Durante un tiempo, un tramo de carretera en Selangor pareció un pequeño vistazo al futuro. Sin farolas y sin cables, las líneas del carril emitían un brillo propio al caer la noche, como si la carretera “guardara” luz para más tarde. (paultan.org)
¿Puede una pintura sustituir al alumbrado público y, además, mejorar la seguridad? La respuesta que deja Malasia, al menos por ahora, es más prudente que espectacular, tras las pruebas el Gobierno ve poco probable seguir ampliando el sistema.
Un piloto en Semenyih
La prueba se instaló cerca de Semenyih, en el distrito de Hulu Langat. El proyecto cubrió 245 metros de carretera y pintó 490 metros de marcas viales en el cruce de Jalan Sungai Lalang y Jalan Sungai Tekali.
La zona tenía un problema muy concreto, poca luz y carriles difíciles de seguir por la noche. Por eso se presentó como una medida práctica de seguridad, no como un simple “truco” llamativo.
Cómo funciona la señalización luminosa
Estas marcas no dependen solo de que los faros reflejen la luz, como pasa con muchas pinturas reflectantes. La tecnología es fotoluminiscente, absorbe luz durante el día y la libera después en forma de brillo cuando oscurece.
El ministro de Obras Públicas, Alexander Nanta Linggi, apuntó que podían mantenerse visibles hasta 10 horas y que seguían dando “un buen efecto de brillo” incluso con lluvia. A la vez, el ministerio reconocía que seguía evaluando la eficacia global y su coste de implantación.
Y no era una idea aislada. En Países Bajos, el proyecto Smart Highway de Studio Roosegaarde también probó “líneas que brillan” con una prueba inicial de tres meses y un brillo de hasta ocho horas por noche.
La expansión que se topó con los números
El piloto gustó y el debate se aceleró. En febrero de 2024, el Gobierno de Selangor planteó extender estas marcas a 15 ubicaciones, con unos 15 kilómetros de carreteras y un coste estimado de 900.000 ringgit.
Ahí apareció el dato que lo cambia todo. La pintura fotoluminiscente se situaba en 749 ringgit por metro cuadrado frente a 40 ringgit por metro cuadrado de una pintura convencional, una diferencia cercana a veinte veces.
En obra pública, eso pesa mucho. No solo por el gasto inicial, también por lo que venga después, mantenimiento, repintado y comparación con alternativas más baratas.
La frase del Parlamento
El giro definitivo llegó en el Dewan Rakyat. El viceministro de Obras Públicas, Ahmad Maslan, explicó que el “glow in the dark” se probó, pero “no satisfizo al grupo de expertos” del ministerio, y dejó una conclusión clara, “es probable que no continuemos” porque “el coste es caro”.
El mismo intercambio dejó otro recordatorio que a veces olvidamos cuando miramos tecnologías nuevas. Para el ministerio, mantener visibles las líneas blancas tradicionales sigue siendo esencial en carreteras sin luz. Y eso se nota.
La lección ambiental detrás del brillo
Es comprensible que una carretera que “se ilumina sola” seduzca a cualquier administración. El alumbrado público puede suponer hasta el 40 por ciento de la electricidad que consumen los municipios, y la iluminación exterior representa aproximadamente entre el 1 y el 3 por ciento de la demanda eléctrica mundial.
Pero sostenibilidad también es escoger lo que se puede mantener y escalar. El salto a iluminación LED puede reducir el consumo asociado a la iluminación un 50 por ciento o más, y con gestión inteligente se habla de ahorros de hasta el 80 por ciento frente a tecnologías tradicionales.
Además está el impacto sobre la naturaleza. La contaminación lumínica puede alterar el comportamiento y los ritmos biológicos de la fauna, y organismos internacionales llevan años avisando de que no es un problema menor. Por eso, iluminar mejor suele ser tan importante como iluminar más.
Qué opciones quedan sobre la mesa
El caso de Malasia no “mata” la idea, pero la aterriza. Puede que encaje mejor como herramienta puntual en tramos concretos sin farolas, curvas peligrosas o intersecciones, no como sustituto masivo.
En la práctica, la seguridad nocturna suele mejorar con una combinación más clásica. Buenas marcas reflectantes, elementos tipo “ojos de gato” donde haga falta, y alumbrado LED bien diseñado, con regulación en horas de poco tráfico, suelen dar más por menos.
La transcripción oficial de la intervención parlamentaria está recogida en el Parlamento de Malasia.













