La presa de Rogun, en Tayikistán, arrastra una historia que parece sacada de otra época. Empezó en 1976, cuando el país seguía dentro de la Unión Soviética, y hoy vuelve a estar en el centro de la carrera por la energía hidroeléctrica. Si se completa como está previsto, su muro alcanzará 335 metros y pasará a ser la presa más alta del mundo.
El titular es grande, pero la clave no está solo en el récord. Rogun puede cambiar la forma en que Tayikistán se abastece de electricidad, reducir los cortes de invierno y vender parte de la energía a otros países de Asia Central. A cambio, también obliga a mirar muy de cerca el agua, las personas desplazadas y el impacto ambiental. Ahí está el verdadero examen.
Una presa de 335 metros
Rogun se está levantando sobre el río Vakhsh, en una zona montañosa del Pamir. Webuild, la empresa constructora, la describe como una presa de escollera con núcleo de arcilla, una solución pensada para contener un embalse enorme en un terreno complicado. No es poca cosa.
La cifra que más llama la atención es la altura. Con 335 metros, Rogun quedaría por encima de las grandes presas que hoy marcan el techo mundial. En agosto de 2025, Webuild informó de que la obra se acercaba a los 1.110 metros sobre el nivel del mar, una cota técnica que permitiría seguir elevando el embalse.
Energía contra apagones
El objetivo de Rogun no es solo presumir de ingeniería. Tayikistán sufre problemas de suministro, sobre todo en invierno, cuando la luz y la calefacción no son un lujo. La constructora sostiene que la presa puede duplicar la producción energética del país y dar electricidad a unos 10 millones de personas.
En la práctica, esto significa menos incertidumbre para hogares, escuelas, hospitales y negocios. Para una familia, puede ser tan simple como encender una estufa eléctrica sin miedo a que se vaya la luz. Y eso se nota.
El Banco Mundial también presenta Rogun como una pieza central del sistema eléctrico tayiko. Antonella Bassani, vicepresidenta del Banco Mundial para Europa y Asia Central, afirmó que el proyecto «puede ayudar a Tayikistán y a países de Asia Central a acelerar su camino hacia la energía limpia».
Una cifra con matiz
Hay un detalle importante que conviene explicar. Webuild habla de seis turbinas de 600 MW cada una, lo que da una capacidad total de 3.600 MW. El Banco Mundial, en cambio, usa en su nota de financiación una capacidad proyectada de 3.780 MW.
Esto no cambia el fondo de la historia. Rogun será una de las grandes centrales hidroeléctricas de Asia Central. Pero recuerda algo básico cuando hablamos de megainfraestructuras. Las cifras dependen del documento, la fase del proyecto y el alcance técnico que se esté midiendo.
Un embalse regional
Rogun tampoco se entiende solo dentro de las fronteras de Tayikistán. Según el Banco Mundial, alrededor del 70 por ciento de la electricidad generada se exportaría a Kazajistán y Uzbekistán. La idea es sustituir parte de la generación fósil por electricidad hidroeléctrica.
Esa es la parte climática del proyecto. Si una central hidroeléctrica permite quemar menos gas o carbón, las emisiones pueden bajar. En sus documentos de resultados, el Banco Mundial fija como meta aumentar en 2 TWh el suministro de hidroelectricidad limpia y apunta a una reducción neta media de 1,74 MtCO2 al año.
Pero el agua no es solo electricidad. El gran embalse también se presenta como una herramienta para reducir riesgos de inundaciones y mejorar la disponibilidad de agua para riego y uso doméstico en países vecinos. Suena bien, pero exige coordinación real. En una región seca, cada metro cúbico cuenta.
No todo es limpio
La energía hidroeléctrica no quema combustible en una chimenea. Eso es una ventaja clara. Pero una presa gigante no desaparece del territorio como si no dejara huella.
El propio Banco Mundial reconoce que Tayikistán necesita apoyo para que Rogun sea viable, atienda los problemas ambientales y sociales y funcione con transparencia. Además, la página oficial del programa incluye documentos de reasentamiento, restauración de medios de vida, biodiversidad, patrimonio cultural y participación de las comunidades.
¿Qué significa esto en la práctica? Que hay personas afectadas, tierras que cambian de uso, ecosistemas que deben vigilarse y comunidades aguas abajo que necesitan información clara. La electricidad puede ser renovable, sí. La pregunta es si el proyecto se gestiona de forma justa y segura.
El dinero pesa
El Banco Mundial aprobó en diciembre de 2024 una ayuda de 350 millones de dólares de la Asociación Internacional de Fomento para la primera fase del programa. Su propia página del proyecto indica que la financiación sostenible de Rogun entró en vigor en diciembre de 2025.
La cifra total es mucho mayor. El Banco Mundial calcula que completar Rogun requerirá 6.290 millones de dólares, financiados con ingresos del proyecto, recursos nacionales y socios internacionales. Es una cantidad enorme, por eso el riesgo financiero importa casi tanto como el cemento.
Tampoco conviene mirar 2028 como una fecha mágica. En este tipo de obras, las fases se abren, se prueban y se corrigen por partes. El informe de seguimiento del Banco Mundial de mayo de 2025 mantenía el riesgo general del proyecto en nivel alto.
Qué hay que vigilar
Rogun puede ser una palanca energética para Tayikistán y para Asia Central. También puede ayudar a integrar más solar y eólica en la región, porque una gran hidroeléctrica puede actuar como respaldo cuando el sol o el viento no acompañan.
Pero hay tres cosas que los lectores deberían mirar de cerca. La primera es si la electricidad llega de verdad a los hogares a un precio razonable. La segunda es cómo se compensa a las personas afectadas. La tercera es si los compromisos ambientales se cumplen con datos, no solo con promesas bonitas.
La presa más alta del mundo no será ecológica solo por producir energía renovable. Lo será, en todo caso, si reduce emisiones, respeta el río, protege a las comunidades y no ahoga las cuentas públicas de Tayikistán. Ese es el reto. Y todavía está abierto.
La nota de prensa oficial más reciente sobre el avance de la presa de Rogun ha sido publicada por Webuild.










