La señora Irena abrió la factura de la luz de enero con el mismo miedo que muchos sentimos al consultar el banco en pleno invierno. Vive en una casa adosada de 118 metros cuadrados cerca de Białystok, en el noreste de Polonia, y calienta su vivienda únicamente con una bomba de calor eléctrica.
En enero el termómetro se desplomó y el país rozó máximos de demanda eléctrica, pero la factura de Irena se quedó en 1.262,60 zlotys con la tarifa G11 de precio único todo el día. Ella esperaba al menos el doble y se había preparado para lo peor.
Su vivienda es un módulo de esquina, más expuesto al viento que las casas situadas en el centro de la hilera, por lo que la bomba de calor tiene que trabajar algo más para mantener la temperatura. Además todo funciona con electricidad, así que el consumo de enero tampoco fue precisamente bajo.
El caso de Irena se ha hecho viral porque llega después de una ola de frío que disparó la demanda de electricidad en Polonia hasta acercarse a niveles récord, en torno a 26–27 gigavatios. Para muchos, era la prueba que faltaba sobre si las bombas de calor aguantan o no los inviernos duros.
Bombas de calor y olas de frío
Los datos científicos apuntan en la misma dirección. Un análisis de la Universidad de Oxford y la organización Regulatory Assistance Project concluye que las bombas de calor son entre dos y tres veces más eficientes que la calefacción con gas o resistencias eléctricas incluso con temperaturas bajo cero. Entre 5 y menos 10 grados su rendimiento medio ronda 2,74 y en climas extremos puede situarse entre 1,5 y 2 con 30 grados bajo cero.
¿Qué significa todo esto para quien se plantea cambiar su caldera de gas por una bomba de calor en España? Un trabajo reciente publicado en la revista científica Energy ha analizado bombas de calor aire agua de pequeña potencia en cuatro regiones europeas, entre ellas Polonia y el sur de España, y concluye que siguen siendo competitivas en años fríos si se dimensionan bien, se adaptan al clima local y se instalan en edificios con un aislamiento razonable.
Por qué a algunos la factura sí se dispara
El caso de Irena no significa que todas las experiencias con bombas de calor sean tan amables con la cartera. En Polonia, la organización PORT PC recuerda que en diciembre, enero y febrero el consumo para calefacción puede ser entre una vez y media y dos veces superior a la media de la temporada cuando las olas de frío se alargan, use el hogar gas, gasóleo o bomba de calor.
Los expertos polacos insisten además en que muchas malas experiencias se explican por errores de diseño o instalación, como equipos mal dimensionados, unidades exteriores situadas en lugares donde se forma un “lodazal” de hielo o falta de formación específica de instaladores que venían del gas o de la fotovoltaica.
Cómo cuidar la bomba de calor en invierno
En invierno la propia máquina ayuda con ciclos de deshielo automáticos, pero hay tareas sencillas que marcan la diferencia en la factura de la luz. Revisar después de cada nevada que la unidad exterior no está enterrada, retirar con un cepillo suave la nieve que bloquea las rejillas y mantener despejada una franja de aire alrededor evita que el equipo trabaje ahogado, reduzca su rendimiento y dispare el consumo eléctrico.
En resumen, la historia de Irena muestra que una bomba de calor bien diseñada e instalada puede soportar inviernos muy fríos sin descontrolar la factura de la luz.
El estudio científico de referencia se ha publicado en la revista Energy.












