Suiza excava un agujero del tamaño de 2 campos de fútbol para instalar la batería subterránea más potente del planeta, capaz de generar 1,2 GW en milisegundos y almacenar 3,1 GWh

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Publicado el: 16 de junio de 2026 a las 12:43
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Excavación del proyecto FlexBase en Laufenburg (Suiza) donde se construye la batería subterránea de flujo redox más potente del mundo

Suiza está levantando en Laufenburg una obra que parece más propia de una central eléctrica que de una batería. Bajo el futuro Centro Tecnológico de FlexBase se instalará una batería de flujo redox que la compañía presenta como la mayor de su tipo en el mundo, con más de 2,1 GWh de capacidad prevista y una potencia superior a 1,2 GW. En cifras más cercanas, FlexBase afirma que podría alimentar a unos 210.000 hogares durante 24 horas.

La clave no está solo en guardar electricidad, sino en hacerlo cuando sobra energía renovable y devolverla cuando la red lo necesita. Es decir, justo en ese momento incómodo en el que no sopla el viento, baja la producción solar o sube el consumo de golpe. Y eso, en una Europa cada vez más electrificada, ya no es un detalle menor.

Un gigante bajo Laufenburg

El proyecto se está construyendo en el llamado «Star of Laufenburg», un punto con mucha historia para la red eléctrica europea. FlexBase recuerda que allí se cruzan grandes infraestructuras de transporte eléctrico, lo que permite conectar el sistema a una de las zonas energéticas más importantes de Suiza.

La batería ocupará más de 20.000 m², mientras que el campus tecnológico completo alcanzará unos 40.000 m². No hablamos de unas baterías colocadas en un almacén, sino de una instalación pensada para trabajar a escala de red. En la práctica, es una pieza industrial diseñada para absorber y liberar grandes cantidades de energía sin depender de combustibles fósiles.

FlexBase recibió la autorización de construcción en abril de 2025 y entonces situó la puesta en marcha completa para el verano de 2028. Medios suizos apuntan a 2029 como horizonte de operación, por lo que el calendario real se mueve entre esas fechas según avance la obra.

Por qué no es de litio

Esta batería no funciona como las de un móvil, un coche eléctrico o un portátil. En una batería de flujo redox, la energía se almacena en líquidos electrolitos que circulan por el sistema. Cuando se carga, la electricidad se convierte en energía química. Cuando se descarga, ocurre el proceso contrario.

La ventaja está en que la capacidad se puede ampliar aumentando el tamaño de los tanques. Dicho de forma sencilla, es como agrandar la despensa sin tener que rediseñar toda la cocina. Por eso esta tecnología encaja mejor en grandes instalaciones fijas que en vehículos, donde el peso y el espacio son mucho más críticos.

FlexBase defiende además que el electrolito tiene un alto contenido de agua y que no es inflamable ni explosivo. Eso no significa impacto cero, porque toda infraestructura tiene materiales, obra civil y costes, pero sí reduce un riesgo importante frente a ciertos sistemas de ion litio. Y cuando una batería se instala cerca de centros de datos y redes críticas, la seguridad cuenta mucho.

La red pide ayuda

Las renovables han cambiado la forma de producir electricidad. La solar y la eólica son limpias, pero no siempre generan justo cuando hace falta. A la vez, crecen los coches eléctricos, las bombas de calor, los paneles solares en tejados y los centros de datos. Todo eso tira de la red. Y se nota.

Aquí entra la batería suiza. Su función será almacenar excedentes y devolverlos con rapidez para compensar picos, caídas o desequilibrios. No se trata de sustituir a las renovables, sino de hacerlas más útiles cuando el calendario y el tiempo no acompañan.

En enero de 2026, Swissgrid aprobó la conexión a la red para la primera fase del proyecto, con una capacidad de 800 MW. Para FlexBase, ese permiso fue un paso decisivo porque permite avanzar en la planificación y construcción de la conexión eléctrica.

Invinity entra en escena

La novedad más reciente llegó el 21 de mayo de 2026. FlexBase eligió a Invinity Energy Systems como socio estratégico para diseñar y suministrar la batería de flujo de vanadio. La empresa británico-canadiense se impuso en un proceso competitivo y ahora entra en la fase de ingeniería del proyecto.

Marcel Aumer, fundador y consejero delegado de FlexBase, lo resumió con una frase clara, «Invinity ha demostrado ser el socio más sólido». La compañía valoró su tecnología por la seguridad, la estabilidad de ciclo y la flexibilidad de uso, tres puntos clave cuando una instalación debe funcionar durante años sin perder fiabilidad.

Invinity habla de una primera solución de hasta 1,5 GWh, con posibilidad de que FlexBase la amplíe después hasta los 2,1 GWh. No es una batería doméstica multiplicada por miles. Es otra liga, pensada para sostener renovables, equilibrar demanda y acompañar consumos muy intensivos como la inteligencia artificial.

Más que una batería

El centro no será solo una instalación de almacenamiento. FlexBase planea integrar un centro de datos de inteligencia artificial, oficinas, laboratorios y sistemas de refrigeración por agua. Esto convierte el proyecto en una mezcla de infraestructura energética y tecnológica.

La parte más interesante desde el punto de vista ambiental está en el calor residual. La empresa quiere aprovecharlo para alimentar una red de calefacción urbana en Laufenburg y municipios cercanos. Según FlexBase, solo el suministro de calor para el casco antiguo de Laufenburg podría ahorrar unas 75.000 toneladas de CO₂ durante 30 años.

También hay un impacto local importante. La compañía calcula que el proyecto creará entre 300 y 350 nuevos empleos. En una zona pequeña, eso puede cambiar el ritmo económico de toda una comarca. No es poca cosa.

Lo que falta por demostrar

El proyecto ya tiene permisos importantes, socio tecnológico y obra en marcha, pero todavía debe superar fases críticas. La ingeniería seguirá durante 2026 y 2027, y después tendrá que llegar el pedido definitivo de los módulos, la fabricación por fases y la integración con la red.

También pesa el coste. Swissinfo recoge una horquilla de entre 1.000 y 5.000 millones de francos suizos, financiados de forma privada. FlexBase, por su parte, afirma que el grupo opera sin participación gubernamental y con financiación privada.

La pregunta de fondo es sencilla. ¿Puede una batería de flujo redox convertirse en la gran herramienta que necesita Europa para vivir con más renovables y menos sobresaltos en la red? Laufenburg será una de las pruebas más ambiciosas hasta ahora.

El comunicado oficial más reciente ha sido publicado por FlexBase.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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