En 2020 Francia construyó un embalse de 170.000 metros cúbicos sobre un glaciar en los Alpes para hacer nieve artificial, ahora tienen un problema muy serio y necesitan un vaciado urgente antes de que se hunda

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Publicado el: 14 de junio de 2026 a las 18:36
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Embalse de La Loze en Courchevel, Alpes franceses, construido para producir nieve artificial sobre un glaciar rocoso.

Un embalse construido en los Alpes franceses para fabricar nieve artificial se ha convertido en una alerta muy seria para el futuro del esquí en alta montaña. La retenida de La Loze, en Courchevel, fue diseñada para almacenar unos 170.000 m³ de agua, pero hoy funciona casi vacía porque el terreno bajo el dique se está hundiendo sobre un glaciar rocoso con hielo residual.

La conclusión es incómoda. Una infraestructura pensada para asegurar la nieve en un clima cada vez menos fiable ha terminado acelerando la inestabilidad del propio suelo que la sostiene. Y eso no es un detalle técnico menor. Es una advertencia sobre cómo se está adaptando parte del turismo de invierno al calentamiento global.

Un depósito para salvar la nieve

El embalse de La Loze se sitúa a unos 2.270 metros de altitud, en el sector de Courchevel y La Tania. El expediente ambiental de 2019 ya describía la creación de esta reserva para alimentar la red de nieve artificial de la estación, con una capacidad prevista de unos 170.500 m³ y una ocupación de 2,46 hectáreas.

La idea era sencilla de entender. Guardar agua arriba, cerca de las pistas, para transformarla en nieve cuando hiciera falta. En la práctica, eso servía para reforzar el funcionamiento de la pista L’Éclipse, utilizada en los Mundiales de Esquí Alpino de 2023 y situada en el foco de los planes deportivos de Courchevel.

El terreno empezó a moverse

Los problemas no tardaron en aparecer. Según la información revelada por Le Monde, la infraestructura mostró sus primeras debilidades tras su puesta en agua y la Société des Trois Vallées encargó una pericia más profunda a Artelia, una empresa especializada en ingeniería del agua y de presas.

Ese informe, fechado en diciembre de 2025 y citado por la prensa francesa, habla de una «deficiencia estructural» ligada a la evolución térmica del subsuelo. La parte más sensible del dique se habría hundido entre 40 y 50 centímetros desde la creación del embalse, a un ritmo cercano a los 15 centímetros por año. No es poca cosa.

El agua hizo de radiador

La clave está bajo tierra. La retenida se levantó sobre un glaciar rocoso, que no es una lengua blanca de hielo como las que aparecen en las postales, sino una mezcla de bloques, piedras y hielo antiguo. Mientras ese hielo permanece congelado, el conjunto puede mantenerse relativamente estable. Cuando se derrite, pierde cohesión.

Según la pericia citada por Le Monde, el propio embalse habría actuado como un «radiador gigante». El agua acumulada transmitió calor al subsuelo y aceleró la fusión del hielo residual. Dicho de forma sencilla, el lago artificial calentó lo que necesitaba seguir frío.

El riesgo para La Tania

El escenario que más preocupa es el de una rotura del dique con el embalse lleno. La información publicada en Francia apunta a una posible colada de agua, barro, hielo y rocas descendiendo hacia La Tania, un núcleo turístico situado más abajo, en un margen de unos 30 minutos.

Por eso, la medida de seguridad ha sido drástica. A petición de los servicios del Estado, la S3V redujo el volumen de agua hasta unos 25.000 m³, frente a una capacidad total de 170.000 m³. El objetivo es claro. Menos agua almacenada significa menos presión y menos daño potencial si algo falla.

Una denuncia todavía por aclarar

El caso también ha llegado al terreno judicial. La asociación AC!! Anti-Corruption ha presentado una denuncia ante el parquet de Annecy por posibles infracciones ambientales, puesta en peligro y eventuales falsedades si se demostrara que los riesgos fueron minimizados en los estudios previos.

Conviene ser prudentes. Que exista una denuncia no significa que se haya probado una falsificación. Lo que sí coloca sobre la mesa es una pregunta muy seria. ¿Se evaluó bien el riesgo de construir una reserva de agua de este tamaño sobre un terreno tan sensible?

La nieve artificial no lo arregla todo

El caso de Courchevel encaja en un problema mucho más amplio. La Agencia Europea de Medio Ambiente recuerda que la nieve y la extensión de la cubierta nival han disminuido en Europa, sobre todo en cotas bajas, y que las temporadas de nieve se están acortando en muchas regiones.

La nieve artificial puede ayudar durante un tiempo, pero no es magia. Un estudio publicado en Nature Climate Change calcula que, sin fabricación de nieve, el riesgo muy alto de falta de nieve afectaría al 53% de las estaciones europeas estudiadas con 2 °C de calentamiento global, y al 98% con 4 °C. Con nieve artificial en la mitad de las pistas, el riesgo baja, pero aumenta la demanda de agua y electricidad.

Qué hay que mirar ahora

La S3V plantea nuevas investigaciones y trabajos de refuerzo. Según medios locales, una de las opciones sería reconstruir parte del dique para mantener la capacidad de almacenamiento evitando la zona más problemática, con obras previstas para 2027.

La lección de fondo es más simple que todos los informes técnicos. La montaña no es un soporte inerte sobre el que se pueda construir cualquier cosa. Cambia, se calienta, se mueve y responde. A veces, responde muy rápido.

El expediente público del proyecto y el aviso oficial sobre la creación de la retenida de La Loze fueron publicados por la Mission régionale d’autorité environnementale de Auvernia-Ródano-Alpes.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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