacío no inferior a 375 metros.

La señal aparece en la ladera occidental de Nyx Mons, un volcán en escudo de unos 362 kilómetros de diámetro. El punto clave es un “skylight”, una especie de pozo que se forma cuando parte del techo colapsa y deja un hueco visible desde arriba. Es el tipo de “ventana” que, en otros mundos, delata que debajo hay un túnel.

Conviene matizar algo importante. El estudio confirma que el conducto se prolonga bajo tierra al menos unos 300 metros desde ese “skylight”, pero la extensión total aún no se puede dar por cerrada. En Venus, medir lo que hay bajo tierra sigue siendo un reto. 

Venus es un laboratorio extremo del efecto invernadero

En la Tierra, hablar de CO2 suele llevarnos a la calidad del aire, al calentamiento global o a ese calor pegajoso de verano que ya todos conocemos. En Venus el CO2 es otra historia, a escala brutal, con una atmósfera mayoritariamente de dióxido de carbono y nubes compuestas por ácido sulfúrico.

Ese cóctel mantiene un efecto invernadero tan intenso que la temperatura media de la superficie ronda los 465 grados. A esa escala no hablamos de “una Tierra un poco más caliente”, sino de un mundo donde el calor y la presión ponen a prueba cualquier tecnología. Y eso se nota.

Por eso cada dato nuevo cuenta. Entender cómo funciona un efecto invernadero extremo ayuda a poner límites y a afinar modelos que también usamos para estudiar atmósferas como la nuestra, con todas las diferencias del caso. En el fondo, Venus es un recordatorio de lo que puede hacer el CO2 cuando domina el sistema.

La clave estaba en los datos de Magallanes

La misión Magallanes cartografió Venus con radar porque las cámaras normales no pueden atravesar su capa de nubes. Entre 1990 y 1992 llegó a mapear el 98% del planeta, y esas imágenes siguen siendo, en buena parte, el mejor mapa global disponible.

Lo llamativo es que la pista no salió de un “nuevo” instrumento, sino de una nueva forma de leer lo que ya estaba guardado. El equipo aplicó técnicas de procesado de imágenes SAR (radar de apertura sintética) para buscar zonas con colapsos localizados. En ese peinado fino, una respuesta asimétrica del radar en el llamado “pit A” encajaba con algo más que un simple agujero superficial.

El coordinador del trabajo, Lorenzo Bruzzone, lo resume con una idea sencilla y bastante honesta. “Our knowledge of Venus is still limited, and until now we have never had the opportunity to directly observe processes occurring beneath the surface”, explica en una nota de la Universidad de Trento. Dicho de otro modo, la ciencia está empezando a mirar bajo la alfombra

Cómo se forma un tubo de lava y por qué puede ser tan grande

Un tubo de lava es un túnel que queda cuando una corriente de lava se enfría por fuera, forma una costra sólida y, por dentro, la lava sigue corriendo como un río protegido. Cuando el flujo se detiene, lo que queda es el hueco. En la Tierra hay ejemplos conocidos, y en España se suele mencionar la Cueva de los Verdes (Lanzarote) para hacerse una idea.

Entonces, ¿por qué en Venus podría salir uno tan ancho? Los autores plantean que las condiciones físicas del planeta pueden favorecer conductos más grandes y estables, con una gravedad algo menor que la terrestre y una atmósfera muchísimo más densa. Eso puede influir en cómo se enfría la lava y en cuánto aguanta el techo antes de venirse abajo.

Aun así, el lenguaje del estudio es cuidadoso. Habla de un conducto “hipotetizado” como “pyroduct” a partir de la firma del radar, y eso marca el siguiente paso. Buscar más “skylights” y comprobar si hay una red mayor o si estamos viendo un caso aislado.

VERITAS y EnVision van a mirar Venus con otra resolución

La noticia llega justo cuando se prepara el regreso de grandes misiones a Venus, con instrumentos que prometen más detalle que Magallanes. La misión VERITAS de la NASA está planificada para despegar no antes de 2031 y su objetivo es mapear la superficie y entender mejor por qué Venus y la Tierra terminaron siendo tan distintos.

En paralelo, la ESA tiene en marcha EnVision, adoptada oficialmente en enero de 2024 y con un lanzamiento objetivo en noviembre de 2031. El plan es combinar radar y otros instrumentos para estudiar la geología, el interior y la atmósfera del planeta, con apoyo de la NASA en el radar.

En la práctica, esto significa una cosa muy concreta. Si hay más tubos de lava, más colapsos o señales de cambios recientes en la superficie, los radares de nueva generación deberían verlos mejor. Y si no los ven, también será un resultado útil, porque en Venus avanzar muchas veces es descartar hipótesis con datos más finos.

El estudio ha sido publicado en Nature Communications.

Foto: scitechdaily.com


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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