Los expertos ponen el grito en el cielo porque los árboles están a punto de desaparecer en Europa y no nos queda mucho tiempo: el Mediterráneo podría quemarse

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Publicado el: 16 de marzo de 2026 a las 20:42
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Incendio forestal avanzando entre árboles de un bosque europeo afectado por sequía y cambio climático.

Un nuevo trabajo publicado en la revista Science avisa de algo incómodo pero claro. Los incendios forestales, las plagas de insectos y los temporales de viento seguirán aumentando en buena parte de Europa a lo largo de este siglo, y si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan creciendo la superficie de bosque dañada cada año podría más que duplicarse en comparación con las últimas décadas.

¿Qué significa esto para quien hace senderismo en un pinar mediterráneo, para los pueblos rodeados de monte o para la industria que vive de la madera y el papel en Europa La respuesta corta es que el bosque seguirá ahí en muchos sitios, pero será más joven, más inestable y estará sometido a más sobresaltos que hoy. Y eso se nota.

Qué han hecho los científicos

El estudio, liderado por un equipo de la Technical University of Munich junto a más de cuarenta centros europeos, combina millones de datos de satélite con simulaciones de crecimiento forestal y técnicas de inteligencia artificial. Con ese marco de modelización han recreado cómo evolucionarán los bosques en 187 millones de hectáreas de Europa, píxel a píxel a una resolución de cien metros, bajo tres trayectorias climáticas diferentes que van desde una fuerte reducción de emisiones hasta un calentamiento descontrolado.

El resultado es un mapa dinámico de perturbaciones a lo largo del siglo. En todos los escenarios, incluso en los más optimistas, la superficie afectada por incendios, plagas o viento aumenta respecto al periodo de referencia de 1986 a 2020, que ya fue inusualmente activo. En el escenario en el que el uso de combustibles fósiles sigue creciendo, la superficie de bosque dañada casi se duplica hacia finales de siglo.

Incendios y plagas ganan terreno

Los autores confirman que el fuego será el protagonista de este cambio. El estudio calcula que, si no se reducen las emisiones, la superficie quemada cada año en Europa podría casi triplicarse, y que cerca de nueve de cada diez bosques de la región del Mediterráneo se verían expuestos a más incendios y plagas que en el pasado reciente.

La región mediterránea aparece como uno de los grandes puntos calientes. Veranos más largos y secos, noches cada vez menos frescas y combustibles más estresados por la sequía crean el escenario perfecto para grandes incendios, de esos que llenan el cielo de humo durante días y obligan a cortar carreteras y senderos. En otras zonas donde el fuego ha sido históricamente raro, el riesgo también aumenta, aunque de forma más moderada.

Las plagas de insectos, especialmente los escarabajos de la corteza, son el otro gran actor. Con inviernos más suaves y veranos más cálidos, estos insectos completan su ciclo vital más deprisa, mientras muchos árboles debilitados por la sequía pierden defensas. El trabajo muestra que en bosques templados de Europa central las plagas podrían convertirse en una fuente de mortalidad tan importante como el fuego, a lo que se suman daños por temporales de viento en algunas regiones atlánticas y boreales.

Un continente con bosques más jóvenes

Una de las conclusiones que más preocupa a los expertos es el cambio en la edad de los bosques. Las perturbaciones de alta severidad dejan tras de sí grandes claros donde vuelve a empezar el ciclo del bosque. Según las simulaciones, la proporción de masas jóvenes podría aumentar en torno a un cinco por ciento a escala europea y hasta cerca de un veinte por ciento en los bosques mediterráneos bajo escenarios de calentamiento intermedio, mientras que los bosques viejos perderían terreno.

Esto no es un detalle técnico. Los bosques maduros almacenan más carbono, albergan más biodiversidad y proporcionan hábitats clave para especies que dependen de árboles grandes y madera muerta. Si hay menos superficies de este tipo, el sumidero de carbono forestal europeo se debilita y será más difícil que los bosques sigan compensando una parte de nuestras emisiones. Como resume uno de los coautores del instituto Potsdam Institute for Climate Impact Research, en el futuro los bosques europeos probablemente absorberán menos carbono, lo que trasladará más presión a sectores como el transporte o la agricultura.

No es una condena inevitable, pero sí una advertencia

Aunque los modelos son potentes, no son una bola de cristal. El propio equipo reconoce incertidumbres importantes, por ejemplo el supuesto de que la gestión forestal no cambia de forma drástica y el foco en perturbaciones muy severas. Varios expertos consultados por Science Media Centre España insisten en leer los resultados como escenarios y no como predicciones cerradas, pero también señalan que las tendencias son coherentes con otros trabajos recientes sobre incendios y plagas en un clima más cálido y seco.

La buena noticia es que las decisiones de hoy importan. El estudio muestra que, incluso limitando el calentamiento global a unos dos grados, los daños aumentan, aunque de forma mucho más moderada que en el escenario de altas emisiones, del orden de un veinte por ciento más de superficie afectada frente a una posible duplicación si no se actúa.

En la práctica esto significa dos cosas. Por un lado, reducir de manera rápida y sostenida las emisiones para evitar los escenarios más extremos. Por otro, adaptar la gestión forestal a un futuro con más incendios y plagas, diversificando especies, favoreciendo bosques más mixtos y resistentes y planificando la recuperación tras los grandes episodios de daño, tal y como recuerdan desde la European Forest Institute.

En resumen, el reloj del clima corre más deprisa que la capacidad de los bosques para adaptarse por sí solos. La pregunta ya no es si habrá más incendios, plagas y temporales, sino cuánto y cómo queremos prepararnos para convivir con ellos sin perder los servicios que nos dan los bosques.

El estudio completo ha sido publicado en la revista Science.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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