La Amazonía se rebela contra el petróleo y la minería: en el Puyo ecuatoriano se respira un aire de resistencia. Cientos de voces de los nueve países de la cuenca amazónica se abrazan estos días para armar un frente común contra el avance implacable de las petroleras y las mineras.
La urgencia es real: los gobiernos de turno no aflojan y las grandes empresas aprietan cada vez más. Entre las asambleas y las charlas, la gente del territorio busca unas rutas compartidas para cuidar su casa y no sentirse sola frente a los gigantes tan poderosos.
Sarayaku sigue siendo ese faro de esperanza al que todos miran. Desde aquel histórico triunfo legal en 2012, su lucha demuestra que sí se puede frenar la maquinaria estatal y exigir que la selva viva siga intacta.
No hay margen para las medias tintas ni los falsos discursos de desarrollo sostenible respecto a la Amazonía. Los líderes de toda la región lo tienen claro: o se defiende la tierra de verdad o se termina condenando al olvido a sus comunidades.
La Amazonía se rebela contra el petróleo y la minería
Pueblos y organizaciones sociales de la Amazonía reunidos esta semana en el XII Foro Social Panamazónico (FOSPA), que se celebra en Ecuador, buscan acordar un plan de acción que permita avanzar hacia territorios libres de extractivismo y articular en los próximos años iniciativas frente a la expansión de las actividades petroleras y mineras en la región.
«Sabemos que la región ahora vive unas amenazas mucho más fuertes de las que vivía antes. Sabemos que hay gobiernos autoritarios que no les interesa proteger la Amazonía, que están buscando explotar sus recursos y no la ven como un ser vivo. Por eso, los pueblos se articulan en el FOSPA con la misión de determinar qué podemos hacer y exigir«, explicó Natalia Greene, directora de la Alianza Global por los Derechos de la Naturaleza y parte de la organización del foro.
La activista señaló que analizan las iniciativas que ya están poniendo en marcha algunos pueblos o las propuestas que se están presentando estos días para incluirlas en un plan que les permita trazar el camino de los siguientes años de manera «articulada y conjunta por la Amazonía».
Joao Pedro Galvao, director de Colectivo Pororoka y quien llegó a Ecuador desde Brasil, afirmó que el FOSPA es el escenario propicio para aprobar y lanzar este plan, ya que en la ciudad de Puyo, donde tiene lugar el encuentro, están representantes de los nueve países de la cuenca amazónica.
«Aquí te puedes inspirar, intercambiar conocimientos y darte cuenta que no estás solo. A veces, cuando te enfrentas a una gran corporación explotadora, el camino puede parecer solitario, pero en este lugar hay gente que ya tuvo victorias», dijo.
Sarayaku: referente de lucha contra el extractivismo
Puso como principal referente al pueblo kichwa de Sarayaku, que llevó su lucha contra el extractivismo hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
El tribunal declaró en 2012 culpable al Estado ecuatoriano por violar, entre otros, el derecho de los pueblos a la consulta libre, previa e informada frente a proyectos de inversión y extractivos en sus territorios.
Sin embargo, los representantes del pueblo Sarayaku afirman que no se ha cumplido con todo lo ordenado por el tribunal, por lo que han pedido a los jueces que exijan al Gobierno que se reconozca a todo el territorio como ‘Kawsak Sacha’ o «selva viviente».
«Eso implica que estará libre de extracción petrolera, de todo tipo de extracción minera, maderera, ingreso de carreteras. Que será un espacio de vida que nutre al planeta con vida, con oxígeno para regenerar los ecosistemas que han sido violentados», detalló Patricia Gualinga, lideresa e integrante del Foro Permanente de Naciones Unidas para cuestiones indígenas.
Gualinga destacó la importancia del plan de acción, ya que todos buscan que se proteja «los espacios de vida», que «no se siga destruyendo el ecosistema amazónico» y que la Amazonía «no sea un negocio» bajo el «pretexto de conservación».
La colombiana Yuvelis Morales, Premio Goldman 2026 por su lucha contra los proyectos de fracturación hidráulica (fracking) en su país, aseguró que es «necesario» que las comunidades planteen una «posición real, eficiente y efectiva» sobre la necesidad de dejar los combustibles fósiles atrás.
Especialmente frente a discursos sobre la supuesta compatibilidad entre el extractivismo y la sostenibilidad. «No podemos seguirnos engañando. Hoy a nosotras nos dicen que tenemos que dejar extraer porque nos condenamos a nosotras mismas, pero a nosotras mismas nos están condenando cuando sacrifican nuestras comunidades y nuestros ecosistemas«, afirmó.
Vida u olvido: esas son las dos opciones de la Amazonía
La Amazonía se rebela contra el petróleo y la minería, y el encuentro de Puyo intenta transformar décadas de resistencias dispersas en una estrategia compartida entre pueblos de los nueve países de la cuenca amazónica. El referente de Sarayaku resume hasta dónde pretende llegar esa visión: reconocer el territorio como Kawsak Sacha, “selva viviente”, y mantenerlo libre de explotación petrolera, minería, extracción maderera y carreteras que fragmenten el ecosistema. Su batalla demuestra también que una victoria jurídica no garantiza por sí sola que el territorio quede protegido.
El desafío que emerge del XII Foro Social Panamazónico (FOSPA) cuestiona además una de las grandes contradicciones de nuestro tiempo: hablar de sostenibilidad mientras continúa expandiéndose la extracción de combustibles fósiles y minerales. Las comunidades quieren que el futuro de la selva deje de decidirse únicamente en función de aquello que puede extraerse de ella. En una Amazonía decisiva para la biodiversidad, el clima y millones de personas, su propuesta cambia incluso la pregunta: ¿y si el verdadero valor de la selva comienza precisamente donde termina el negocio de destruirla?



