China no se anda con chiquitas y construye desde cero una nueva ciudad sobre una cordillera para 5.000 trabajadores en una obra de infraestructura inédita

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Publicado el: 20 de junio de 2026 a las 12:39
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Campamento modular del Proyecto Vicuña en la cordillera de San Juan, Argentina, para miles de trabajadores mineros

Argentina prepara una de las mayores apuestas mineras de su historia y la primera imagen no será una excavadora, sino una ciudad modular en plena cordillera. El proyecto Vicuña, impulsado por BHP y Lundin Mining, adjudicó una nueva etapa del campamento Batidero, en San Juan, a un consorcio integrado por PowerChina, Beijing Chengdong y la argentina RAFA S.A.

El plan contempla sumar 2500 camas en un complejo de alta montaña que, por los turnos rotativos de la minería, podría recibir entre 3500 y 5000 trabajadores. Y ahí empieza la discusión. El cobre es clave para redes eléctricas, renovables y movilidad eléctrica, pero la forma de construir esa transición también importa. No es poca cosa.

Una ciudad en la montaña

Batidero funciona como base operativa del proyecto Vicuña. Desde allí se coordinan tareas de exploración, construcción, alimentación, salud, alojamiento y soporte diario para quienes trabajan a más de 4000 metros de altura. En la práctica, es una pequeña ciudad donde todo debe estar previsto.

La nueva etapa adjudicada representa alrededor del 25 % del campamento permanente previsto. Según la información difundida, Beijing Chengdong fabricará los módulos habitacionales, PowerChina gestionará el esquema integral bajo modalidad EPC y RAFA S.A. hará las tareas en terreno, como suelos, fundaciones, montaje e instalaciones complementarias.

El modelo elegido son módulos prefabricados, similares a «casas contenedor», que llegan preparados para ensamblarse en la montaña. Viviendas, oficinas, servicios y comedores entrarían en esa lógica de construcción rápida. Es eficiente, sí, pero también abre una pregunta incómoda. ¿Cuánto trabajo queda en el país donde se levanta la mina?

La oferta que ganó

El contrato fue adjudicado por 52 millones de dólares. La oferta competidora, presentada por la empresa argentina Modular Homes, fue de 70 millones. La diferencia es de 18 millones de dólares, una cifra grande para cualquier empresa, pero muy pequeña frente a los cerca de 18 000 millones de dólares que se estiman para el desarrollo total del proyecto.

Desde Vicuña defendieron la decisión y señalaron que la propuesta elegida fue la que «mejor respondió» a los criterios técnicos, de seguridad, plazo y costo. La empresa también remarcó que más del 95 % de las personas que trabajan en sus operaciones en Argentina son argentinas y que cerca del 73 % de sus empleados directos proceden de San Juan.

Pero la industria local no lo ve solo como una licitación más. La construcción modular tiene buena parte de su valor dentro de la fábrica. Si los módulos llegan hechos desde China, el montaje queda en Argentina, pero el grueso industrial viaja desde Asia. Y eso se nota.

El empleo entra en juego

La Cámara Argentina de la Construcción Modular Industrializada sostiene que fabricar los módulos en Argentina habría generado muchos más puestos de trabajo directos. Según los cálculos citados por el sector, producir en el país costaría unos 1300 dólares por metro cuadrado, frente a unos 500 dólares en China más unos 200 dólares de flete internacional.

La diferencia económica explica parte de la decisión, pero no agota el debate. El reclamo empresarial apunta a la cadena de valor local, al acero, a los paneles, a los talleres y a los proveedores que podrían participar en una obra de esta escala. Dicho de forma sencilla, no se discute solo dónde duermen los trabajadores, sino quién fabrica la infraestructura que permite extraer el cobre.

También aparece el RIGI, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Vicuña presentó su solicitud bajo la categoría PEELP en diciembre de 2025, mientras que el régimen oficial prevé beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios para grandes proyectos, incluida la exención de derechos de importación para bienes de capital, repuestos, partes y componentes.

El cobre y la transición energética

El interés por Vicuña no surge de la nada. El estudio técnico integrado de Lundin Mining presenta al distrito como un posible productor de 400 000 toneladas de cobre al año, además de oro y plata, durante los primeros 25 años completos de operación. También habla de una vida inicial de mina superior a 70 años.

¿Qué significa esto en la práctica para la transición energética? Más cables, más redes, más vehículos eléctricos, más infraestructura para mover electricidad limpia. La Agencia Internacional de la Energía recuerda que las redes eléctricas necesitan grandes cantidades de aluminio y cobre, y que este último es una pieza básica en las tecnologías relacionadas con la electricidad.

Por eso el caso es tan delicado. El mundo necesita minerales para reducir emisiones, pero esos minerales no aparecen por arte de magia. Se extraen en territorios concretos, con agua, caminos, energía, residuos, permisos y comunidades alrededor.

El punto ambiental

El proyecto se desarrolla en la cordillera sanjuanina, cerca de la frontera con Chile. Josemaría, uno de los depósitos integrados en Vicuña, está en fase de preconstrucción y tramitación de permisos, con una mina a cielo abierto prevista y procesamiento convencional para producir concentrado.

La discusión ambiental ya ha asomado en el expediente público. En abril de 2026, un tribunal de San Juan permitió que Vicuña continuara operando después de una suspensión temporal dictada desde La Rioja, vinculada a una evaluación ambiental y al uso de una ruta de acceso por esa provincia. La empresa defendió que la autoridad minera competente era San Juan.

Este cruce muestra algo que los grandes proyectos no pueden ignorar. La licencia social no se consigue solo con inversión. También necesita información clara, controles ambientales, participación local y reglas que la gente entienda.

Lo que hay que mirar ahora

La primera clave estará en las próximas licitaciones. La etapa adjudicada cubre solo una parte del campamento, por lo que todavía habrá margen para saber si los proveedores argentinos tendrán más espacio en las fases siguientes. Ahí se verá si el «compre local» queda en un discurso o entra de verdad en la obra.

La segunda será ambiental. Un campamento para miles de personas en alta montaña no es una simple hilera de módulos blancos. Consume energía, genera residuos, necesita transporte, agua, saneamiento y mantenimiento constante en un entorno frágil.

La tercera será política. Argentina quiere volver al mapa mundial del cobre y Vicuña puede ser una pieza enorme de ese camino. Pero la pregunta de fondo sigue abierta. ¿Puede una mina pensada para alimentar la transición energética construirse de espaldas a la industria local y a las preocupaciones del territorio?

El estudio técnico integrado más reciente sobre el Proyecto Vicuña ha sido publicado por Lundin Mining.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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