Cuándo se acabará el petróleo: por qué no hay una fecha y qué prevé la AIE

Adrian Villellas
Publicado el 7 de noviembre de 2026 a las 14:44
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Bombas de extracción de petróleo recortadas contra el cielo al atardecer en el campo petrolífero de Lost Hills, California
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El petróleo no tiene fecha de caducidad conocida. Lo que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) sí calcula es cuándo dejaría de crecer su demanda. En su World Energy Outlook 2025, el organismo calcula que, con las políticas que los gobiernos ya han anunciado, la demanda mundial se estabiliza hacia 2030 en torno a 102 millones de barriles diarios y después baja despacio. En otro escenario, el que solo cuenta con las políticas que ya están en vigor, no hay pico antes de 2050 y el consumo llega a 113 millones de barriles diarios.

Entre esas dos cifras está la respuesta honesta. El final del petróleo depende menos de la geología que de las decisiones políticas, del coche eléctrico y de lo que pidan la aviación, los camiones y la petroquímica.

La trampa de «quedan X años»

Cada cierto tiempo vuelve el titular que pone fecha al último barril. Se suele sacar de un indicador real, la relación reservas/producción (R/P), y leerlo como si fuera una cuenta atrás. Pero no lo es.

La R/P responde a una pregunta muy concreta: cuántos años durarían las reservas probadas si se siguiera produciendo al ritmo de hoy. Es una foto fija y tiene dos piezas que se mueven a la vez.

La primera son las reservas probadas. Es el petróleo que se sabe que existe y que se puede sacar con rentabilidad usando la tecnología y los precios actuales. Los recursos, en cambio, abarcan todo el crudo que hay bajo tierra, incluido el que hoy no compensa extraer o que aún no se ha localizado con certeza. Cuando sube el precio o mejora una técnica, parte de esos recursos pasa a contar como reserva. Así ha ocurrido con las arenas bituminosas de Canadá y con el petróleo de esquisto de Estados Unidos. Por eso la cifra de años no baja con el tiempo como bajaría un depósito: puede incluso subir.

La segunda pieza es la producción, que también cambia cada año. Y hay un matiz más: las series de reservas incluyen el crudo y los condensados, y cada fuente aplica sus propios criterios. Comparar números de fuentes distintas lleva a errores.

Petrolero fondeado frente al puerto de Haifa, en Israel
Un petrolero fondeado en Haifa. Países sin yacimientos propios, como España, dependen del crudo que llega por mar. Foto: DmitTrix / Wikimedia Commons / CC BY 4.0, recortada

Cuánto petróleo queda en el mundo

La fuente habitual para responder a esto es el Statistical Review of World Energy, que elabora el Energy Institute (antes lo publicaba BP). Su edición de 2026 se actualizó el 30 de junio de 2026, con datos hasta 2025, según la ficha de Our World in Data, que reprocesa esas estadísticas. La siguiente actualización está prevista para junio de 2027.

En la serie de reservas por país que ofrece Our World in Data, cuyo último año es 2021, el reparto era muy desigual. Venezuela encabezaba la lista con unos 304.000 millones de barriles. La seguían Arabia Saudí (unos 259.000 millones), Irán (209.000), Canadá (170.000) e Irak (145.000). Por detrás iban Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Rusia, Libia, Estados Unidos y Nigeria. España apenas sumaba unos 150 millones de barriles. La serie original está en metros cúbicos; las cifras de barriles son una conversión.

Conviene leer esas cifras como lo que son: el retrato de 2021, no el inventario de hoy. Que un país tenga muchas reservas tampoco significa que produzca mucho. Venezuela es el ejemplo clásico: buena parte de su crudo es pesado.

El peso de la importación se nota en países como España, que casi no tiene yacimientos propios. Aquí explicamos de dónde sale el petróleo que gasta España.

El pico que importa es el de la demanda

Durante décadas el debate giró en torno al «pico del petróleo», el momento en que la producción mundial empezaría a caer porque los pozos se agotan. Hoy la AIE mira al otro lado: cuándo dejará de crecer el consumo.

Refinería de petróleo de Irving Oil en Saint John, Nuevo Brunswick, Canadá
Refinería de Saint John, en Canadá. La petroquímica será el principal motor de la demanda de crudo, según la AIE. Foto: Quintin Soloviev / Wikimedia Commons / CC BY 4.0, recortada

Su informe a medio plazo Oil 2025, publicado en junio de 2025, prevé que la demanda llegue a una meseta de unos 105,5 millones de barriles diarios a finales de esta década, con una pequeña bajada en 2030. Al mismo tiempo, la capacidad de producción seguirá subiendo: 5,1 millones de barriles diarios más, hasta 114,7 millones en 2030. Es decir, habrá más capacidad para producir que consumo.

Dos detalles de ese informe ayudan a entender por qué. Los coches eléctricos desplazarán unos 5,4 millones de barriles diarios de demanda de aquí a finales de la década. Y la demanda de petróleo para quemar como combustible podría tocar techo ya en 2027. El informe señala que la petroquímica pasará a ser la principal fuente de crecimiento de la demanda a partir de 2026.

Aquí aparece la diferencia entre los dos escenarios del World Energy Outlook 2025. Si los gobiernos cumplen lo que han anunciado, el consumo se estanca hacia 2030. Si todo sigue como hasta ahora, sigue creciendo hasta mediados de siglo, con la petroquímica, la aviación y los camiones como motores. La AIE no elige entre ellos: presenta los dos porque el resultado depende de la política energética. El organismo suele publicar una nueva edición de este informe en noviembre, así que estas fechas pueden ajustarse.

Qué viene después

Si la demanda baja, el petróleo no se acabará: se quedará bajo tierra una parte que hoy cuenta como reserva. La pregunta útil pasa a ser qué ocupa su lugar en la electricidad, la industria y el transporte.

En la electricidad, la competencia está entre el relevo de las renovables, como la solar, el gas y la alternativa nuclear. Cada opción tiene costes, emisiones y riesgos distintos, y merece la pena compararlos con datos cuando se discute qué fuente es la más segura. En el transporte por carretera pesa sobre todo el coche eléctrico. La aviación y la petroquímica son los sectores que más tardarán en prescindir del crudo.

Cómo se forma el petróleo, en breve

El petróleo es materia orgánica antigua, sobre todo plancton y algas, que quedó enterrada en el fondo de mares y lagos hace millones de años. Cubierta por capas de sedimento y sometida a presión y calor durante muchísimo tiempo, se transformó en hidrocarburos que migraron por las rocas hasta quedar atrapados en bolsas. Ese proceso no se puede repetir a escala humana: a efectos prácticos, el petróleo es un recurso finito aunque nadie sepa poner fecha a su final. Lo contamos con más detalle en nuestra explicación sobre cómo se forma el petróleo.

Adrian Villellas

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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