En lo alto de las torres de la Sagrada Familia han nacido dos pollos de halcón peregrino en los últimos días y se prevé que nazca un tercero próximamente. No es solo una escena bonita para quien mira al cielo, también es una señal de que la especie sigue asentada en Barcelona.
El Ayuntamiento recuerda que, hasta 2026, la ciudad ya suma más de 250 nacimientos registrados y 56 de ellos se han producido en la propia basílica. ¿Qué significa esto en la práctica para cualquiera que viva aquí, entre atascos, obras y ruido? Que la biodiversidad urbana no es un eslogan, se puede medir.
Un nido en las torres
El nido está en una de las torres del templo y lleva más de dos décadas dando señales de estabilidad. En el comunicado municipal se subraya que «desde hace más de 20 años, los halcones crían en este nido» y que, desde 2005, la reproducción en la basílica se mantiene de forma regular.
La web oficial de la Sagrada Familia añade un dato que ayuda a ponerlo en perspectiva. Entre 2005 y 2025 se contabilizaron 54 nacimientos de polluelos, y el seguimiento se apoya en una cámara web que permite observar el proceso sin acercarse. No es poca cosa.
No es casualidad que pase ahora. La propia basílica explica que el proceso de cría suele darse entre marzo y abril, cuando los adultos incuban y alimentan a los pollos en pleno centro de Barcelona.
Un indicador ambiental
El halcón peregrino no vive aquí por capricho. En el comunicado municipal se le define como un «indicador de la calidad ambiental de la ciudad», una forma directa de decir que su presencia habla del estado del ecosistema urbano.
Esto se entiende mejor cuando bajamos del campanario a la calle. Estos halcones son grandes depredadores y se alimentan de otras aves, principalmente palomas, algo que también recuerdan las fuentes municipales y del Port de Barcelona.
En la práctica, su presencia puede actuar como un freno natural a la superpoblación de algunas aves urbanas. No soluciona por sí sola el problema de las palomas en una plaza concurrida, pero sí añade un regulador más al sistema. Y eso se nota.
El regreso tras 1973
La historia del halcón peregrino en Barcelona tiene un punto de ruptura muy claro. El Port de Barcelona recuerda que la especie desapareció de la ciudad en 1973, con la pérdida de la última pareja reproductora establecida en Santa Maria del Mar.
El giro llegó en 1999, con un proyecto de reintroducción impulsado por el Ayuntamiento junto a Galanthus Natura. Una nota de prensa del Port detalla que, entre 1999 y 2003, se liberaron 47 halcones jóvenes en Barcelona y que ese último año empezaron a criar las primeras parejas.
Detrás de las cifras hay trabajo de campo y paciencia. La misma nota de prensa destaca el papel de Galanthus en el seguimiento, con monitorización de nidos, colocación de cajas nido y anillamiento de los pollos para poder controlar su evolución.
Más parejas, más lugares
Hoy el Ayuntamiento sitúa en 8 las parejas de halcón peregrino que crían en Barcelona ciudad. Si ampliamos el foco al área de Barcelona, una nota de prensa de 2023 hablaba de 12 parejas reproductoras censadas, con 4 de ellas en el Port de Barcelona.
La lista de lugares de cría explica por qué este proyecto se ve tan «de ciudad». Esa misma nota cita enclaves como la Sagrada Familia, la torre de Collserola, la torre de Jaume I del teleférico del Port y las tres chimeneas de Sant Adrià de Besòs.
Y hay un marco que lo sostiene. El Pla Natura Barcelona 2021-2030 plantea, entre otras líneas, proteger de manera especial la fauna y desarrollar planes de acción para especies y grupos en los que aparece el propio «falcó pelegrí». Dicho de otro modo, la biodiversidad entra en la planificación urbana y no se queda solo en carteles.
Qué puedes hacer si te interesa seguirlo
Lo primero es sencillo y muy actual (mirar, aprender y no molestar). La Sagrada Familia explica que hay una cámara web instalada para seguir en directo el proceso de cría, una ventana a la naturaleza sin invadir el nido.
Lo segundo es evitar la curiosidad invasiva alrededor de estos puntos de cría. Cuando hay más ruido, más gente o se fuerza la proximidad, el estrés sube y el margen de error se reduce, sobre todo en los primeros días de vida de los pollos.
Y lo tercero es entender el calendario para no perderse lo más visible. SEO/BirdLife recuerda que, alrededor de 45 días después de salir del huevo, los jóvenes halcones inician sus primeros vuelos, así que las próximas semanas suelen ser las más intensas.
La información oficial más reciente sobre el seguimiento del nido y la retransmisión en directo se ha publicado en la web de la Basílica de la Sagrada Familia.












