La dura reflexión de Ron Garan, astronauta que estuvo 178 días en el espacio, sobre la vida: «Vivimos en una mentira»

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Publicado el: 17 de marzo de 2026 a las 08:01
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Vista de la Tierra de noche desde la Estación Espacial Internacional con la atmósfera iluminada.

Un astronauta que ha dado casi tres mil vueltas al planeta no ve lo mismo que nosotros cuando miramos el saldo del banco o la factura de la luz. Ron Garan pasó 178 días en el espacio y 2.842 órbitas alrededor de la Tierra. Desde allí llegó a una conclusión incómoda. Asegura que «estamos viviendo una mentira» porque tratamos los sistemas que mantienen viva la vida del planeta como si fueran un simple apéndice de la economía global.

No habla de conspiraciones. Habla de prioridades. Garan cuenta que desde la ventana de la Estación Espacial Internacional vio una biosfera «iridiscente, llena de vida» protegida por una atmósfera tan fina que casi parecía papel de fumar. Y, sin embargo, no vio la economía ni las fronteras ni los mercados. Eso le llevó a pensar que organizamos la sociedad al revés.

Qué es el efecto perspectiva del que hablan los astronautas

Lo que vivió Garan tiene nombre. Se conoce como efecto perspectiva o overview effect. Es ese cambio de conciencia que muchos astronautas describen cuando ven el planeta flotando en la oscuridad del espacio y sienten una mezcla de belleza, fragilidad y responsabilidad.

Investigaciones recientes han analizado este fenómeno con más calma. Un estudio publicado en el Journal of Environmental Psychology entrevistó a catorce astronautas y concluyó que este efecto tiene una dimensión ecológica clara. Muchos vuelven con más conciencia ambiental y cambian hábitos y prioridades hacia comportamientos más sostenibles.

No es magia ni iluminación instantánea. Es simplemente ver desde fuera lo que aquí abajo cuesta tanto encajar.

De la órbita al cambio climático

Cuando Garan dice que vivimos «en una mentira» se refiere a algo muy concreto. Según explica en su charla con la plataforma Big Think, nuestros sistemas humanos tratan todo, incluida la atmósfera, los océanos y los ecosistemas, como una «subsidiaria totalmente controlada de la economía global». Desde el espacio eso chirría. Él propone cambiar el orden mental y pensar primero en planeta, después en sociedad y por último en economía.

Si miramos la crisis climática, la frase encaja bastante. Los informes científicos recuerdan que 2023 fue el año más cálido registrado y que para evitar los peores impactos del calentamiento global habría que reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alrededor de un 45 por ciento antes de 2030. Hoy seguimos muy lejos de esa trayectoria.

Mientras discutimos si llenamos el depósito o si ponemos el aire acondicionado un poco más bajo, la atmósfera que vio Garan desde la ventanilla del módulo se sigue calentando. Y eso se nota en olas de calor, sequías y tormentas cada vez más extremas que ya no nos pillan tan lejos como hace unos años.

Vídeo original donde Ron Garan dice la frase del “gran engaño” | Vídeo: Big Think

Lo que dice la ciencia sobre cambiar de mirada

La experiencia de los astronautas ha inspirado incluso experimentos en la Tierra. Un trabajo reciente en la revista PLOS One probó a recrear el efecto perspectiva con vídeos inmersivos de realidad virtual que mostraban la Tierra desde el espacio. El objetivo era ver si sentir esa mezcla de asombro y conexión llevaba a más comportamientos proambientales, como donar a una ONG ecológica o reducir el consumo de carne y lácteos.

Los resultados fueron matizados. Los investigadores vieron que las experiencias más largas y envolventes aumentaban la sensación de conexión con la naturaleza y parecían empujar a donar algo más a causas verdes, aunque los cambios en la dieta no fueron significativos. Es decir, mirar el planeta desde arriba ayuda, pero no sustituye políticas públicas ni decisiones del día a día.

Otra pieza importante es lo que comemos. El mismo estudio recuerda que las elecciones alimentarias pueden representar en torno a una cuarta parte de las emisiones globales de CO₂, por el uso de suelo, la pérdida de biodiversidad y el consumo de agua asociado a la producción de alimentos.

Qué significa todo esto para quienes nunca iremos al espacio

La mayoría no vamos a subirnos a una Soyuz ni a una nave de SpaceX. Entonces, ¿qué hacemos con el aviso de Garan desde la órbita?

Una opción es aplicar ese cambio de perspectiva a escala muy cotidiana. Cuando miramos un atasco, el recibo de la luz o el lineal del supermercado lleno de productos envueltos en plástico, solemos pensar solo en precio o comodidad. El mensaje del astronauta va justo en la dirección contraria. Pregunta si esa decisión respeta o daña los sistemas que nos mantienen vivos, desde los bosques hasta el clima estable que hace posible la agricultura.

La ciencia del clima lleva años insistiendo en que cada décima de grado cuenta y en que hay margen para actuar si se combinan políticas serias con cambios en energía, movilidad, alimentación y consumo. Lo que añade el efecto perspectiva es una capa emocional diferente. Nos recuerda que todo está conectado y que los problemas que vemos como separados, desde la contaminación del aire hasta la pérdida de hielo en los polos, son síntomas del mismo modelo.

Garan lo resume con una idea sencilla. Si dejamos de tratar el planeta como una empresa al servicio del beneficio inmediato y empezamos a ver la economía como una herramienta al servicio de la vida, damos un paso evolutivo importante. No hace falta salir al espacio para empezar a ordenar así nuestras decisiones, desde cómo nos movemos hasta lo que ponemos en el plato.

El vídeo y la transcripción oficial en los que Ron Garan desarrolla este mensaje han sido publicados en Big Think.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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