Francia acaba de inaugurar un edificio que puede marcar un antes y un después en la forma de construir vivienda social. Se llama ViliaSprint², está en Bezannes, muy cerca de Reims, y reúne 12 apartamentos sociales repartidos en tres niveles, con unos 800 metros cuadrados habitables. Según Plurial Novilia, es el primer bloque de viviendas del país cuya estructura portante y todos sus muros se han realizado mediante impresión 3D de hormigón directamente en la obra.
La cifra que más llama la atención es esta. La fase de impresión comenzó en marzo de 2025 y terminó en solo 34 días efectivos, cuando la previsión inicial era de 50 días. Pero conviene aclararlo desde el principio. No es que todo el edificio se levantara entero en un mes, sino que ese fue el tiempo dedicado a imprimir los muros y la estructura principal. El proyecto completo se entregó en 12 meses. Y eso, en construcción, no es poca cosa.
Un bloque social impreso en obra
ViliaSprint² no es una maqueta, ni una casa experimental aislada en mitad de la nada. Es un edificio residencial real, pensado para vivienda social, y entregado oficialmente en abril de 2026. Sus responsables lo presentan como el mayor edificio de este tipo en Europa, una afirmación que también recogen socios técnicos del proyecto como PERI y Holcim.
La clave está en que la impresión se hizo sobre el propio terreno. Eso cambia mucho las cosas, porque evita fabricar piezas en una planta lejana para después transportarlas y montarlas. En la práctica, el robot va depositando capas de hormigón una encima de otra hasta formar los muros portantes y las fachadas.
Plurial Novilia quiso comprobar si esta tecnología servía de verdad. Por eso levantó en la misma parcela otro edificio casi idéntico con métodos tradicionales. Esa comparación permite medir tiempos, mano de obra, residuos y funcionamiento posterior. No es solo una promesa de laboratorio.
La impresora no trabajó sola
Para levantar el bloque se utilizó una impresora COBOD BOD2, operada por PERI 3D Construction. El sistema funciona como un gran pórtico robotizado que extruye el hormigón capa a capa, siguiendo un modelo digital. Holcim aportó el material imprimible, basado en su tecnología TectorPrint.
Aquí conviene no caer en la fantasía de la «casa que sale de una máquina» como si fuera una pieza de juguete. Algunas partes del edificio siguieron necesitando métodos convencionales, como la colocación de los forjados prefabricados y otros trabajos tradicionales de obra. La diferencia está en que los muros principales sí salieron directamente de la impresión 3D.
Ese ajuste técnico fue precisamente una de las razones de la mejora en los plazos. Al organizar mejor la colocación de los forjados, el equipo redujo a la mitad los movimientos necesarios del pórtico robotizado. Menos paradas, menos cambios de posición y más continuidad. En una obra, eso se nota.
Tres operadores frente a seis
Uno de los datos más interesantes no está solo en la velocidad, sino en la forma de trabajar. En la fase de impresión bastaron tres operadores, frente a los seis trabajadores necesarios en la estructura tradicional comparable. Los operarios controlaban el proceso mediante tabletas y sin tener que mover cargas pesadas de forma constante.
Esto tiene una lectura ambiental, pero también laboral. La construcción es un sector duro, con ruido, polvo, prisas y mucho esfuerzo físico. Reducir la manipulación manual puede ayudar a rebajar accidentes y problemas musculoesqueléticos, algo que Plurial Novilia destaca como una de las ventajas del sistema.
Jérôme Florentin, responsable de desarrollo del proyecto en Plurial Novilia, resumió el resultado señalando que la tecnología permite «reducir los plazos» y mejorar las condiciones de trabajo en la obra. La frase es breve, pero apunta al fondo del asunto. No se trata solo de construir más rápido, sino de hacerlo con menos desgaste humano.
Hormigón con menos CO2
El otro gran punto está en el material. El hormigón utilizado pertenece a la gama ECOPact de Holcim y, según el comunicado de Plurial Novilia, ofrece una reducción de emisiones de CO₂ de al menos el 30 % frente a un hormigón tradicional equivalente. Además, se reforzó con macrofibras sintéticas para mejorar su comportamiento estructural.
No significa que el hormigón deje de tener impacto ambiental. Sería exagerado decir eso. Pero sí muestra una vía para reducir parte de la huella de un sector que consume muchos recursos y que, además, debe responder a una necesidad urgente de vivienda.
La impresión también permitió reducir los residuos previstos de la fase de obra, pasando del 10 % al 5 %, según Plurial Novilia. A eso se suma otro detalle interesante. Las formas curvas y compactas del edificio, más fáciles de lograr con impresión 3D, permitieron ahorrar cerca de un 10 % de hormigón frente a una solución tradicional.
Energía en el tejado
El edificio no se limita a presumir de muros impresos. La propuesta incorpora aislamiento con perlita, estructuras de madera en los balcones, 500 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos y una bomba de calor híbrida colectiva de gas para calefacción y agua caliente. La orientación se estudió para aprovechar mejor el sol.
Con todo ello, el programa aspira a cubrir alrededor del 60 % de su energía de forma autónoma y cumplir el nivel 2025 de la normativa ambiental francesa RE2020. Dicho de manera sencilla, no solo se ha mirado cómo levantar las paredes. También se ha pensado en la factura energética de quienes vivirán allí.
Pero hay un matiz importante. ViliaSprint² tuvo un sobrecoste de construcción cercano al 30 %, ligado sobre todo a investigación, desarrollo y procesos de validación técnica. Plurial Novilia asegura que ese sobrecoste no se trasladó a los alquileres. El proyecto costó unos 4,5 millones de euros, por lo que todavía no estamos ante una solución barata desde el primer día.
El siguiente paso
La gran pregunta es evidente. ¿Puede este sistema pasar de proyecto pionero a solución habitual? Plurial Novilia ya trabaja con sus socios en un nuevo programa de unas 40 viviendas, combinando vivienda individual y colectiva, con impresoras 3D desplegadas directamente en la obra. La idea es acelerar todavía más el ritmo y acercar los costes a los de la construcción convencional.
Johnny Huat, director general de Plurial Novilia, afirmó que ViliaSprint² ha permitido evaluar de forma concreta la impresión 3D para producir viviendas «más rápido y de manera más sostenible». Es una frase prudente, y quizá por eso resulta más creíble. La tecnología promete mucho, pero todavía necesita escala, experiencia y costes más bajos.
Por ahora, lo que queda en Bezannes es un bloque real, habitado o listo para serlo, que demuestra que imprimir edificios ya no es ciencia ficción. El comunicado oficial de Plurial Novilia sobre la entrega de ViliaSprint² ha sido publicado en su espacio de prensa.













