Brasil afronta un desafío eléctrico por el exceso de energía renovable y estudia reforzar las térmicas. La creciente capacidad instalada de fuentes renovables, principalmente eólica y solar, ha llevado a momentos en los que la generación supera la demanda, obligando a las autoridades y operadores del sistema a buscar soluciones para mantener la estabilidad y eficiencia del suministro eléctrico.
El país carioca ha realizado una apuesta significativa por las energías renovables en las últimas décadas, consolidándose como uno de los países con mayor potencial en energías limpias. La abundancia de recursos eólicos en regiones como el noreste y la capacidad solar en el interior del país han impulsado una rápida expansión de estas tecnologías.
Según datos, en 2023, las energías renovables representaban aproximadamente el 80% de la generación eléctrica total del país, con una participación destacada de la energía eólica y solar. Un crecimiento motivado por políticas gubernamentales, incentivos económicos, y una creciente inversión privada en proyectos de energías renovables.
Además, Brasil ha exportado tecnología y conocimientos en el sector, consolidándose como un referente regional en energías limpias. Sin embargo, este éxito en términos de capacidad instalada también ha traído consigo desafíos operativos y de gestión del sistema eléctrico.
Brasil afronta un desafío eléctrico por el exceso de energía renovable
El país, cuya matriz eléctrica obtiene el 84 % de su electricidad de fuentes renovables, busca nuevas soluciones para garantizar la estabilidad de la red ante el rápido crecimiento de la energía solar y eólica, que ya obliga a realizar frecuentes recortes de generación.
Brasil afronta un desafío eléctrico por el exceso de energía renovable en un momento en el que su éxito en la expansión de la energía solar y la energía eólica está generando un problema inesperado: producir más electricidad de la que la red puede absorber en determinados momentos del día.
Los crecientes cortes de generación, las pérdidas millonarias para los promotores y la necesidad de mantener el equilibrio del sistema han abierto un intenso debate sobre el futuro de la planificación energética brasileña, donde las baterías, las centrales termoeléctricas y la modernización de la red aparecen como las principales alternativas.
Brasil afronta un desafío eléctrico por el exceso de energía renovable tras dispararse los recortes
El Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) ha incrementado en los últimos años las desconexiones de parques eólicos y fotovoltaicos para evitar desequilibrios en la red cuando la producción supera ampliamente la demanda.
Uno de los episodios más llamativos se produjo el 29 de junio, durante el partido del Mundial de fútbol entre Brasil y Japón, cuando el consumo eléctrico cayó alrededor de un 21 % debido a que millones de personas siguieron el encuentro desde sus hogares.
Ante ese descenso repentino de la demanda, el operador ordenó desconectar aproximadamente 20 GW de generación renovable para evitar una sobrecarga que pudiera comprometer la estabilidad del sistema.
Las pérdidas económicas ya superan los mil millones de euros
Los recortes obligatorios de generación han dejado de ser un fenómeno puntual para convertirse en un problema estructural del sistema eléctrico brasileño.
Según datos de la consultora Volt, durante 2025 se dejaron de aprovechar una media de 4.021 MW, equivalentes a cerca del 20 % de la producción de energía solar y eólica, con unas pérdidas económicas estimadas en 6.500 millones de reales (unos 1.090 millones de euros).
La incertidumbre también afecta a la inversión. De acuerdo con ABSOLAR, desde 2025 se han devuelto 992 concesiones de proyectos solares, que representaban más de 43 GW de capacidad prevista y alrededor de 163.900 millones de reales en inversiones.
El crecimiento de la energía solar exige una red más flexible
Brasil dispone de una de las matrices eléctricas más limpias del planeta gracias al peso de la hidroelectricidad, la solar, la eólica y otras fuentes renovables.
Sin embargo, la rápida expansión de la generación distribuida y de los grandes parques renovables ha avanzado más deprisa que la adaptación de la infraestructura eléctrica necesaria para gestionar esos nuevos flujos de energía.
Durante el primer semestre de 2026, los recortes en instalaciones fotovoltaicas alcanzaron ya 1,2 GW medios, equivalentes al 27,9 % de la generación solar prevista para todo el año, reflejando la creciente presión sobre la red.
Baterías y centrales térmicas protagonizan el debate energético
Brasil dispone de una de las matrices eléctricas más limpias del planeta gracias al peso de la hidroelectricidad, la solar, la eólica y otras fuentes renovables.
El Gobierno brasileño prevé celebrar en diciembre dos licitaciones destinadas a incorporar sistemas de almacenamiento mediante baterías, con inversiones estimadas en 20.000 millones de reales.
El objetivo consiste en almacenar los excedentes renovables para utilizarlos cuando aumente la demanda, reduciendo así la necesidad de desconectar instalaciones.
No obstante, parte del ámbito académico considera que esta solución resulta insuficiente desde el punto de vista económico y defiende reforzar las centrales termoeléctricas como apoyo para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico.
Brasil busca mantener su liderazgo en la transición energética
El Plan Decenal de Expansión de Energía aprobado recientemente prevé que las centrales térmicas incrementen su participación hasta representar el 14 % de la matriz eléctrica en 2035, mientras disminuirá el peso relativo de la hidroelectricidad.
El Ejecutivo busca combinar el crecimiento continuo de las energías renovables con una red capaz de responder con rapidez a las fuertes variaciones de producción y demanda.
El gran reto será encontrar un equilibrio que permita mantener el liderazgo internacional de Brasil en generación eléctrica limpia sin frenar nuevas inversiones ni comprometer la seguridad del suministro.
La experiencia brasileña demuestra que la transición energética no depende únicamente de instalar más capacidad renovable. También exige modernizar las redes eléctricas, incorporar tecnologías de almacenamiento y planificar sistemas capaces de adaptarse a una producción cada vez más variable.
Brasil afronta un desafío eléctrico por el exceso de energía renovable, una paradoja que refleja cómo el éxito de la descarbonización puede generar nuevos retos técnicos y económicos. La capacidad para resolverlos será determinante para consolidar el papel del país como una de las grandes potencias mundiales de la energía limpia.
Brasil afronta un desafío eléctrico por el exceso de energía renovable y estudia reforzar las térmicas; explicado en 15 segundos
¿Por qué Brasil está desconectando parques solares y eólicos si produce energía limpia?
Porque en determinados momentos la producción renovable supera la demanda eléctrica y la red no puede absorber toda esa energía sin comprometer su estabilidad, por lo que el operador ordena recortes temporales de generación.
¿Cuánto dinero está perdiendo Brasil por los recortes de energía renovable?
Según la consultora Volt, durante 2025 las pérdidas económicas asociadas a estas desconexiones alcanzaron unos 6.500 millones de reales, equivalentes a aproximadamente 1.090 millones de euros.
¿Qué soluciones plantea Brasil para aprovechar mejor la energía renovable?
El Gobierno apuesta por incorporar baterías de almacenamiento, modernizar la red eléctrica y aumentar parcialmente la capacidad de las centrales termoeléctricas para garantizar la estabilidad del sistema.
¿Qué porcentaje de la electricidad de Brasil procede de fuentes renovables?
Actualmente alrededor del 84 % de la electricidad brasileña se genera mediante energías renovables, una de las proporciones más elevadas del mundo.
¿Puede afectar esta situación a las inversiones en energía solar y eólica?
Sí. Las asociaciones del sector advierten de que la falta de seguridad jurídica y la ausencia de compensaciones por los recortes pueden ralentizar nuevos proyectos y reducir el atractivo de Brasil para los inversores.



