La Ley de Bienestar Animal confirma las multas de 10.000 euros para dueños de perros en España por este gesto que parece inofensivo pero que puede acabar en un error fatal

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Por HoyECO
Publicado el: 17 de junio de 2026 a las 09:34
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Perro atado solo en la puerta de un supermercado, conducta sancionable por la Ley de Bienestar Animal en España.

Durante años ha sido una escena de lo más normal en cualquier barrio. Una persona sale a pasear con su perro, recuerda que tiene que comprar algo rápido y deja al animal atado en la puerta del supermercado, de la panadería o del banco. Cinco minutos, piensa. Pero la ley ya no lo mira así.

La Ley de Bienestar Animal prohíbe mantener a los animales de compañía atados o deambulando por espacios públicos sin supervisión presencial. En la práctica, esto significa que dejar al perro solo en la calle mientras se entra a un comercio puede acabar en sanción. Y no es poca cosa.

La norma ya no deja dudas

La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, se publicó en el Boletín Oficial del Estado y fijó su entrada en vigor a los seis meses de esa publicación. Por eso, la obligación ya está plenamente activa en España.

La clave está en el artículo 27.d. El texto prohíbe «mantenerlos atados o deambulando por espacios públicos sin la supervisión presencial por parte de la persona responsable de su cuidado y comportamiento».

Esto no significa que un perro no pueda estar atado en la calle mientras su dueño está a su lado. Lo que cambia todo es esa expresión, «supervisión presencial». No vale marcharse, entrar en una tienda y confiar en que no pasará nada.

Qué significa supervisar de verdad

Supervisar no es dejar al perro en la puerta y mirar de vez en cuando desde dentro. La ley habla de presencia, cuidado y control del comportamiento del animal. Es decir, la persona responsable debe poder actuar si el perro se asusta, se suelta, ladra, se cruza con otro animal o alguien se acerca demasiado.

¿Y si el comercio tiene una cristalera y se ve al perro desde la cola? Conviene tener cuidado con esa interpretación. La norma no crea una excepción automática para esos casos, porque el punto central sigue siendo la supervisión presencial y la capacidad real de intervenir.

Además, la ley no establece un margen de tiempo para esta conducta. No habla de cinco minutos, diez minutos o media hora. Si el animal queda solo en un espacio público, la situación puede encajar en la conducta prohibida.

La puerta del supermercado es el caso típico

El ejemplo más claro es el del supermercado. El perro queda atado a una farola, una barandilla o una señal mientras la persona entra a comprar. A simple vista parece una costumbre sin importancia. Pero para el animal puede ser un momento incómodo y para el dueño, un problema legal.

La calle no es un lugar tranquilo para un perro que está solo y sujeto por una correa. Pasan carros, bicicletas, niños, otros perros y personas que quizá intentan tocarlo sin preguntar. Un animal atado tampoco puede alejarse si se siente amenazado. Y eso se nota.

También existe un riesgo evidente de robo o extravío. Algunas organizaciones de protección animal advierten de que dejar a un perro solo fuera de una tienda facilita que alguien se lo lleve, y también puede generar estrés por estar en un entorno desconocido sin su persona de referencia cerca.

Multas de hasta 10.000 euros

La conducta puede considerarse infracción leve cuando supone incumplir una prohibición u obligación legal sin provocar daños físicos ni alteraciones de comportamiento al animal. En ese caso, la sanción puede ser un apercibimiento o una multa de 500 a 10.000 euros.

Pero no todos los casos son iguales. Si la situación acaba causando daño o sufrimiento al animal, la infracción puede pasar a ser grave. Y si el incumplimiento de las obligaciones o prohibiciones termina con la muerte del animal, la ley contempla la infracción muy grave, siempre que no sea constitutiva de delito.

Ahí las cantidades suben mucho. Las infracciones graves van de 10.001 a 50.000 euros, mientras que las muy graves van de 50.001 a 200.000 euros. Por eso no conviene tratar esta norma como una simple recomendación.

No se trata solo de recaudar

El fondo de la medida no es complicar la vida a quien tiene perro. La intención es empujar hacia una tenencia más responsable. Durante años se han normalizado hábitos que parecen cómodos para las personas, pero que no siempre son seguros para los animales.

Un perro atado y solo no controla lo que pasa a su alrededor. Tampoco puede decidir apartarse si algo le da miedo. A cambio, toda la responsabilidad queda en manos de una persona que en ese momento no está allí.

También hay una cuestión de convivencia. Un perro nervioso puede ladrar, tirar de la correa o reaccionar mal ante otro animal. No porque sea peligroso por naturaleza, sino porque está en una situación que no puede gestionar bien. Y ahí entra precisamente la idea de supervisión presencial.

Qué puede hacer el dueño

La alternativa más sencilla es organizar el paseo y la compra por separado. Si hay que entrar en un comercio donde el perro no puede acceder, lo más seguro es no llevarlo en ese momento. Parece básico, pero evita sustos, discusiones y sanciones.

Otra opción es buscar establecimientos que permitan la entrada de animales de compañía. La propia ley permite que establecimientos públicos y privados, alojamientos, restaurantes y bares faciliten el acceso de animales que no supongan riesgo, siempre respetando las normas de salud pública, seguridad y ordenanzas aplicables. Si no los admiten, deben indicarlo con un distintivo visible desde el exterior.

En la práctica, esto obliga a mirar un poco más antes de entrar. Si el local admite perros, el problema desaparece siempre que el animal vaya controlado. Si no los admite, toca elegir entre hacer la compra en otro momento o acudir sin el perro.

Una costumbre que cambia

Lo que antes parecía un gesto normal ahora se ha convertido en una conducta sancionable. Y quizá ese sea el cambio más importante. La ley no solo introduce multas, también obliga a revisar pequeñas rutinas diarias que afectan directamente al bienestar de los animales.

La próxima vez que alguien piense en dejar al perro atado «solo un momento», la pregunta debería ser otra. ¿Puede el animal estar seguro, tranquilo y bajo control si su responsable no está presente? Si la respuesta es no, la solución está clara.

El texto oficial de la Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, ha sido publicado en el Boletín Oficial del Estado.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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