Encender este electrodoméstico una hora al día puede disparar el consumo hasta 1.200 kWh al año, más que un frigorífico o una lavadora

Por HoyECO
Publicado el 21 de septiembre de 2026 a las 18:25
Síguenos
Horno de cocina encendido con la luz interior

Encender una hora al día este electrodoméstico puede suponer un consumo anual de 1.200 kWh, muy por encima de lo que gastan aparatos como el frigorífico o la lavadora, según un estudio

La elevada potencia de este electrodoméstico puede provocar picos importantes de demanda, pero eso no significa que todas las placas consuman 1.200 kWh al año. La clave está en diferenciar la potencia máxima del consumo eléctrico acumulado.

Las placas de inducción pueden alcanzar varios kilovatios cuando funcionan a máxima potencia. Esa cifra resulta llamativa, especialmente cuando se compara con la potencia instantánea de un frigorífico o de una lavadora.

Sin embargo, la potencia indica la electricidad que un aparato demanda en un momento concreto. El consumo se mide en kilovatios hora y depende también del tiempo durante el que permanece funcionando.

Para que una placa acumule 1.200 kWh anuales utilizándola una hora al día tendría que mantener una potencia media de aproximadamente 3,29 kW durante los 365 días. Ese escenario puede producirse en una vivienda que cocina intensivamente con varias zonas a la vez, pero no representa automáticamente el comportamiento de todos los hogares.

Ya explicamos esta diferencia al analizar por qué un horno puede consumir como 65 frigoríficos encendidos al mismo tiempo (la comparación describe un pico de potencia y no necesariamente el gasto acumulado durante todo un año).

Cuánto consume realmente una placa de inducción al año

La información publicada por la Comisión Europea sobre las placas de cocina ofrece una referencia muy diferente. El organismo comunitario estima que las placas eléctricas nuevas vendidas en 2020 tenían una eficiencia media del 78,3 por ciento y un consumo aproximado de 231 kWh al año.

La cifra engloba diferentes tecnologías de placas eléctricas y no únicamente modelos de inducción. Aun así, proporciona un orden de magnitud oficial que resulta más de cinco veces inferior a los 1.200 kWh difundidos en algunas comparaciones.

La propia Comisión Europea recomienda elegir placas de inducción, utilizar recipientes adecuados al tamaño de cada zona, cocinar con tapa y calentar solamente el agua necesaria. La razón es que la inducción transmite el calor directamente al recipiente y reduce parte de las pérdidas que se producen en las placas eléctricas convencionales.

Consumo de la placa de inducción frente al frigorífico y la lavadora

La Agencia Sueca de Energía calcula que un frigorífico con congelador moderno consume alrededor de 200 kWh al año. Hace diez años, un aparato equivalente podía gastar aproximadamente el doble.

En el caso de la lavadora no existe una única cifra anual válida para todos los hogares. La etiqueta energética europea muestra el consumo por cada 100 ciclos, mientras que el resultado final depende de la frecuencia de lavado, la temperatura elegida, la carga y la eficiencia del modelo.

La agencia sueca añade que lavar a 40 grados en lugar de hacerlo a 60 grados puede reducir casi a la mitad la energía utilizada durante el ciclo. Por tanto, sumar el consumo del frigorífico y la lavadora sin establecer un número concreto de lavados conduce a comparaciones poco precisas.

Una placa de inducción sí podría superar a ambos aparatos en una familia que cocina durante mucho tiempo cada día. En otro hogar con una placa eficiente, pocas elaboraciones y numerosos ciclos de lavado podría suceder lo contrario. El modelo, los hábitos y el número de habitantes cambian completamente el resultado.

Por qué la potencia máxima puede engañar en la factura de la luz

El frigorífico trabaja las 24 horas, aunque su compresor se enciende y apaga y su potencia instantánea es relativamente baja. La lavadora funciona durante periodos concretos y concentra buena parte de su gasto al calentar el agua. La placa demanda mucha potencia, pero normalmente durante intervalos más cortos y con diferentes niveles de intensidad.

Por eso, ordenar los electrodomésticos únicamente por sus vatios puede ofrecer una imagen equivocada. Para conocer el coste real hay que multiplicar los kilovatios hora consumidos por el precio total aplicado en el contrato eléctrico.

También conviene mirar más allá de la cocina. En las viviendas que producen el agua caliente mediante acumulación eléctrica, el termo puede convertirse en uno de los mayores consumidores después de la calefacción, especialmente en familias numerosas o instalaciones con un aislamiento deficiente.

Cómo reducir el consumo eléctrico de una placa de inducción

Tapar las ollas, adaptar el diámetro del recipiente a la zona de cocción y bajar la potencia cuando el agua ya está hirviendo permite reducir el gasto sin cambiar el menú. La función de máxima potencia resulta útil para calentamientos rápidos, pero mantenerla activada más tiempo del necesario eleva el consumo.

También es recomendable cocinar varias raciones a la vez y escoger el aparato adecuado para cada cantidad de comida. En preparaciones pequeñas, nuestra comparación entre la freidora de aire y el horno eléctrico muestra cómo un espacio de cocción más reducido puede disminuir tanto el tiempo como la electricidad necesaria.

La forma más fiable de comprobar el gasto consiste en consultar los datos horarios del contador inteligente o instalar una medición específica en el circuito de la cocina. Esa información permite saber cuánto consume la placa en cada hogar, en lugar de aplicar estimaciones generales.

La placa de inducción no es siempre el electrodoméstico que más consume

La inducción puede representar una parte relevante de la factura eléctrica cuando se cocina mucho, pero los datos disponibles no permiten afirmar que siempre consuma más que el frigorífico y la lavadora juntos.

La referencia europea de 231 kWh anuales para una placa eléctrica nueva está muy lejos de los 1.200 kWh difundidos como cifra general. El verdadero ahorro no pasa necesariamente por dejar de utilizar la inducción, sino por controlar el tiempo de uso, evitar potencias innecesarias y medir el consumo real de cada vivienda.

La información oficial sobre el consumo y la eficiencia de las placas de cocina ha sido publicada por la Comisión Europea.

Imagen: Jared Tarbell from Awesometown, United States of America / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

HoyECO

Grupo de periodistas especializados en actualidad, sostenibilidad, movilidad, energía, ciencia, consumo y construcción. En HoyECO trabajamos para ofrecer información clara, rigurosa y útil sobre los cambios que están transformando la sociedad, la economía y el futuro del planeta.

Deja un comentario