Hungría desafía las normas de la construcción excavando 100 km de tuberías de acero bajo tierra para hacer un oleoducto que va a transformar la energía en Europa

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Publicado el: 10 de mayo de 2026 a las 12:42
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Oleoducto industrial con grandes tuberías de acero del proyecto energético entre Hungría y Serbia.

Hungría y Serbia están preparando un nuevo corredor de petróleo que puede cambiar el equilibrio energético de los Balcanes. El proyecto conectaría la red húngara con Novi Sad y, desde allí, con la infraestructura serbia que abastece a la refinería de Pančevo, la única del país. No es una obra pequeña ni discreta.

La conclusión principal es sencilla. Serbia quiere reducir su dependencia de la ruta croata JANAF, pero lo hará levantando nueva infraestructura para petróleo en un momento en el que la UE intenta alejarse de los combustibles fósiles rusos. Es seguridad energética, sí. Pero también es una señal de lo difícil que está siendo apagar la maquinaria fósil mientras los países siguen pensando en combustible, precios y suministro.

Una nueva ruta del crudo

El plan serbio contempla un oleoducto desde la frontera con Hungría hasta Novi Sad, con una longitud diseñada de 113 kilómetros. En paralelo, Hungría ha anunciado un tramo de unos 190 kilómetros hasta la frontera serbia, lo que dibuja un corredor de más de 300 kilómetros si se mira el conjunto de la conexión.

La idea es que el petróleo llegue desde el sistema húngaro y después continúe por la red de Transnafta hacia Pančevo. Allí está la refinería clave para Serbia, operada por NIS, que Reuters describe como la única refinería del país.

¿Qué significa esto en la práctica? Que Serbia tendría una vía adicional para recibir crudo y no dependería tanto de un solo corredor. En energía, depender de una única puerta de entrada siempre es una debilidad. Y eso se nota cuando llegan sanciones, crisis o tensiones entre vecinos.

Las cifras del proyecto

La planificación oficial serbia fija el valor del tramo frontera húngara a Novi Sad en 156 millones de euros, aunque otras informaciones lo redondean a unos 157 millones. El mismo documento habla de una tubería DN450 y de una capacidad de hasta 5,5 millones de toneladas de crudo al año.

Hay un matiz importante. Un comunicado posterior del Gobierno de Serbia, publicado en julio de 2025, habló de una capacidad prevista de hasta 5 millones de toneladas al año y confirmó que las especificaciones fueron firmadas por representantes de Transnafta y MOL.

La diferencia entre 5 y 5,5 millones no cambia la foto general. Estamos ante una infraestructura pensada para décadas, no ante una solución provisional. Es una tubería enterrada, de acero, con estaciones y sistemas de control, no solo una línea sobre un mapa.

Por qué mira a Croacia

Hasta ahora, el suministro serbio de crudo importado ha dependido de forma muy fuerte de la ruta croata. Reuters explicó en marzo de 2026 que el crudo importado llegaba por petroleros a la isla croata de Krk y después viajaba por el oleoducto JANAF.

Ahí está el punto sensible para Croacia. Si Serbia consigue una segunda ruta por Hungría, JANAF seguiría siendo importante, pero dejaría de tener el mismo peso estratégico. No es poca cosa.

La propia Serbia justificó el proyecto con ese argumento. En 2023, la ministra serbia Dubravka Đedović dijo que el país tenía “una sola ruta de suministro de crudo, a través de Croacia”, y defendió la diversificación como una cuestión de seguridad energética.

La paradoja climática

El proyecto tiene una lectura incómoda. No es una obra de renovables, ni de ahorro energético, ni de electrificación del transporte. Es una infraestructura para mover petróleo de forma más segura y más flexible.

La UE, mientras tanto, va en la dirección contraria en su discurso energético. La Comisión Europea afirma que las importaciones de petróleo ruso bajaron del 27% al inicio de 2022 al 2% en 2025, y que el objetivo es avanzar hacia el fin de la dependencia energética rusa.

En el fondo, este oleoducto muestra el choque entre dos velocidades. Por un lado, la transición verde empuja hacia menos crudo, más energía limpia y menos CO2. Por otro, los gobiernos siguen buscando rutas alternativas para asegurar combustible cuando el tablero geopolítico se mueve demasiado rápido.

MOL gana peso

MOL aparece como una pieza central del proyecto. El Gobierno de Serbia confirmó que la firma húngara participó en la firma de las especificaciones técnicas junto a Transnafta.

Además, la compañía húngara está en otro frente delicado. Reuters informó el 6 de mayo de 2026 de una oferta serbia por la participación rusa en NIS, una operación que desafía el intento de MOL de comprar una mayoría en la petrolera serbia.

Esto convierte la historia en algo más que una obra pública. Si MOL gana más peso en el transporte y también en el negocio de refino o suministro en Serbia, Hungría puede reforzar su papel como puerta energética regional. Es una jugada grande.

Lo que falta por resolver

La construcción no es solo excavar y colocar tubos. Hay licitaciones, permisos, estudios ambientales, propiedad de terrenos y documentación técnica. La planificación serbia ya incluía pasos como el consentimiento del estudio de impacto ambiental y la preparación de la documentación de ejecución.

También ha habido tropiezos administrativos. Forbes Serbia informó en abril de 2026 de que el procedimiento de licitación se reanudó después de que fuera rechazada una reclamación presentada por Milenijum Tim contra las condiciones del concurso.

La ruta, según Transnafta, cruzaría sobre todo zonas agrícolas y evitaría áreas urbanas en gran medida. Que vaya bajo tierra reduce el impacto visual, pero no borra las preguntas ambientales sobre obras, cruces de ríos, mantenimiento y riesgos de fuga.

Un oleoducto para décadas

Serbia y Hungría presentan el proyecto como una garantía de seguridad. La lectura ambiental es más fría. Este oleoducto no reduce la dependencia del petróleo, sino que cambia por dónde entra y quién controla mejor la llave.

Para los ciudadanos, el efecto más visible no estará en la tubería, porque irá enterrada. Estará en la estabilidad del suministro, en el precio del combustible y en el rumbo real de la transición energética. La pregunta queda abierta. ¿Se está ganando seguridad o se está alargando la vida del petróleo?

El comunicado oficial sobre la firma de las especificaciones técnicas del oleoducto Serbia-Hungría ha sido publicado por el Gobierno de Serbia.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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