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jueves, febrero 9, 2023

Brasil ensaya la alfabetización con flores y poesía…

La escuela municipal Hermann Müller, situada en un área rural de Joinville, en el Estado brasileño de Santa Catarina, se ha convertido en modelo de educación ecológica, con una experiencia piloto para alfabetizar a través de la naturaleza.

En el centro se utilizan métodos revolucionarios que nadie se atreve a criticar, porque los alumnos obtienen altas puntuaciones en los índices de comprensión de lectura y escritura.

La joven directora de la escuela, Silvane Aparecida da Silva, ha sabido conjugar con éxito educación infantil y medio ambiente con un método para alfabetizar a los niños, de procedencia campesina, con flores y poesía.

En un jardín plantado y cultivado por los alumnos bajo la dirección profesional de expertos jardineros, cada letra corresponde a una flor. Y en cada macizo de flores, los profesores cuelgan una poesía.

Este Jardín Encantado está construido con materiales procedentes de demoliciones. El alfabeto de las flores es un camino de piedra que desemboca en una miniatura de la casa de Monet.

Los niños aprenden matemáticas con la construcción de una zona para cultivar orquídeas, que devuelven a la naturaleza cuando llegan a su estado adulto. También cultivan flores y cuidan de la huerta, cuyos frutos van directamente a la cocina de la escuela.

Cuando Aparecida ocupó el cargo de directora de la escuela rural, en 2003, el centro estaba desprestigiado, con apenas 20 alumnos desmotivados que no conseguían aprender a escribir ni su propio nombre. Hoy, la escuela está abarrotada y los alumnos estudian todas las asignaturas a través de la naturaleza, que aprenden a amar, respetar y disfrutar.

Este proyecto innovador, que ha recibido el apoyo de la Secretaría de Educación, tiene el objetivo, como ha confirmado la directora de la escuela a EL PAÍS, de alfabetizar “en un clima de educación ambiental, conduciendo a los alumnos a la observación, la contemplación y el respeto a la naturaleza, experimentando e interiorizando su preservación“.

Para los profesores, la finalidad de esta escuela piloto es “promover proyectos y vivencias a través de un aprendizaje dirigido a la ecología, la cultura y la afectividad”.

Entre jardines, huertas y pájaros en libertad, los alumnos reflejan una alegría difícil de advertir en las severas escuelas formales. Una experiencia digna de reflexión en la compleja búsqueda de nuevas formas de enseñar.

Vía El País

http://iniciativasambientales.novaxove.com/

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