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Parece sencillo pero pocos son capaces de resolver el cálculo 20 + 40 ÷ 8 × 6 en un solo intento

El cálculo 20 + 40 ÷ 8 × 6 confunde a muchos, pero la jerarquía de operaciones revela un único resultado correcto.

Parece sencillo pero pocos son capaces de resolver el cálculo 20 + 40 ÷ 8 × 6 en un solo intento

Una sola línea basta para poner a prueba algo que muchos aprendieron en el colegio y después dejaron aparcado. El reto es 20 + 40 ÷ 8 × 6, una expresión cuya suma inicial atrae la mirada aunque todavía no sea el momento de resolverla.

La respuesta correcta es 50. No hay un truco oculto. Todo depende de aplicar la jerarquía de operaciones, la convención que fija qué cálculo debe hacerse primero cuando aparecen varios signos.

Por qué parece una trampa

Las expresiones matemáticas se leen de izquierda a derecha, igual que una frase, y eso puede empujar a empezar por el primer signo. Aquí sería sumar 20 y 40. El problema es que el orden de lectura no siempre coincide con el orden de cálculo.

También influye el aspecto compacto del reto. Como los números son sencillos, parece una cuenta para responder de un vistazo y la revisión de prioridades puede quedarse por el camino. Otro fallo surge al creer que la multiplicación siempre va antes que la división, aunque ambas tengan el mismo nivel.

La regla que decide el resultado

La jerarquía de operaciones funciona como unas normas de tráfico para los números. Primero se resuelve lo que esté agrupado y las potencias, después las multiplicaciones y divisiones, y al final las sumas y restas. Así, una misma expresión conduce a un único resultado.

Hay un detalle que suele olvidarse. Multiplicación y división comparten prioridad, por lo que se realizan de izquierda a derecha según aparecen. Lo mismo ocurre con suma y resta, tal como explica OpenStax, la iniciativa educativa de la Universidad Rice.

En este caso no hay paréntesis ni potencias. La parte central debe resolverse antes de tocar el 20. Muy simple, pero solo cuando se mira la cuenta completa.

Cómo se llega a 50

El primer paso es dividir 40 entre 8, lo que da 5. A continuación, ese 5 se multiplica por 6 y el resultado intermedio es 30.

Solo entonces entra en juego la suma del principio. Al juntar 20 y 30 se obtiene 50. Así termina la cuenta.

Sumar 20 y 40 al principio produciría 45 después de completar el resto, pero ese recorrido cambia la expresión original. Para que la suma tuviera prioridad habría que encerrarla entre paréntesis. Sin ellos, no toca.

Qué muestran los estudios

Los errores con esta regla no son una invención de los retos virales. Sanem Tabak examinó a 240 estudiantes de sexto, séptimo y octavo curso y detectó ideas equivocadas como resolver toda la expresión de izquierda a derecha o creer que solo los paréntesis exigen prioridad.

Una investigación de 2024 dirigida por Jeffrey Kramer Bye, de la Universidad Estatal de California en Dominguez Hills, reunió además a Jenny Yun-Chen Chan, de la Universidad de Educación de Hong Kong, y Erin Ottmar, del Worcester Polytechnic Institute. El equipo analizó a 837 alumnos estadounidenses y observó más errores cuando una suma situada a la izquierda debía esperar porque después aparecía una multiplicación. Reconocer con rapidez expresiones equivalentes predijo mejor esos fallos que el conocimiento de álgebra o la ansiedad matemática medida en el trabajo.

Conviene mantener el matiz. Ninguno de esos estudios probó exactamente este cálculo en una muestra representativa de adultos. Por eso, decir que “pocas personas” o “casi nadie” acierta sería una afirmación sin respaldo, aunque el tipo de error sí esté documentado.

Cómo evitar el error común

Antes de calcular, merece la pena recorrer todos los signos una vez. Ese segundo de pausa permite localizar multiplicaciones y divisiones antes de que la suma inicial se lleve toda la atención. Es como mirar el mapa antes de arrancar.

Después conviene guardar cada resultado intermedio. En esta cuenta, la secuencia mental puede decirse como “cuarenta entre ocho, por seis y, al final, más veinte”. La frase mantiene el orden sin recurrir a una fórmula complicada.

Una última comprobación ayuda. Basta preguntarse si la suma se dejó para el final y si división y multiplicación se hicieron de izquierda a derecha. No hace falta correr, porque precisamente ahí está el reto.

Por qué importa fuera del juego

La misma precedencia aparece en las hojas de cálculo y los lenguajes de programación. Microsoft explica que Excel evalúa de izquierda a derecha los operadores que comparten prioridad, mientras la documentación de Python ordena sus operadores para decidir cuáles se ejecutan antes.

En la práctica, los paréntesis sirven para cambiar ese orden o para dejar una intención más clara. Usarlos bien reduce ambigüedades al escribir fórmulas, presupuestos o pequeños programas, incluso cuando la cuenta parece evidente.

Al final del día, este ejercicio no mide una inteligencia especial. Comprueba si se reconoce una convención y si se frena el impulso de empezar demasiado pronto. La respuesta es 50, y la clave estaba en el orden.

El trabajo principal sobre los errores de precedencia se ha publicado en Journal of Numerical Cognition.

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