Con el calor y más horas al aire libre, las picaduras de mosquito vuelven a formar parte del verano en España. La mayoría solo provoca picor e inflamación, pero algunas especies pueden actuar como vectores, organismos capaces de transportar virus entre huéspedes.
Rubén Bueno, doctor en Entomología Médica por la Universitat de València y director técnico de Control de Vectores en Rentokil, lo resume con una idea clara. «Lo que atrae a los mosquitos no es una sangre más dulce, sino los compuestos químicos que emitimos». Su consejo práctico combina dos medidas, eliminar el agua estancada y usar repelentes autorizados de acuerdo con la etiqueta.
No existe la sangre dulce
La elección comienza antes de la picadura. Las hembras buscan una fuente de sangre para desarrollar sus huevos y detectan señales que proceden del aliento, la piel y el calor corporal.
Un trabajo encabezado por Maria Elena De Obaldia y Leslie Vosshall en la Universidad Rockefeller puso a prueba esa preferencia. Ocho participantes llevaron tejidos de nailon en los antebrazos y los investigadores compararon cuánto atraía cada muestra a mosquitos Aedes aegypti, una especie que puede transmitir dengue, zika y chikungunya.
En aquel experimento, una muestra llegó a resultar cien veces más atractiva que la menos buscada. Las personas que atraían más mosquitos presentaban niveles superiores de varios ácidos carboxílicos, una familia de sustancias presentes en la grasa natural de la piel y relacionada con el olor corporal. El resultado señala una asociación fuerte, pero no significa que exista una única molécula responsable.
Cómo nos encuentran
Los mosquitos combinan varias pistas a la vez. Siguen el dióxido de carbono que expulsamos al respirar, distinguen el olor corporal y, cuando están cerca, utilizan también el calor, como si avanzaran por un mapa invisible.
Eso explica por qué dos personas sentadas en la misma terraza pueden acabar la noche de forma muy distinta. La cantidad de ciertos compuestos de la piel varía entre individuos y esa combinación puede hacer que uno resulte más atractivo.
El grupo sanguíneo podría influir en algunos casos, pero la evidencia no permite convertirlo en una regla general. Un estudio con 64 voluntarios encontró más aterrizajes de mosquito tigre sobre personas del grupo O que del grupo A. Aun así, el propio trabajo concluyó que el grupo sanguíneo no explicaba por sí solo la preferencia.
Lo que funciona de verdad
El primer paso es cortar el ciclo de cría cerca de casa. Platos de macetas, cubos, bebederos, canalones y pliegues de lonas pueden retener suficiente agua para que aparezcan larvas, por lo que conviene vaciarlos, cubrirlos o limpiarlos cada pocos días.
Después llega la protección personal. El Ministerio de Sanidad recomienda repelentes autorizados con sustancias como DEET, icaridina, IR3535 o citriodiol, siempre siguiendo la etiqueta, y aconseja combinarlos con ropa que cubra la piel, mosquiteras y ventanas protegidas.
El horario también importa. Los mosquitos Aedes, entre ellos el mosquito tigre, pueden picar durante el día tanto dentro como fuera de casa, así que limitar la protección a la noche deja varias horas sin cubrir.
Viajar sin traer el virus
El mosquito tigre está establecido en España y en buena parte de Europa. El dengue no es endémico en la Europa continental, es decir, no circula allí de forma permanente, y la mayoría de los casos proceden de viajes, pero puede haber transmisión local si un viajero infectado es picado por un mosquito capaz de transmitir el virus.
Por eso la prevención no termina al aterrizar. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades aconseja mantener las medidas contra las picaduras durante al menos tres semanas tras volver de zonas con dengue o chikungunya.
No todas las enfermedades dependen del mismo mosquito. El tigre puede transmitir dengue, chikungunya y zika, mientras que la fiebre del Nilo Occidental se relaciona fundamentalmente en España con mosquitos del género Culex.
Qué indica la picadura
La piel puede dar pistas, aunque no ofrece un diagnóstico perfecto. Las picaduras de chinche pueden agruparse o formar una línea y se descubren a menudo después de dormir. Una marca aislada, por sí sola, no permite identificar con seguridad al insecto.
Cuando la reacción es leve, se recomienda lavar la zona con agua y jabón, aplicar frío y evitar rascarse. Hay que consultar a un profesional sanitario si la inflamación avanza, aparece pus, la reacción alérgica es intensa o surgen síntomas generales como fiebre, dolor fuerte de cabeza, dolor articular o malestar. Tras un viaje, conviene explicar dónde se ha estado y cuándo comenzaron los síntomas.
El estudio principal sobre las diferencias de atracción entre personas se publicó en Cell.



