Lo que ha encontrado la NASA en Rusia asusta a los científicos: un satélite confirma que un supervolcán se ha derrumbado en Kamchatka

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Publicado el: 26 de mayo de 2026 a las 20:38
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Imagen satelital de la NASA del volcán Shiveluch en Kamchatka con flujos piroclásticos derritiendo la nieve

La imagen parece sacada de una película, pero es un registro real desde el espacio. El 23 de abril de 2026, el satélite Landsat 9 fotografió el volcán Shivelyuch en la península rusa de Kamchatka con la nieve atravesada por cicatrices oscuras que bajan por sus laderas. No son sombras, son depósitos de ceniza y roca que han mantenido calor suficiente para fundir la nieve desde abajo.

Lo llamativo es que este volcán no se limita a «despertar» de vez en cuando, sino que mantiene una actividad casi constante. Según explica el Observatorio de la Tierra de la NASA, esa actividad se concentra en un domo de lava que crece dentro de una caldera con forma de herradura. Cuando ese domo se desploma, pueden generarse avalanchas de ceniza y roca que cambian el paisaje y también afectan a la naturaleza alrededor, y eso se nota.

Cicatrices oscuras en la nieve

La escena se publicó como Imagen del Día el 6 de mayo de 2026, pero la captura corresponde a finales de abril. La realizó el instrumento OLI de Landsat 9, que permite ver con detalle cómo el blanco de la nieve se rompe en surcos oscuros y parches expuestos en las laderas.

¿La clave? Parte de lo que vemos no es nieve «manchada», sino nieve que ya no está. La NASA explica que algunos depósitos volcánicos son tan gruesos y aislantes que retienen calor durante mucho tiempo y van derritiendo la cubierta nival, dejando canales visibles a simple vista desde el espacio.

Un volcán en vigilancia constante

Shivelyuch, también conocido como Shiveluch, es el volcán activo más septentrional de Kamchatka y está entre los más activos del planeta. Por eso se sigue de cerca con satélites, especialmente porque está en una región remota donde no siempre es fácil medir todo sobre el terreno.

En esa vigilancia casi diaria se detectan «anomalías térmicas», avalanchas calientes, flujos de escombros y nuevas capas de ceniza que oscurecen el entorno. No hace falta estar a pie de volcán para ver que algo se mueve ahí dentro, basta con mirar los datos.

Un domo de lava que se reconstruye

Dentro de la caldera se distingue un parche oscuro que no es un simple cráter. Es un domo de lava, una especie de tapón de lava muy viscosa que se ha estado acumulando en los últimos meses, según los informes del equipo KVERT citados por la NASA.

Estos domos no «fluyen» como la lava que solemos imaginar en las películas. La lava sale despacio y se apila en lóbulos, pendientes o formas tipo aguja, algo parecido a lo que pasa cuando aprietas un tubo de pasta de dientes y la pasta se queda amontonada.

El día de la imagen, KVERT describía que la erupción «explosivo extrusiva» seguía, acompañada de una «potente actividad de gas y vapor». Esa mezcla mantiene el sistema activo y con cambios visibles en poco tiempo.

Flujos piroclásticos y canales de ceniza

Cuando un domo colapsa, no cae como una piedra suelta. Puede desencadenar flujos piroclásticos, corrientes densas de fragmentos volcánicos y gas caliente que se mueven ladera abajo a gran velocidad y suelen seguir valles y canales. El USGS lo resume como una mezcla de bloques calientes, ceniza y gas volcánico capaz de arrasar todo lo que encuentra en su camino.

La NASA detalla que en Shivelyuch estos colapsos lanzan avalanchas de ceniza y roca y que parte de esos eventos encajan con lo que los geólogos llaman «block and ash flows». En el glosario del USGS, un «block and ash flow» se define como un flujo de ceniza y fragmentos angulosos de roca de gran tamaño, superiores a 26 centímetros.

Lo interesante para entender la foto es lo que viene después. Esos flujos dejan depósitos espesos que actúan como un edredón, conservan el calor y pueden seguir derritiendo nieve durante meses o incluso años. Por eso aparecen esas «venas» oscuras que bajan por la montaña.

Los efectos en los ecosistemas

La parte ambiental se vio con claridad tras la gran erupción de abril de 2023, cuando el domo activo colapsó y hubo una caída intensa de ceniza. Un estudio basado en imágenes de Sentinel 2 calculó que el enterramiento por depósitos volcánicos alcanzó unas 60 kilómetros cuadrados.

Ese mismo trabajo concreta que los flujos piroclásticos descendieron y una de sus lenguas llegó a situarse a 22 kilómetros del centro eruptivo. También señala que se destruyó vegetación forestal y arbustiva en unas 24 kilómetros cuadrados, en buena parte por enterramiento y por el impacto de nubes y olas piroclásticas sobre los árboles.

La ceniza también se mueve lejos. Según el estudio, una capa de ceniza de más de 1 centímetro cubrió más de 10.000 kilómetros cuadrados en el centro de Kamchatka, mientras que en las laderas del volcán se registraron espesores de 6 a 10 centímetros en zonas de bosque, donde la vegetación leñosa en su mayoría sobrevivió.

Lo que conviene tener en cuenta

El episodio de 2023 ayuda a poner escala a lo que ahora vemos en la nieve. El USGS recordó entonces que las nubes de ceniza llegaron a cubrir más de 40 000 millas cuadradas, unos 108 000 kilómetros cuadrados, y que el pequeño pueblo de Klyuchi, a unos 50 kilómetros del volcán, llegó a quedarse a oscuras con unos 8 centímetros de polvo volcánico sobre todo.

En la práctica, estas señales importan por dos motivos. Uno es la seguridad, porque los flujos piroclásticos son un peligro directo y la ceniza puede complicar la vida en las zonas cercanas. El otro es el impacto ecológico, porque el enterramiento de suelos y vegetación y el transporte secundario de cenizas pueden seguir causando daños durante años, según advierte el estudio de 2025.

La vulcanóloga Janine Krippner lo explicó de forma muy gráfica al hablar de sus observaciones en el volcán. Contó que en 2015 todavía podía notar calor en depósitos que tenían cinco años y resumió el comportamiento del Shivelyuch con una idea clara, «se derrumba una y otra vez, pero luego se reconstruye gracias a una actividad volcánica constante».

La nota oficial del Observatorio de la Tierra de la NASA ha sido publicada en NASA Earth Observatory.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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