A más de 3.600 metros de altura, una tuneladora fabricada a medida en Alemania, China o Italia perforará los Andes y colocará anillos de hormigón armado para unir San Juan con Coquimbo
El proyecto del túnel internacional de Agua Negra prevé atravesar la Cordillera de los Andes entre la provincia argentina de San Juan y la región chilena de Coquimbo. El diseño contempla dos galerías principales semiparalelas de unos 13,9 kilómetros cada una y sitúa una gran máquina perforadora de túneles, conocida como TBM, en el centro del proceso constructivo.
Ahora bien, esa máquina no está perforando la montaña. A 11 de septiembre de 2026, el Banco Interamericano de Desarrollo mantiene el programa general en fase de implementación, pero registra como cerrada la primera operación destinada a iniciar los primeros tramos. Por eso, lo correcto es explicar cómo funcionaría la tecnología prevista, no presentarla como una obra ya en marcha.
Una fábrica móvil bajo tierra
Una máquina perforadora de túneles se parece más a un largo tren industrial que a un simple taladro. En la parte delantera lleva una cabeza circular con discos de corte que giran, presionan la roca y la rompen en fragmentos mientras la estructura avanza poco a poco.
Los restos pasan al interior y viajan hacia la parte posterior mediante cintas u otros sistemas de retirada. Detrás de la cabeza de corte se agrupan equipos de ventilación, energía, guiado y mantenimiento. En la práctica, es una fábrica que se desplaza dentro de la montaña.
Excavar y asegurar a la vez
En una tuneladora blindada, brazos mecánicos pueden colocar dovelas prefabricadas de hormigón armado tras la excavación. Estas piezas encajan como un puzle hasta formar anillos que sostienen la pared recién abierta y reducen el tiempo durante el que la roca queda expuesta.
Pero no todas las montañas admiten la misma solución. La preparación oficial del proyecto incluye diseños finales y estudios geológicos, geotécnicos e hidrogeológicos, necesarios para adaptar la máquina a la dureza de la roca, las filtraciones y las tensiones internas del macizo.
Dos galerías de 13,9 kilómetros
La Entidad Binacional Túnel de Agua Negra impulsa dos túneles principales para el tránsito entre San Juan y Coquimbo. Cada conducto tendría aproximadamente 13,9 kilómetros, una longitud que convierte la logística subterránea en una parte esencial de la obra.
No basta con romper roca. También hay que llevar piezas y suministros hasta el frente, retirar el material, mantener aire respirable y controlar con precisión la trayectoria. Un pequeño desvío repetido durante kilómetros puede acabar siendo un gran problema.
El proyecto todavía no perfora
El BID aprobó en 2017 una línea general cuyo coste total figuraba en 1.500 millones de dólares. Sin embargo, la operación individual de 280 millones para avanzar en los primeros tramos aparece actualmente cerrada, aunque el programa marco siga registrado como activo.
EBITAN continúa existiendo dentro de la estructura pública argentina y conserva el cometido de impulsar la conexión. La documentación oficial revisada no aporta una fecha vigente de inicio ni identifica una tuneladora contratada, por lo que aún serían necesarias nuevas decisiones binacionales, financiación efectiva, licitación e ingeniería final.
Una conexión estratégica
El objetivo es mejorar la conectividad fronteriza y la eficiencia logística del eje Coquimbo, San Juan y Porto Alegre. El BID plantea que el túnel podría reducir tiempos de viaje, hacer el cruce más resistente a las interrupciones meteorológicas y favorecer el movimiento de pasajeros y mercancías.
La idea es ambiciosa. Pero una imagen de una máquina gigantesca no equivale a una excavación iniciada. Hasta que existan contratos y obras comprobables, el verbo adecuado sigue siendo “perforaría”.
La información oficial principal del programa se ha publicado en el Banco Interamericano de Desarrollo.
Imagen: Joe Merlo / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)











